El científico que defiende su experimento de modificación genética a dos bebés
Por: El País
Noviembre 2018
Fotografia: EFE

Por unos segundos, el auditorio del salón de actos del vestíbulo de la Universidad de Hong Kong permaneció en vilo al ver que He Jiankiu, el genetista chino que anunció el lunes haber modificado el ADN de dos bebés recién nacidas, no aparecía. "No sé dónde está", aseguró Robin Lovell-Badge, del Instituto Francis Crick tras presentarle. Pero tras esos momentos de incertidumbre, el investigador entró por una puerta lateral cartera en mano para defender un experimento que ha puesto en jaque a la comunidad científica y anunciar que hay un segundo embarazo con este tipo de embriones "en sus primeras etapas". No obstante, remarcó que por el momento ha detenido sus pruebas "debido a la situación actual", en alusión al escándalo que su investigación ha generado.

Al comienzo de su intervenci√≥n, He se disculp√≥ por haber dado a conocer su experimento sin avisar previamente a los organizadores de la Segunda Cumbre de Edici√≥n de Genoma Humano, que se celebra esta semana en la excolonia brit√°nica. Como justificaci√≥n, asegur√≥ haber enviado el art√≠culo con los datos de la prueba a una revista cient√≠fica, aunque no mencion√≥ el nombre de la publicaci√≥n. En un discurso repleto de vac√≠os de informaci√≥n, no identific√≥ a los supuestos cient√≠ficos consultados en las diferentes etapas de la investigaci√≥n ni dio detalles sobre el supuesto seguimiento √©tico que deber√≠a haber llevado a cabo en cada fase seg√ļn las normas √©ticas que adoptan los miembros de su profesi√≥n.

"Solo ha dado rasgos generales porque sabe que ha obviado las buenas pr√°cticas en cualquier ensayo", asegur√≥ a este diario la experta en bio√©tica Mar√≠a de Jes√ļs Medina Arellano, de la Universidad de M√©xico y una de las participantes en el congreso cient√≠fico en Hong Kong. "Busca reconocimiento", a√Īadi√≥.

El genetista, formado en las universidades estadounidenses de Rice y Stanford, sorprendi√≥ el lunes al mundo al anunciar el nacimiento, hace "algunas semanas" de Nana y Lulu, dos gemelas chinas a las que se les modific√≥ el gen CCR5, que el virus del sida utiliza como puerta para atacar el sistema inmunol√≥gico humano. He aclar√≥ que, tras la decisi√≥n de una pareja de retirarse del proyecto, trabaj√≥ con otras siete en las que el var√≥n era portador del virus del sida y la mujer no. Seg√ļn dijo, tras lograr la gestaci√≥n con √©xito de los embriones en "Grace", la madre de las gemelas, utiliz√≥ once embriones en seis intentos de implantaci√≥n. Ahora asegura que las ni√Īas se encuentran en perfecto estado de salud, en su casa, y su experimento no ha provocado ninguna mutaci√≥n no deseada. "Me siento orgulloso. Me siento a√ļn m√°s orgulloso porque el padre (de las ni√Īas gemelas) pens√≥ que hab√≠a perdido la esperanza en su vida", indic√≥.

Aferr√°ndose a la idea de que su m√©todo "puede ser la √ļnica manera de curar alguna enfermedad", el investigador, que dijo haber autofinanciado su trabajo y rechaz√≥ cualquier implicaci√≥n de su compa√Ī√≠a, insisti√≥ en que "si la tecnolog√≠a est√° disponible, podemos ayudar a la gente que lo necesita".

Con estas declaraciones dej√≥ entrever su postura tras haber llevado a cabo una investigaci√≥n -a√ļn en secreto- que puede potencialmente ayudar a evitar enfermedades hereditarias al eliminar o cambiar la codificaci√≥n problem√°tica en los embriones. Sin embargo, la falta de conocimiento sobre el da√Īo que podr√≠a causar no solo al individuo sino tambi√©n a las generaciones futuras la modificaci√≥n de esos embriones, ha sido el detonante de las cr√≠ticas llegadas de cient√≠ficos de diferentes partes del globo.

Incluido el Premio Nobel de Fisiolog√≠a David Baltimore, uno de los organizadores del congreso en Hong Kong, tom√≥ la palabra tras el discurso de He para lamentar que haber procedido de esta manera es "irresponsable". "No creo que haya sido un proceso transparente. Solo lo hemos sabido despu√©s de que sucediera y los ni√Īos nacieran", afirm√≥ para asegurar que ma√Īana habr√≠a una declaraci√≥n formal por parte de la organizaci√≥n.

De la misma forma, un grupo de 122 científicos chinos firmaron una carta de repulsa, en la que califican el experimento de "locura", y se lamentan de la mancha que He ha echado sobre la reputación de la investigación en ese país. Y más. Las autoridades científicas ordenaron la apertura de una investigación sobre las pruebas dirigidas por He, la Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología en la que trabajaba como profesor asociado, se distanció de él al apuntar que se encuentra en excedencia desde febrero e incluso el hospital con el que He había supuestamente colaborado denunció una posible falsificación de firmas.

Pese al esc√°ndalo y la lluvia de cr√≠ticas alrededor de su anuncio, He defendi√≥ su experimento y asegur√≥ que vigilar√≠a a las dos reci√©n nacidas durante los pr√≥ximos 18 a√Īos y si era posible y las ni√Īas acced√≠an, tambi√©n despu√©s. La discriminaci√≥n que sufren los portadores del virus del sida-estigmatizados en China- y la prevalencia de esta enfermedad en diferentes partes del mundo, fueron las razones que, seg√ļn explic√≥, le empujaron a llevar a cabo un experimento que en palabras de Medina no deber√≠a haber ocurrido. "Tiene que haber consecuencias ejemplares para que no vuelva a suceder", asegur√≥ la experta.

Pero la caja de Pandora ya está abierta y es probable que haya otro bebé modificado genéticamente en camino. A la espera de conocer cuál será la postura que tome la comunidad científica tras el experimento, He lo tiene claro. "Si mi hijo pudiera tenerlo (el virus del sida), también lo hubiera hecho con él", concluyó antes de marcharse por la puerta de atrás.

 

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