Arte ¿sucio?
Junio 2013
El Origen del mundo, de Courbet
El David, de Miguel Angel

El arte en general expresa un determinado momento histórico de la sociedad y bajo los ojos del artista podemos conocer distintos aspectos de determinados períodos. Siendo simplistas bastará contrastar las obras artísticas producidas en el medio evo con las del renacimiento o la modernidad.

El arte como el amor no tiene una definición universal. Es un concepto abstracto pero que cumple ciertas características generales para determinar si una pieza puede ser considerada artística. La pintura, escultura, música y las demás Bellas Artes tienen en principio algunos puntos en común, como la inspiración por ejemplo, que impulsa a materializar una expresión, un sentimiento y representarlo, la espontaneidad es también considerada como otra característica propia del arte.

ya que no se cuenta con una definición única, suelen surgir las controversias ¿quién está autorizado para determinar qué es arte y qué no lo es? y peor aún, para censurar.

Un portal en las redes sociales Cultura re-evolucionaria  posteó recientemente la obra pictórica "El origen del mundo" de Gustave Courbet que fue duramente cuestionada por algunos seguidores, considerada como algo ofensivo y sucio, mientras que otros valoraban el realismo y denunciaban la hipocresía moralista de los otros.

Acto seguido los administradores del portal publicaron El David de Miguel Ángel acompañada de una descripción que encantó a todos.

Hoy volví a ingresar a la página y encontré que denunciaron la pintura de Courbet y no la de Miguel Ángel claro, obligando a retirar el post. ¿Dónde está la suciedad? Preguntan los administradores ¿en la pintura o en los ojos de quien la mira?

Y ahora que ustedes pueden apreciar ambas...¿con qué ojos las miran?

 

 

El origen del mundo, de Gustav Courbet

El primer propietario de El Origen del mundo, de Courbet, fue el diplomático turco-egipcio Khalil-Bey, quien reunió una efímera pero deslumbrante colección dedicada a la celebración del cuerpo femenino. Después, se desconoció con precisión el destino del cuadro hasta que apareció en el Museo de Orsay en 1995. La obra representa la paradoja de una obra famosa, pero poco vista.


Courbet siguió reanudando con el desnudo femenino, a veces con una inspiración libertina. Pero con El Origen del mundo, se autoriza un atrevimiento y una franqueza que proporcionan al cuadro su poder de fascinación. La descripción casi anatómica de un sexo femenino no está matizada por ninguna artimaña histórica o literaria. Gracias a la gran virtuosidad de Courbet, al refinamiento de una gama de colores ambarina, El Origen del mundo se salva, no obstante, del estatuto de imagen pornográfica. La franqueza y el atrevimiento de este nuevo lenguaje no excluyen un vínculo con la tradición: de modo que la pincelada amplia y sensual, junto con la utilización del color, recuerda la pintura veneciana.

 

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