Los secretos del hígado
Por: The New York Times
Junio 2017
Fotografia: Guyco / The New York Times

Para los mesopotámicos, el hígado era el principal órgano del cuerpo, donde estaban el alma y las emociones humanas. Los antiguos griegos ligaban al hígado con el placer: se cree que las palabras hepático y hedonista comparten la misma raíz.

Los isabelinos se referían a su monarca no como la cabeza del Estado, sino como el hígado de la nación: cuidado con quien se atreviera a hacerla enojar.

No obstante, es posible que hasta los mayores expertos del hígado en la historia hayan subestimado el alcance y la complejidad del órgano.

Un h√≠gado sano es el √ļnico √≥rgano en el cuerpo adulto que, si es recortado a una parte de su tama√Īo original, se regenera r√°pidamente y funciona como si fuera nuevo. Lo cual es positivo porque la lista de pendientes del h√≠gado es la segunda m√°s grande tan solo despu√©s de la del cerebro: contiene m√°s de 300 art√≠culos. Entre ellos, la reelaboraci√≥n de los alimentos que comemos para convertirlos en ingredientes para nuestras c√©lulas; el neutralizar las muchas sustancias potencialmente da√Īinas que ingerimos incidental o deliberadamente; generar un inventario vasto de hormonas, enzimas, factores de coagulaci√≥n y mol√©culas inmunitarias; controlar la qu√≠mica sangu√≠nea... y la lista contin√ļa.

"Si te fallan los pulmones, hay ventiladores mec√°nicos que respiran por ti; si te fallan los ri√Īones, contamos con m√°quinas para di√°lisis, y el coraz√≥n realmente es solo una bomba, as√≠ es que podemos usar un coraz√≥n artificial", not√≥ la doctora Anna Lok, presidenta de la Asociaci√≥n Estadounidense para el Estudio de las Enfermedades Hep√°ticas y directora de Hepatolog√≠a Cl√≠nica en la Universidad de Michigan.

"Sin embargo, si falla el hígado, no hay ninguna máquina para remplazar todas sus distintas funciones, y la mejor opción es un trasplante".

Y aunque los científicos reconocen que parece difícil de creer, conforme más estudian de cerca al órgano, más largo se hace el inventario de talentos y tareas del hígado.

Los investigadores de un estudio reciente se asombraron al descubrir que el h√≠gado aumenta y disminuye de tama√Īo hasta en 40 por ciento cada 24 horas, mientras que los √≥rganos a su alrededor se quedan pr√°cticamente iguales.

Otros han descubierto que se√Īales mandadas por el h√≠gado pueden ayudar a dictar nuestras decisiones alimentarias, en particular los antojos de cosas dulces.

Los científicos también han descubierto que los hepatocitos, que son las células metabólicamente activas que constituyen el 80 por ciento del hígado, poseen características que no se ven en ninguna otra célula normal del cuerpo. Por ejemplo, mientras que la mayoría de las células tienen dos conjuntos de cromosomas -dos conjuntos de instrucciones genéticas sobre cómo debería comportarse-, los hepatocitos pueden envolver y manipular con destreza hasta ocho pares de cromosomas y todo sin hacerse pedazos ni volverse cancerosas.

Ese tipo de exceso cromos√≥mico compuesto es "super√ļnico", dijo el doctor Markus Grompe, quien estudia el fen√≥meno en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, y lo m√°s probable es que ayude a explicar la habilidad regenerativa del h√≠gado.

Los cient√≠ficos esperan que los nuevos conocimientos sobre el desarrollo del h√≠gado y su desempe√Īo ayuden a producir terapias novedosas para los m√°s de cien trastornos que afligen al √≥rgano, muchos de los cuales van en aumento en todo el mundo, de mano con el incremento en las tasas de obesidad y la diabetes.

"Es algo chistoso", notó Valerie Gouon-Evans, una especialista en el hígado en la Escuela de Medicina en el Monte Sinaí. "El hígado no es un órgano muy sexi. No parece importante. Solo parece un amasijo enorme. Sin embargo, es discretamente vital, la torre de control del organismo", y los hepatocitos de los que está compuesto "son asombrosos".

