Cocaleros divididos mantienen el riesgo de violencia
Por: El Deber
Octubre 2013
Fotografia: Abecor Amoarte

Un grupo de indígenas que aceptan el registro biométrico pueden plantar coca. Los otros, que son campesinos que se oponen a ella, están del otro lado. Hay un horizonte incompatible

Aparentemente hay calma en la regi√≥n. Apolo, al norte de La Paz, tiene dos bandos cocaleros que son como el agua y el aceite; tienen un horizonte incompatible, lo que pone en riesgo futuros actos de violencia tras confirmarse seis muertos en la zona mientras quer√≠an erradicar la hoja de coca. El sector ind√≠gena, con cierta inclinaci√≥n al Ejecutivo, se caracteriza por apuntalar el sistema biom√©trico de sus afiliados, mientras que los campesinos, acusados de planificar la muerte de uniformados, se oponen a la 'biometrizaci√≥n' porque ser√≠a, seg√ļn ellos, aceptar que sus productores son colonizadores y no tradicionales.

El sembrad√≠o de coca gener√≥ pugnas entre estos sectores. La Central Ind√≠gena del Pueblo Leco de Apolo (Cipla) congrega 21 comunidades, de las cuales 13 son afiliadas a la regional cocalera de La Paz y sus afiliados est√°n adecuados al sistema biom√©trico, proyecto que deriva en la racionalizaci√≥n de la hoja. En la vereda de enfrente est√°n los cocaleros registrados en la Federaci√≥n de Campesinos de Apolo, sector que re√ļne 70 comunidades y que 36 cultivan la hoja. Este bando no es reconocido por la Asociaci√≥n Departamental de Productores de la Hoja de Coca (Adepcoca).

Estas fracturas ponen (latente) la violencia en Apolo. El capitán grande de la Cipla, Leonardo Sumpero, detalló que las diferencias con los campesinos se enmarcan en dos puntos: el tema territorial y la producción de coca. Reconoció que su organización tiene "serias" dificultades para lograr acuerdos con los campesinos y que su sector no retrocederá en apuntalar el sistema biométrico que impulsa el Gobierno. "Nosotros no apoyamos al MAS, somos parte del proyecto de Lino Villca (disidente y crítico del oficialismo)", admitió.

En esa l√≠nea, el dirigente cocalero Alejandro Huanca se√Īal√≥ que su organizaci√≥n apoya la 'biometrizaci√≥n' y reproch√≥ la actitud de los campesinos, que se oponen a la erradicaci√≥n de sus cocales. "Lo que pas√≥ es una emboscada, y eso la investigaci√≥n lo podr√° determinar", advirti√≥.

Por otra parte, el dirigente campesino Isidoro Chungara justificó la oposición al registro porque sería admitir que sus afiliados no son productores tradicionales. "Acá no hay coca excedentaria, más bien nos falta llegar a las 300 hectáreas (en Apolo) que estableció en el programa de Naciones Unidas", relató, mientras cuestionó el supuesto uso excesivo de violencia por parte de los agentes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) el sábado, cuando se produjeron los incidentes.

El Gobierno intenta erradicar los cocales en cuatro comunidades que se oponen al proyecto gubernamental. Miraflores, donde se produjeron las muertes, Copacabana, Piedra Blanca y Concepci√≥n. El Ministro de Gobierno, Carlos Romero, se√Īal√≥ ayer que no negociar√° con asesinos. Este hecho ha generado que cualquier intento por sentar a ambas partes sea nulo. El tema no se solucionar√° por el di√°logo, advierten

LA TRISTEZA SE APODER√ď DE LA ZONA DEL HECHO

Acorralados y preocupados. Así están los dirigentes acusados por las muertes de los agentes de la FTC y ellos denuncian que la Policía los "cercó" en la comunidad de Miraflores para evitar que se trasladaran al municipio de Apolo. EL DEBER llegó a la zona donde hay calma, pero mucha tristeza por lo sucedido.

Varias l√°grimas brotan de los ojos de Mar√≠a Estrada. No sabe c√≥mo empez√≥ la tragedia, pero recuerda la forma "abusiva" en que ingresaron los polic√≠as y militares a sus humildes hogares. Lo √ļnico que hizo fue resguardar a sus nietos mientras los gases lacrim√≥genos se apoderaron de todo. "No somos narcos, pero vivimos de la coca".

Alan (nombre ficticio) est√° abandonado. Su padre fue aprehendido y su madre falleci√≥ hace algunos a√Īos. El ni√Īo, de seis a√Īos, llora y tiene miedo a los polic√≠as.

"Los ve como a unos monstruos", dice Héctor Cari, un poblador que mostró a este medio como quedó su casa. "Somos perseguidos, ahora no podemos salir porque están en plena cacería de dirigentes",  dijo.

M√°s datos en el lugar de los hechos


Investigación justa

Las juntas vecinales de Apolo, en una asamblea ¬†realizada ayer, pidieron una investigaci√≥n "imparcial" para verificar lo sucedido el s√°bado, cuando, seg√ļn ellos, fallecieron seis personas en la comunidad de Miraflores.


Ni unos ni otros

La comunidad apole√Īa, consultada por este medio de comunicaci√≥n, se manifest√≥ molesta con el uso de fuerza contra los pobladores de Miraflores, pero tambi√©n reprocharon el uso de armas de fuego en esa zona.


El jefe militar en el lugar

El comandante de las Fuerzas Armadas, general Edwin de la Fuente, permanece en Apolo después de verificar la zona donde se ejecutaron los disparos. El militar no quiso hablar con la prensa.

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Bolivia
Artículos Relacionados:
An√°lisis