La industria del az├║car que conspir├│ para culpar a las grasas de los problemas de salud
Por: BBC Mundo
Septiembre 2016
Fotografia: SVETL

La obesidad, las enfermedades cardiacas, la diabetes... los males de la vida moderna no son pocos y el principal culpable es: ┬┐una dieta con exceso de grasas? ┬┐O el az├║car?

Cuando Robert Lustig, endocrin├│logo de la Universidad de California en San Francisco, se├▒al├│ en 2009 al exceso de az├║car gener├│ un intenso debate en la comunidad cient├şfica.

Desde 1965,┬áel enemigo p├║blico┬án├║mero uno┬áde la salud┬áeran las grasas saturadas y muy pocos se atrev├şan a contrariar su papel protag├│nico en la creciente epidemia de obesidad.

Pero hoy, despu├ęs de m├ís de 50 a├▒os y varios estudios, la balanza se inclina a se├▒alar que el exceso de az├║car es tan o m├ís riesgoso como un consumo indiscriminado de grasas.

┬┐Por qu├ę nos demoramos m├ís de de medio siglo en caer en cuenta de los riesgos del az├║car?

Una investigaci├│n publicada por la revista de la Asociaci├│n M├ędica Estadounidense ofrece una particular respuesta: hubo una conspiraci├│n.

La Asociaci├│n del Az├║car

Uno de los autores de la investigaci├│n, el profesor de la Universidad de San Francisco, Stanton Glantz, le asegur├│ a BBC Mundo que la industria del az├║car pag├│ a investigadores para desviar la atenci├│n de su producto estrella.

Glantz se├▒ala a la Asociaci├│n del Az├║car, una agremiaci├│n de empresas azucareras estadounidenses, la responsable de los estudios parcializados.

"Lo que hicieron fue contratar a tres acad├ęmicos de la Universidad de Harvard que trabajaban en nutrici├│n para que hicieran una rese├▒a cient├şfica de la informaci├│n que relacionaba el az├║car y las grasas con las enfermedades card├şacas y, de manera sistem├ítica, descartar los datos en referencia al az├║car", coment├│.

Seg├║n documentos de la ├ępoca, la Asociaci├│n pag├│ US$6.500 en 1967 (unos US$48.900 actuales) a dos de los cient├şficos por su labor.

Una carta entre el director de la Asociaci├│n del Az├║car y el investigador Mark Hegsted, con fecha de octubre de 1966, revela el completo control ejercido sobre el estudio cuando el director de la asociaci├│n dice sobre el ├║ltimo borrador: "D├ęjeme asegurarle que era justo lo que ten├şamos en mente".

Mediante un comunicado,┬ála Asociaci├│n del Az├║car reconoci├│ "falta de transparencia" en sus investigaciones, pero asegur├│ que era dif├şcil referirse a eventos "que presuntamente ocurrieron hace 60 a├▒os".

El legado

Durante a├▒os, la rese├▒a financiada por la industria azucarera sirvi├│ de base para los estudios cient├şficos que se desarrollaron en Estados Unidos.

"Tienes a un grupo de cient├şficos de la Universidad de Harvard, un lugar respetado, escribiendo una rese├▒a muy detallada para una publicaci├│n muy respetada, el┬áNew England Journal of Medicine, diciendo no se preocupen con el az├║car en lo que tiene que ver con enfermedades coronarias", explica Glantz.

"Como hay millones de cosas que un cient├şfico puede estudiar, si tienes expertos diciendo este es un camino sin salida, simplemente dejas de investigar ese camino".

 

Hoy, la Asociaci├│n Estadounidense del Coraz├│n recomienda que los hombres no consuman m├ís de 9 cucharadas de az├║car a├▒adida al d├şa y que las mujeres solo consuman 6. En promedio, un adulto consume 22 cucharadas diarias.

 

La Asociaci├│n del Az├║car dice que "d├ęcadas de estudios descartan cualquier v├şnculo entre el consumo de az├║car" y el coraz├│n.

Glantz dice que aunque es dif├şcil saber qu├ę hubiera pasado si la industria no hubiera intervenido "seguramente en los 70 hubiera habido un consenso" que relacionara el consumo de az├║car con un aumento en los triglic├ęridos y el riesgo card├şaco. "Seguramente las regulaciones para la comida hubieran cambiado".

Estudios financiados

Hoy, cualquier estudio que se publique debe especificar las fuentes de financiaci├│n, para tener en cuenta posibles conflictos de inter├ęs.

Pero como lo explica la Asociaci├│n del Az├║car, las revistas cient├şficas en ese momento no exig├şan detallar qui├ęn financiaba los estudios.

"Las investigaciones financiadas por las industrias" han ayudado a "enfrentar problemas clave", dice la Asociaci├│n. "No solo es desafortunado, sino es un desprop├│sito tildarlas de parcializadas".

Sin embargo, para Glantz, la influencia de las industrias sigue ah├ş, en miles de estudios que se publican anualmente sobre una gran variedad de temas.

"El p├║blico y los que hacen pol├şticas p├║blicas deber├şan ignorar cualquier investigaci├│n financiada por cualquier industria pues se ha demostrado una y mil veces su injerencia sistem├ítica", finaliza Glantz.

 

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