OMS: contaminantes hormonales, una amenaza global para la salud p√ļblica
Por: Maria Altimira / VICE News
Octubre 2016
Fotografia: biotrendies.com

La Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) considera que los contaminantes hormonales son una "amenaza global" para la salud p√ļblica y organizaciones como la Sociedad de Endocrinolog√≠a de EE. UU. sostienen que "hay una fuerte evidencia cient√≠fica que muestra c√≥mo provocan cambios biol√≥gicos que pueden conducir a enfermedades".

Los contaminantes hormonales, EDC o disruptores endocrinos son compuestos qu√≠micos de origen externo que, al simular el comportamiento de las hormonas, alteran y da√Īan el sistema hormonal de las personas contribuyendo al desarrollo de patolog√≠as graves.

Así, tumores y otras enfermedades que afectan a órganos hormonodependientes (mama, próstata, testículo), patologías metabólicas (diabetes, obesidad) e inmunológicas, alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico y problemas de salud reproductiva están asociados a la exposición a este tipo de compuestos químicos.

Los EDC, que también tiene efectos nocivos en la salud de los animales y en términos medioambientales, se beben y se respiran pero, sobre todo, se ingieren, mayormente, a través de los restos de plaguicidas que acumulan muchos alimentos como las frutas y las verduras pero también los cereales o los productos cárnicos.

Con todo y aunque en 2009 el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaron el reglamento 1107/2009 que prohíbe el uso de plaguicidas que contienen EDC; hoy, el veto sigue sin aplicarse. La razón es el flagrante incumplimiento de la Comisión Europea (CE), pues el órgano ejecutivo y legislador de la UE estaba obligado a fijar los preceptivos criterios legales para identificar qué sustancias pueden ser consideradas como contaminantes hormonales en 2013.

La esperada propuesta de criterios, sin la cual es imposible implementar el reglamento, ha llegado tres a√Īos tarde y desde que se present√≥ el pasado mes de junio cuenta con la f√©rrea oposici√≥n de diversas ONG y de pa√≠ses como Francia, Suecia y Dinamarca.

Kisti√Īe Garc√≠a, miembro de Ecologistas en Acci√≥n asegura a VICE News que "el documento esta hecho a la medida de la industria qu√≠mica, que durante estos √ļltimos a√Īos ha estado haciendo lobby [tal y como¬†document√≥ la periodista Stephan Horel] para suavizar al m√°ximo la prohibici√≥n de los contaminantes".

La comida espa√Īola contiene 33 contaminantes hormonales

Las tareas de presi√≥n de la industria, asegura Garc√≠a, han conseguido alargar la vida de estos "peligrosos compuestos". En el caso espa√Īol, asegura la activista, coautora junto con Dolores Romanola del informe de Ecologistas en Acci√≥n¬†Directo a tus hormonas. Gu√≠a de alimentos disruptores, el gobierno siempre ha estado al lado de los lobbies empresariales.

El estudio, publicado recientemente y que resulta de los datos extra√≠dos de una evaluaci√≥n de la Agencia Espa√Īola de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrici√≥n (AECOSAN), concluye que los alimentos comercializados en Espa√Īa en 2014 conten√≠an 33 contaminantes hormonales y cifra en el 28 por ciento las muestras con restos de plaguicidas de los productos animales, cereales, vegetales, procesados y alimentos infantiles.

En las frutas y las verduras, el grupo de alimentos donde se registra una mayor presencia de contaminantes hormonales, se detectan pesticidas en el 45 por ciento de los casos. El estudio afirma que los alimentos m√°s contaminados por plaguicidas con EDC son las peras, las manzanas, los melocotones, las naranjas, las espinacas, los pepinos, la zanahorias, los tomates, las uvas y las mandarinas.

Respecto a los contaminantes hormonales, el documento se√Īala que, de entre los 33 detectados, los que tienen mayor presencia en las muestras analizadas son el clorpirif√≥s, la cipermetrina, el deltametrin y los ditiocarbamatos.

