Los antioxidantes podrían ser perjudiciales para la salud
Por: BBC Mundo
Enero 2017
Fotografia: Thinkstock

Todo empez√≥ a ir mal para Linus Pauling cuando cambi√≥ su rutina de desayuno. En 1964, a los 65 a√Īos, comenz√≥ a a√Īadir vitamina C a su jugo de naranja matutino.

Con apenas 30 a√Īos, este brillante cient√≠fico hab√≠a propuesto una tercera forma fundamental en la que los √°tomos se mantienen unidos en mol√©culas, fusionando ideas de la qu√≠mica y la mec√°nica cu√°ntica. Obtuvo el Premio Nobel de Qu√≠mica en la d√©cada de 1950.

Pero luego¬†vinieron los d√≠as de la vitamina C. En su libro m√°s vendido,¬†How To Live Longer and Feel Better ("C√≥mo vivir m√°s tiempo y sentirse mejor"), de 1970,¬†Pauling argument√≥ que ese suplemento pod√≠a curar el resfr√≠o com√ļn.

El científico consumía 18 gramos diarios, 50 veces la cantidad diaria recomendada.

En la segunda edición del libro, agregó la gripe a la lista de curas. Cuando el VIH se propagó en EE.UU. durante la década de 1980, afirmó que la vitamina C podría curarlo también.

En 1992, sus ideas fueron presentadas en la portada de la revista Time bajo el título: "El verdadero poder de las vitaminas". Se promocionaron como tratamiento para enfermedades cardiovasculares, cataratas e incluso cáncer.

Las ventas de suplementos multivitamínicos y otros suplementos dietéticos aumentaron, al igual que la fama de Pauling.

Pero su reputación académica sufrió.

 

Contraproducente

Con el paso de los a√Īos,¬†el poder de la vitamina C y muchos otros suplementos diet√©ticos ha encontrado poco respaldo cient√≠fico.

De hecho, con cada cucharada de suplemento que a√Īad√≠a a su jugo de naranja, Pauling¬†probablemente perjudicaba su salud en lugar de beneficiarla.

Sus ideas no sólo han demostrado ser erróneas, sino que incluso pueden ser peligrosas.

Pauling basaba sus teorías en el hecho de que la vitamina C es un antioxidante, un grupo de moléculas que incluye vitamina E, el betacaroteno y el ácido fólico.

Se cree que sus beneficios surgen del hecho de que neutralizan moléculas altamente reactivas llamadas radicales libres.

En 1954, Rebeca Gerschman identificó por primera vez estas moléculas como un posible peligro.

Denham Harman, del Laboratorio Donner de F√≠sica M√©dica en la Universidad de Berkeley, en EE.UU., desarroll√≥ esta idea en 1956 y argument√≥ que los radicales libres¬†pueden conducir al deterioro celular, a la enfermedad y, en √ļltima instancia, al envejecimiento prematuro.

Cómo operan

El proceso comienza con las mitocondrias, esos peque√Īos motores de combusti√≥n que se encuentran en nuestras c√©lulas.

Dentro de sus membranas internas, el alimento y el oxígeno se convierten en agua, dióxido de carbono y energía. Es la respiración, un mecanismo que alimenta toda la vida compleja.

Además de los alimentos y el oxígeno, también se requiere un flujo continuo de partículas cargadas negativamente, llamadas electrones.

Como si fuera un flujo por debajo de las células que alimenta una serie de molinos de agua, este se mantiene a través de cuatro proteínas, cada una incrustada en la membrana interna de la mitocondria, impulsando la producción del producto final: energía.

Esta reacción es un proceso imperfecto. Hay una fuga de electrones de tres de los "molinos de agua" celular, cada uno capaz de reaccionar con moléculas de oxígeno cerca. El resultado es un radical libre, una molécula radicalmente reactiva con un electrón libre.

Para recuperar la estabilidad, los radicales libres causan estragos en las estructuras que los rodean, extrayendo electrones de moléculas vitales como el ADN y las proteínas para equilibrar su propia carga.

A pesar de ocurrir a peque√Īa escala, la producci√≥n de radicales libres -dicen Harman y muchos otros-, gradualmente afecta a nuestro cuerpo, al causar mutaciones que pueden conducir al envejecimiento y enfermedades relacionadas con la edad como el c√°ncer.

Pocas pruebas

A partir de estas investigaciones, los radicales libres comenzaron a ser vistos como enemigos que debían ser purgados de nuestros cuerpos.

En 1972, por ejemplo, Harman escribi√≥: "La disminuci√≥n [de los radicales libres] en un organismo podr√≠a resultar en una disminuci√≥n de la tasa de degradaci√≥n biol√≥gica con un aumento en los a√Īos de vida √ļtil y saludable".

