Bolivia Lab, un vivero para el nuevo cine latinoamericano
Por: El País
Julio 2017
Fotografia: Alice Colonel

Un chileno, una argentina, un mexicano y una uruguaya se sientan en una mesa a hablar de cine. No, no es la típica línea que da pie a una broma o a un cliché estereotipado. Esta primera semana de julio, cineastas y productores de esas naciones y de otras siete latinoamericanas se dieron cita en La Paz, Bolivia, en el marco del Bolivia Lab. Cada uno llegó a este Estado andino con un proyecto, una historia, una idea propia de su tierra, con el anhelo de poder verla materializada en la pantalla grande. Así dio inicio la novena versión de este encuentro entre realizadores iberoamericanos, que tiene el fin de potenciar proyectos y colaboraciones para el crecimiento del audiovisual de la región.

Durante cinco días intensos, la sede de Gobierno boliviana se convirtió en un vivero en el cual cineastas y productores -que en su mayoría se encuentran desarrollando su ópera prima- se juntaron para participar en charlas magistrales y mesas de trabajo para recibir retroalimentación para replantear sus proyectos en algunos casos o reforzar debilidades. Los profesionales audiovisuales situaron la realidad latinoamericana y compartieron cómo han desarrollado sus trabajos cada uno en su área.

David Zonana tiene 27 a√Īos y es de Ciudad de M√©xico. Ha dirigido tres cortos y alza el vuelo con Mano de obra. Bajo el ala protectora y gu√≠a de sus productores, Rodolfo Cova y Michel Franco -ganador de un premio en la pasada edici√≥n de Cannes por Las hijas de Abril - se encuentra en b√ļsqueda de presupuesto para lo que ser√° su primer largometraje. Cuenta que la experiencia del Bolivia Lab le ha permitido compartir sus ideas con gente de toda Latinoam√©rica. "Es mejor recibir retroalimentaci√≥n antes de filmar, porque cuando se film√≥, ya est√°. Es una muy buena etapa para m√≠ para pulir el guion y mi visi√≥n de la producci√≥n", precisa Zonana.

Viviana Saavedra, directora del Bolivia Lab, dice que la mayor√≠a de las pel√≠culas que llegan al laboratorio de proyectos est√°n en desarrollo y buscan constituirse en producciones financiables. Este a√Īo participan 17 proyectos: cuatro de Bolivia, tres de Chile, dos de Per√ļ y uno de M√©xico, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y Uruguay. "Cada a√Īo hay mucha expectativa de gente que quiere venir. Esta edici√≥n ha habido por lo menos unos 800 proyectos que se han presentado", cuenta Saavedra.

La iniciativa boliviana es una de las m√°s antiguas de la regi√≥n, con casi 10 a√Īos a sus espaldas. Existen otras citas como el BrLab, de Brasil, o el Santiago Lab, de Chile, cada una yendo a su s√©ptima y quinta versi√≥n, respectivamente. Del laboratorio del pa√≠s andino han salido pel√≠culas como Un secreto en la caja, de Javier Izquierdo, que explora la vida del escritor ecuatoriano del boom Marcelo Chiriboga; la peruana El viaje macho -coprotagonizada por Magaly Solier- o m√°s recientemente la boliviana Viejo calavera. Saavedra afirma que al menos el 60% de los proyectos que pasan por el Bolivia Lab actualmente son filmes consolidadas y un 30 % est√° por serlo. "Muchas de ellas se transforman, llegan siendo largos y se transformar en cortos, otras se vuelven series. El √≠ndice de resultados es bastante alto", agrega la directora del evento.

Joaqu√≠n Cambr√© es argentino y durante los √ļltimos 14 a√Īos ha escrito y dirigido casi 200 videoclips, algunos emblem√°ticos como Crimen, de Gustavo Cerati. Acaba de terminar Un viaje a la luna, su primera pel√≠cula. Hace cuatro meses empez√≥ con un nuevo proyecto. Adem√°s de dar una clase magistral en el marco del evento, aprovecha del laboratorio para poder nutrir su nueva producci√≥n. El ambiente entre los profesionales del audiovisual es cordial en todo momento, ya sea a la hora de almorzar, cenar, durante una clase magistral o en una mesa de retroalimentaci√≥n. Las recomendaciones y consejos no faltan de un colega a otro.

