Cómo el inglés se convirtió en la lengua "universal" de la ciencia y por qué puede dejar de serlo
Por: BBC Mundo
Septiembre 2019
Fotografia: Getty Images

Hoy en día cualquier persona que se quiera dedicar a la ciencia tiene que saber inglés.

Esta lengua se ha convertido en una suerte de idioma universal de la academia científica que le permite a investigadores de todas partes del mundo compartir ideas, descubrimientos y opiniones.

Sin embargo, esto no fue siempre as√≠. Muchos textos cient√≠ficos fundamentales de hace 100 o m√°s a√Īos est√°n escritos en alem√°n, ruso, japon√©s o chino, entre otras lenguas.

Philip Ball, f√≠sico, qu√≠mico y divulgador cient√≠fico brit√°nico de unos cincuenta y tantos a√Īos recuerda como, en sus a√Īos de estudiante, por ejemplo, sus profesores le recomendaban aprender alem√°n.

¬ŅCu√°ndo fue entonces que el ingl√©s se convirti√≥ en la lengua de la ciencia por excelencia? ¬ŅY qu√© propici√≥ este cambio?

Boicot

Seg√ļn le explic√≥ a la BBC Michael Gordin, historiador de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, "hacia los a√Īos 50, el ingl√©s representaba cerca del 50% de los textos publicados en ciencias naturales (Rusia ocupaba el segundo puesto con cerca del 20%)".

"Pero fue reci√©n en los a√Īos 70 que el ingl√©s despeg√≥ como idioma de la ciencia y que se vio un retroceso marcado de los textos en ruso, franc√©s y chino hasta el punto en que hoy, aproximadamente m√°s del 90% de las publicaciones de elite de ciencias naturales son en ingl√©s".

Desde 1880 -fecha a partir de la cual hay disponible datos fiables-, si analizamos las publicaciones científicas, veremos que cerca de un tercio era en inglés, otro tercio en francés y otro en alemán.

Pero este equilibrio "empez√≥ a desestabilizarse a comienzos del siglo XX y se empez√≥ a ver una ca√≠da del franc√©s, un crecimiento leve del ingl√©s (...) y una r√°pida expansi√≥n del alem√°n ", se√Īala Gordin.

"Si yo hubiese dicho en 1900 que habr√≠a una lengua sola para la ciencia en el a√Īo 2000, la gente se habr√≠a re√≠do primero, y despu√©s habr√≠a apostado a que ser√≠a el alem√°n", dice el historiador.

"La pregunta ahora no es tanto qué paso con el inglés, sino qué pasó con el alemán", apunta Gordin.

"El alemán sufrió una serie de transformaciones -que no pueden describirse sino como catastróficas respecto a su posición dentro de la ciencia- que comienzan con la I Guerra Mundial, por los poderosos antagonismos nacionales que surgen (...) y el boicot iniciado por los franceses, los belgas, los estadounidenses y los británicos contra los académicos alemanas y austriacos".

Eso, contin√ļa el historiador, signific√≥ un duro golpe para el idioma alem√°n ya que menos personas publicaron en esas revistas si no eran hablantes nativos de esos idiomas, y menos gente eligi√≥ leer esas publicaciones.

Alemania luego comenzó recuperarse, hasta que se estableció el nazismo en 1933.

El alem√°n pierde su lugar

Las llegada de los nazis tuvo un doble efecto.

Por un lado, muchos científicos -sobre todo físicos (la mayoría judíos, socialistas o científicos que por otros motivos no quisieron quedarse allí)- emigraron del país.

"Eso significó que muchos científicos que eran la elite de la elite se fueron a Reino Unido o EE.UU. y por ello acabaron hablando inglés", comenta Gordin.

Pero también contribuyó al declive del alemán en la ciencia las restricciones a las visas que impuso el régimen nazi, que hicieron que llegaran al país menos estudiantes.

Todos estos factores hicieron que se "quebraran una serie de redes interconectadas entre los académicos, que si bien se reconstruyeron tras la II Guerra Mundial, lo hicieron esta vez centradas en Nueva York, San Francisco, Boston, Princeton, y no alrededor de Frankfurt, Colonia o Viena", dice el investigador.

Desventajas

Una lengua com√ļn facilita, sin duda, la comunicaci√≥n entre cient√≠ficos de distintos pa√≠ses.

Pero también, tiene sus desventajas.

"Por un lado se pierde la riqueza de los registros por un hablante nativo", dice Gordin, en referencia a la necesidad de simplificar la lengua para facilitar y agilizar la comunicación, y hacer que sea más fácil de escribir para un no nativo.

Por otro, hay mucha gente en el mundo con un potencial inmenso que estudia ciencia, pero queda rezagada o fuera de la carrera por las dificultades idiom√°ticas.

"A medida que avanzan en su campo, el ingl√©s se vuelve m√°s importante: lo necesitan para entender textos avanzados, para conferencias. Y, en cierto momento, alguien que puede ser muy talentoso en el √°mbito de la ciencia, puede tener que abandonar la carrera porque no es tan talentoso desde el punto de vista ling√ľ√≠stico para lidiar con el idioma", afirma el historiador.

¬ŅEspa√Īol en el futuro?

Así como el alemán o el francés perdieron su lugar en la ciencia, el inglés tampoco tiene garantizado su reinado.

Seg√ļn Gordin, en el futuro cercano es dif√≠cil imaginar que otra lengua desplace al ingl√©s.

"Pero en el largo plazo, la tendencia de la historia siempre es al cambio".

"No creo que el ingl√©s sea reemplazado por un solo idioma en los pr√≥ximos 150 a√Īos, pero es m√°s probable que regresemos al modelo del siglo XIX, en el que hab√≠a tres idiomas", especula el historiador.

"Y, los idiomas que me puedo imaginar, son probablemente todav√≠a el ingl√©s, algo as√≠ como el mandar√≠n y quiz√° el espa√Īol o portugu√©s".

 

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