La Paz pierde la √ļltima chullpa preincaica de hace 800 a√Īos
Por: Erbol
Marzo 2018
Fotografia: Erbol

La ciudad de La Paz ha perdido la √ļltima chullpa preincaica que resisti√≥ 800 a√Īos. Se derrumb√≥ el pasado s√°bado ante el abandono de las autoridades municipales, el castigo de la intemperie, la mano delincuente de loteadores le asestaron duros golpes hasta debilitarla. Su valor es incalculable como su reparaci√≥n casi imposible. Ninguna instituci√≥n asume responsabilidad.

Emplazada en la meseta de Chijipata, arriba de Kelllumani, pasando el √ļltimo puente de Achumani en la zona sur de la Sede de Gobierno y con barranco hacia el r√≠o Umapalca, la torre funeraria, o lo que queda hoy de ella, fue declarada en 2016 patrimonio arqueol√≥gico, hist√≥rico y cultural del municipio pace√Īo, despu√©s de alertarse en 2015 sobre su abandono a poco m√°s de 15 a√Īos de su descubrimiento por parte de la arqueolog√≠a local.

En 2008 tres de sus hermanas fueron arrasadas por las topadoras de los loteadores y comerciantes de tierras comunales, junto a otras cuatro cistas, o entierros subterráneos. La subsistente y que pervivió hasta hace un par de semanas, tenía una planta cuadrangular de 4.27 por 3.35 metros y altura de 2.17, con puerta de forma ojival y dintel de piedra laja  (0.90 por 1.09), reportó en 2008 el arqueólogo Carlos Lemuz.

Data del a√Īo 1200 y se remonta al periodo de los se√Īor√≠os aymaras, y en este caso al de Pacajes que por entonces controlaba Chuquiabo (Nuestra Se√Īora de La Paz, a partir de la conquista hispana) y sus alrededores. Es posterior a Tiwanaku y anterior al imperio inca, apunta el periodista Rolando Carvajal en el portal Bolpress.

La erosi√≥n hab√≠a deteriorado la parte norte de la estructura, cuya planta original pudo haber tenido cerca de 5 metros en sus caras este y oeste y 4 en sus caras norte y sur; su altura probablemente superaba los 4 metros. Sin embargo, tres √ļltimos sucesos quebraron para siempre la sobrevivencia de esta ancestral torre funeraria.

A√ļn despu√©s del informe sobre la destrucci√≥n de la chullpa al municipio pasadas las 21.00 del s√°bado 3, merodea¬† ahora el temor de que, en tanto las cuadrillas municipales lleguen tarde o no lo hagan, la ignorancia humana transformada en maldad termine acaso su obra de derruir por completo el monumento m√°s antiguo de la ciudad, que las autoridades locales, regionales y nacionales no supieron conservar.

Hace tres meses, m√°s o menos, un veh√≠culo que ingreso al sitio destroz√≥ su portal, al comenzar febrero le cay√≥ un rayo y hace dos semanas se derrumb√≥ la mitad, relata el joven Cornelio (22), un testigo-'cuidador' del lugar, que, dice, inform√≥ del da√Īo al due√Īo del predio, Reynaldo Coloma, y a la Polic√≠a de Achumani.

Lo m√°s penoso es que le dieron donde m√°s duele: en la entrada casi milenaria orientada al nacimiento del sol, quiz√° el punto m√°s vulnerable, aunque los √ļltimos a√Īos presentaba un boquete de medio metro en la c√ļpula, de tantas d√©cadas de sufrir granizadas, lluvias y ventoleras.

Junto con la promulgación de la ley declaratoria de 2016, se anunció que la Secretaría Municipal de Culturas elaboró un "proyecto de restauración, recuperación y puesta en valor del  patrimonio histórico cultural, área arqueológica Chijipata y tenía planificado realizar medidas de mitigación inmediatas ya que la torre funeraria se encuentra a la intemperie y expuesta a factores de deterioro".

La monumental tumba aymara que se mantuvo en pie y casi intacta ocho siglos y era la reliquia mayor de la ciudad de La Paz afrontó sola la adversidad hasta donde pudo aguardando el salvataje de los funcionarios ediles que nunca llegaron.

Algunos meses antes de la temporada de lluvias 2017 que comenzó en noviembre pasado, en el Concejo Municipal se supo que la  falta de dinero impedía el cumplimiento del proyecto de recuperación, pese a que la ejecución presupuestaria no alcanzó el cien por ciento y sobraron recursos que no fueron gastados del todo  tanto en 2016 como en 2017.

Ahora ser√° oportuno que se lleven todo lo que queda de la chullpa, afirm√≥ el s√°bado Reynaldo Coloma, el due√Īo del predio donde est√° la mayor parte del imaginario per√≠metro arqueol√≥gico, quien lleg√≥ minutos despu√©s de que un historiador y un cineasta boliviano residente en Suecia, Jaime Villanueva, registraran en c√°maras la desgracia, cuando su objetivo era fotografiar de pie la torre funeraria.

"Ahora podr√© construir en mi terreno. O darle un espacio a mi hijo para que tambi√©n pueda construir", dijo Coloma, patr√≥n del cuidador Cornelio y vecino de Justo Casillo, que, afirm√≥, era su antiguo jardinero, de quien compr√≥ el¬† predio hace 20 a√Īos en 16 mil d√≥lares.

Entre 2008 los esposos Coloma-Varela, junto a Juana Huanta y Santusa de Choque enfrentaron un proceso técnico administrativo interpuesto por la Unidad de Fiscalización de la Subalcaldía Zona Sur (casos 106/2008 y 417/2008) a consecuencia de movimientos de tierras y construcciones que afectaron al patrimonio arqueológico.

En 2010 el caso signado con el n√ļmero 1147/08 de acci√≥n penal fue cerrado con un acuerdo transaccional entre los denunciados y el municipio. De hecho, el Gobierno Municipal de La Paz se resign√≥ a cobrar 16.800 bolivianos, en 59 y 132 cuotas mensuales, a cinco y 11 once a√Īos plazo, seg√ļn consta en las √ļltimas p√°ginas del legajo que contiene los antecedentes para la ley de declaratoria de la √ļltima chullpa como patrimonio a recuperar y valorar; y que al final, no parece haber servido para nada.

Al menos de esta torre funeraria ya no queda mucho por preservar o difundir.

 

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