Cambr√© dice que uno de los principales problemas es conseguir fondos. Sobre todo para pa√≠ses que no tienen una industria consolidada y en las que no hay apoyo del Estado -o si existe es m√≠nimo-, como Ecuador, Per√ļ y Bolivia, que en la mayor√≠a de los casos tienen que optar por una coproducci√≥n. "En Argentina hay mucho inter√©s y fomento para que todas las pel√≠culas se vean. A√ļn as√≠, la distribuci√≥n y la exhibici√≥n es complicada. Con apoyo y todo, la gente y los distribuidores quieren ver pel√≠culas pochocleras [comerciales], tambi√©n es un tema de educaci√≥n y comunicaci√≥n", a√Īade el director argentino.

El director de sonido chileno Miguel Hormaz√°bal, colaborador en toda la filmograf√≠a de su compatriota Pablo Larra√≠n, coincide con Cambr√© sobre la dificultad para conseguir financiamiento cuando se trata de una √≥pera prima. Considera que a excepci√≥n del cine brasilero y el argentino de los √ļltimo a√Īos -y algunas excepciones en Chile-, las tem√°ticas del cine latinoamericano "son muy locales", opin√≥ el sonidista chileno. "La √ļnica forma de conseguir pantallas y que las pel√≠culas redit√ļen plata [dinero], y no siempre sean financiadas por fondos estatales, o solamente circulen en festivales, es necesario un circuito independiente aliado a un circuito comercial, necesitamos de ambos cines", afirma Hormaz√°bal, quien tambi√©n particip√≥ del Bolivia Lab.

A pesar de las adversidades que tiene que afrontar la producci√≥n de la regi√≥n, esto no ha mermado el esp√≠ritu de los cineastas n√≥veles que se dieron cita en La Paz, seg√ļn cuenta la directora boliviana Melissa Balderrama, que prepara Un tal chivo, su primer largometraje sobre un balsero boliviano que se da cuenta que su verdadero sue√Īo es hacer cine y en ese proceso descubre a su √≠dolo: el mexicano tres veces ganador del Oscar Emmanuel Lubezki, El Chivo. As√≠ como la historia que plantea ella, dice que fue "lindo" ver la riqueza de cada historia que presentaron sus colegas, que se muestran en g√©neros tan diversos como el drama, el documental, la comedia, la animaci√≥n e incluso el musical. "Estamos ante una nueva generaci√≥n que quiere explorar otros universos de nuestra propia identidad latinoamericana. Es importante que en la regi√≥n se est√° produciendo cosas a pesar de todo lo que tenemos en contra", dice Balderrama.

A pesar de estar casi funcionando duarnte 10 a√Īos, el certamen no tiene del todo cierto su futuro. Su directora dice que cada edici√≥n es m√°s dif√≠cil ya que, desde su inicio en 2008, se ha reducido en un 85% el presupuesto que el Ministerio de Culturas y Turismo les otorgaba. Sin embargo, Saavedra mira con optimismo poder cumplir una d√©cada de realizar este evento y poder cerrar un ciclo. Espera llevar a cabo en 2018 el primer encuentro de industria, con la presencia de canales de televisi√≥n, salas de cine y distribuidores, tanto de Latinoam√©rica como de Europa, para abrir las ventanas a la producci√≥n de la regi√≥n. Incluso con las peripecias que el evento iberoamericano tendr√° que enfrentar para pensar en su pr√≥xima edici√≥n, esta generaci√≥n -y quiz√° la siguiente tambi√©n- est√° sentada en la mesa del Bolivia Lab y tiene hambre de cine.

 

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