El h√≠gado es nuestro √≥rgano interno m√°s grande, pesa alrededor de 1,6 kilos y mide 15 cent√≠metros. La masa rojiza marr√≥n de cuatro l√≥bulos de tama√Īo desigual se extiende por todo el costado superior derecho de la cavidad abdominal, por debajo del diafragma y encima del est√≥mago.

El √≥rgano siempre est√° ba√Īado en sangre y utiliza de manera permanente cerca del 13 por ciento del suministro hem√°tico del cuerpo. Muchas de las caracter√≠sticas ins√≥litas del h√≠gado est√°n vinculadas a su asociaci√≥n √≠ntima con la sangre.

Durante el desarrollo fetal, las células de la sangre se originan en el hígado, por ejemplo, aunque esa tarea después queda en manos de la médula ósea. Aun así, el hígado nunca pierde su gusto por los asuntos bioquímicos que se transmiten por todo el cuerpo vía el sistema circulatorio.

La mayor√≠a de los √≥rganos tienen una sola fuente sangu√≠nea. El h√≠gado tiene dos suministros de sangre: la arteria hep√°tica, que transporta sangre rica en ox√≠geno desde el coraz√≥n, y la vena porta hep√°tica, que deposita sangre drenada de los intestinos y el bazo. Este √ļltimo tipo de sangre porta productos alimenticios semiprocesados que necesitan ser "masajeados" por el h√≠gado para su conversi√≥n, desintoxicaci√≥n, almacenaje, secreci√≥n y eliminaci√≥n.

"Todo lo que te metes a la boca debe pasar por el h√≠gado antes de que haga cualquier cosa √ļtil en otras partes del cuerpo", dijo Lok.

Como el maestro catador de la sangre en circulación, el hígado lleva el control de las exigencias energéticas del cuerpo a cada momento, liberando glucosa de su reserva de glucógeno guardado, conforme se necesita, junto con las vitaminas, minerales, lípidos, aminoácidos u otros micronutrientes que se pudieran requerir.

Las nuevas investigaciones sugieren que el h√≠gado puede asumir un papel proactivo al igual que uno reactivo cuando se trata de controlar el apetito y la elecci√≥n de alimentos. Un estudio hecho por Matthew Gillum de la Universidad de Copenhague y colegas suyos hall√≥ que el h√≠gado intenta reducir el antojo de az√ļcar despu√©s de que ingerimos alguna bebida muy azucarada con una hormona llamada

FGF21.

"Tiene sentido que el hígado pudiera tener un nexo con el control metabólico", dijo Gillum. "De alguna manera, sabe más de lo que sabe el cerebro sobre disponibilidad de energía y sobre si estás comiendo demasiadas peras".

El h√≠gado tambi√©n lleva el registro del tiempo. En un n√ļmero reciente de la revista Cell, Ulrich Schibler de la Universidad de Ginebra y sus colegas describieron sus estudios del h√≠gado oscilatorio: c√≥mo aumenta y se reduce de tama√Īo cada d√≠a, dependiendo de los ritmos circadianos de los animales y del horario de alimentaci√≥n.

Los investigadores encontraron que en los ratones, que normalmente comen de noche y duermen de d√≠a, el tama√Īo del h√≠gado se expande casi en la mitad despu√©s de que oscurece y luego se reduce al llegar la luz del d√≠a. Los cient√≠ficos tambi√©n determinaron la causa del cambio en las dimensiones.

"La mezcla, la sopa que está dentro del hígado, resulta ser diferente", dijo el Dr. Schibler. La producción de proteínas en los hepatocitos de los ratones aumenta drásticamente por la noche, seguida de la destrucción equivalente de proteínas durante el día.

La evidencia indica que un espectáculo similar de creación y destrucción de proteínas ocurre también en el hígado humano, pero la sincronía es opuesta que la de los ratones para ser compatible con nuestro patrón, que es en gran parte diurno.

Los investigadores todavía no saben por qué oscila el hígado, pero Schibler sugirió que es parte del programa de mantenimiento del órgano.

"El h√≠gado recibe muchas cosas malas que pasan por √©l", not√≥. "Si da√Īas algunos de sus componentes, necesitas remplazarlos". Al tener un ritmo en ese remplazo, dijo, "conservas al h√≠gado en buen estado".

Así que si alguien te dice que "le caes en la punta del hígado" o que "eres un hígado", conténtate.

 

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