Harman esperaba que los antioxidantes hicieran ese trabajo. Pero experimentos en décadas posteriores dieron pocos frutos.

En 1994, por ejemplo, un ensayo siguió la vida de 29.133 finlandeses en sus cincuentenas. Todos fumaban, pero sólo algunos recibieron suplementos de betacaroteno. Dentro de este grupo, la incidencia de cáncer de pulmón aumentó en un 16%.

Un resultado similar se produjo en las mujeres posmenop√°usicas en Estados Unidos. Despu√©s de 10 a√Īos de tomar √°cido f√≥lico (una variedad de vitamina B) cada d√≠a¬†su riesgo de c√°ncer de mama aument√≥ en un 20% en relaci√≥n con las que no tomaron el suplemento.

Y el cuadro se puso todavía peor.

Un estudio de m√°s de 1.000 fumadores cr√≥nicos publicado en 1996¬†tuvo que ser interrumpido casi dos a√Īos antes. Despu√©s de tan s√≥lo cuatro a√Īos de suplementos de beta caroteno y vitamina A, hubo un aumento del 28% en las tasas de c√°ncer de pulm√≥n y un 17% en la cantidad de muertes.

No son n√ļmeros triviales. En comparaci√≥n con el placebo, 20 personas m√°s mor√≠an cada a√Īo al tomar estos dos suplementos. Durante los cuatro a√Īos del experimento, eso habr√≠a representado 80 muertes m√°s.

"Los presentes hallazgos proporcionan amplias bases para desalentar el uso de suplementos de betacaroteno y la combinación de betacaroteno y vitamina A", escribieron los autores de la investigación.

Ideas fatales

Por supuesto, estos notables estudios no cuentan la historia completa.

Hay algunos que muestran los beneficios de tomar antioxidantes, especialmente cuando la población incluida en la muestra no tiene acceso a una dieta saludable.

 

Pero una revisión a partir de 2012 que tomó nota de las conclusiones de 27 ensayos clínicos que evaluaron la eficacia de una variedad de antioxidantes, el peso de la evidencia no los favorece.

 

S√≥lo siete estudios informaron que los suplementos antioxidantes condujeron a alg√ļn tipo de beneficio para la salud, incluyendo el riesgo reducido de enfermedad coronaria y c√°ncer de p√°ncreas. Diez investigaciones no notaron ning√ļn beneficio en absoluto.

Eso deja otros diez estudios que encontraron que muchos pacientes estaban peor después de que les administraran los antioxidantes, incluso con un aumento de la incidencia de enfermedades como el cáncer de pulmón y de mama.

Linus Pauling era en gran medida inconsciente del hecho de que sus propias ideas podían ser fatales.

En 1994, antes de la publicación de muchos de los ensayos clínicos a gran escala, murió de cáncer de próstata.

La vitamina C ciertamente no era la cura. Pero, ¬Ņcontribuy√≥ a un mayor riesgo?

Nunca lo sabremos con seguridad. Pero dado que m√ļltiples estudios han ligado el exceso de antioxidantes con el c√°ncer, ciertamente se mantiene el cuestionamiento.

Desde que Harman propuso su gran teoría de los radicales libres y el envejecimiento, la clara separación de los antioxidantes y los radicales libres (oxidantes) se ha deteriorado. Ha envejecido.

El antioxidante es sólo un nombre, no una definición fija de la naturaleza.

Tomemos la vitamina C, el suplemento preferido de Pauling. En la dosis correcta, la vitamina C neutraliza los radicales libres altamente cargados, aceptando su electrón libre.

Pero al aceptar un electr√≥n, la vitamina C se convierte en un radical libre, capaz de da√Īar las membranas celulares, las prote√≠nas y el ADN.

Como escribió el químico de alimentos William Porter en 1993, "[la vitamina C] es verdaderamente (...) un Dr. Jekyll y Mr Hyde".

Divide y conquistar√°s

Ahora sabemos que los radicales libres modulan cuando una célula crece, cuando se divide en dos, y cuando muere. En cada etapa de la vida de una célula, los radicales libres son vitales.

Sin ellos, las células seguirían creciendo y se dividirían incontrolablemente. Una palabra define esto: cáncer.

Dicho de otra manera, liberarnos de los radicales libres con antioxidantes no es una buena idea. "Dejaría al cuerpo desamparado contra algunas infecciones", dice Antonio Enríquez, del Centro Nacional de Investigación Cardiovascular de Madrid.

Nadie negaría que la vitamina C es vital para un estilo de vida saludable, al igual que todos los antioxidantes, pero a menos que estés siguiendo las órdenes del médico, estos suplementos rara vez van a ser la respuesta para una vida más larga, cuando una dieta saludable también es una opción.

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Artículos Relacionados:
Vida Sana
Industria & Farmacia