No existen niveles seguros de exposición a EDC

Garc√≠a asegura que el gobierno espa√Īol maneja los datos de AECOSAN con "criterios inv√°lidos, que no sirven y que no se ajustan a la realidad".

Así, explica, el Ministerio de Sanidad considera que la presencia de estos contaminantes en los alimentos no es perjudicial si no se supera el límite máximo establecido como seguro por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Un baremo que forma parte del sistema de control anterior a la aprobación del mencionado reglamento europeo 1107/2009, donde se afirma que "no existen niveles seguros de exposición a residuos plaguicidas con propiedades de alteración endocrina".

As√≠ lo considera tambi√©n Miquel Porta, investigador y catedr√°tico de salud p√ļblica del Instituto Municipal de Investigaci√≥n M√©dica (IMIM) y de la Universidad Aut√≥noma de Barcelona. "No existen umbrales seguros, dosis muy bajas de EDC pueden afectar gravemente a la salud humana", explica este experto en una conversaci√≥n telef√≥nica con VICE News.

Con todo y a la espera de que la CE apruebe definitivamente la definici√≥n de contaminante hormonal, muchos pa√≠ses como Espa√Īa siguen funcionando con estos limites m√°ximos que marca EFSA.

"Los contaminantes hormonales pueden matarte porque contribuyen a causar enfermedades graves. Se trata de patologías multicausales como tumores cancerígenos, de naturaleza neurodegenerativa u otras patologías como la diabetes. También están detrás de problemas de fertilidad y de trastornos del aprendizaje", explica Porta.

De acuerdo con este especialista, la literatura cient√≠fica demuestra, por ejemplo, que las personas expuestas a EDC tienen tres veces m√°s probabilidades de padecer diabetes que las que no est√°n en contacto con este tipo de compuestos qu√≠micos. Los disruptores endocrinos, a√Īade, tambi√©n multiplican las probabilidades de sufrir tumores cancer√≠genos y otras patolog√≠as relacionadas con la alteraci√≥n del sistema hormonal.

El efecto coctel

El catedrático considera, sin embargo, que la investigación debería ahondar en el llamado efecto cóctel. "Los estudios se centran en las causas que produce un solo compuesto, pero nuestro cuerpo absorbe multitud de contaminantes hormonales. De manera que si un EDC puede triplicar la probabilidad de padecer una enfermedad, una mezcla de diversos contaminantes podría multiplicarla por diez", plantea.

De hecho, estudios como el publicado en 2007 por Nicolás Olea, catedrático de medicina de la Universidad de Granada, en la revista Environmental Health Perspectives ya han apuntado en esta dirección.

En un artículo publicado en El País, Olea explicó que la investigación en cuestión demuestra que "las madres cuyas placentas presentan una mayor actividad biológica debido al efecto combinado de los pesticidas contaminantes tienen mayor riesgo de dar a luz hijos que presentan anomalías en el desarrollo del testículo o del pene".

La propuesta de la CE y el factor social

Si la propuesta de la CE, que ahora est√° en fase de debate, sale adelante, advierte Garc√≠a, "los ciudadanos sufrir√°n la exposici√≥n a los contaminantes y sus consecuencias durante a√Īos porque estas sustancias solo podr√°n prohibirse cuando se alcance un alto grado de evidencia, es decir, cuando se haya probado la relaci√≥n directa entre el desarrollo de una enfermedad o una muerte y la exposici√≥n a los disruptores".

La propuesta, de acuerdo con Garc√≠a, vulnera el principio de cautela en que se basa el reglamento del 2009, con un planteamiento diametralmente opuesto al permitir √ļnicamente el uso de aquellas sustancias que se hayan demostrado inocuas para la salud humana y animal y tambi√©n en t√©rminos medioambientales.

"Hay alternativas que no son tan da√Īinas para la salud como los contaminantes hormonales", pero sin una mayor conciencia y presi√≥n social, considera Porta, va a ser muy dif√≠cil frenar a la industria.

 

 

 

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