literatura erótica o "el sexo vende"
Julio 2013

Trilog√≠as er√≥ticas: ¬Ņuna nueva literatura femenina o simplemente "el sexo vende"?

Josep Oliver/ Papel en blanco

Cuando la diva g√≥tica de la literatura Anne Rice tuvo que escribir, all√° por los a√Īos 80, bajo pseud√≥nimo su trilog√≠a de la Bella Durmiente, poco se pod√≠a imaginar, creo yo, que el g√©nero de la novela er√≥tica se har√≠a ampliamente popular alg√ļn d√≠a, sino que gozar√≠a de las ventas y la visibilidad de cualquier otro.

Todo ello gracias, por supuesto, a otra trilog√≠a (...)Estoy hablando de las 'Cincuenta sombras de Grey' de E.L. James, unos libros que ciertamente no brillan por ser alta literatura. ¬ŅCu√°les han sido entonces las razones de su √©xito? Una de ellas quiz√° pueda ser la que me dijo una vez una lectora en cuyo criterio conf√≠o: que la protagonista [ADVERTENCIA: posibles sp√≥iler de la saga de '50 sombras'] hace realidad las fantas√≠as femeninas m√°s usuales. No s√≥lo las sexuales, sino las t√≠picas de domesticar al hombre rebelde y de pasado misterioso, y formar una familia con √©l. [Fin del sp√≥iler]

Mientras tanto, el 'boom' de la novela er√≥tica (y, sobre todo, la novela er√≥tica escrita por mujeres) ha eclosionado en el mercado. Si en anteriores oleadas de best-sellers tuvimos la novela de intriga con elementos hist√≥ricos-art√≠sticos-conspiranoicos, al estilo de Dan Brown, 'El c√≥digo Da Vinci' y todos sus clones; la novela hist√≥rica medieval; una breve moda de novela ambientada en la √©poca romana a cuenta del √©xito de la pel√≠cula de Amen√°bar 'Agora'; o las novelas de amor imposible entre criaturas de la noche y adolescentes ('Crep√ļsculo' y derivados), ahora una de las tendencias es seguir el camino marcado por E.L. James y sus sombras.

S√≥lo en el cat√°logo de Grijalbo, editorial que public√≥ en espa√Īol la trilog√≠a de Grey, tenemos 'Diario de una sumisa' de Sophie Morgan, 'Bajo las s√°banas' de Kristina Wright, o 'Des√°tame' de J. Kenner; pero hay m√°s trilog√≠as er√≥ticas en las librer√≠as, la de la autora espa√Īola (bajo pseud√≥nimo)Megan Maxwell en 'P√≠deme lo que quieras', la de 'El lado salvaje de Jude' de Nicole Williams; la trilog√≠a Crossfire de 'No te escondo nada' de Silvya Day, la de 'Ochenta melod√≠as de pasi√≥n' de Vina Jackson... Y podr√≠amos seguir con una lista de t√≠tulos interminable que han germinado a la sombra de esta √ļltima moda.

Llegados a este punto, tendr√≠amos pues que preguntarnos el porqu√© de este fen√≥meno. Es verdad que la literatura er√≥tica no es un fen√≥meno nuevo. Tenemos ejemplos que van desde el erotismo ligeramente amoral de Nabokov en 'Lolita' a la depravaci√≥n m√°s absoluta de Sade y sus '120 jornadas de Sodoma'. Entre medias destacan libros como 'El amante de Lady Chatterley' de D.H. Lawrence, que viene muy bien al caso porque de √©l se dice que el autor supo crear un personaje femenino complejo y cre√≠ble para sus lectoras, cosa que, en lo que respecta al sexo, tiene su m√©rito si hablamos del a√Īo 1928. Y es que, hasta el momento, la gran mayor√≠a de autores que se hab√≠an internado en el campo del erotismo/pornograf√≠a literarios eran hombres.

Quiz√° es por eso estos libros hayan tenido tanto √©xito: porque ya no es la perspectiva masculina la que domina las tramas, sino la de la mujer. Pero ni siquiera eso es nuevo. Os recuerdo que la trilog√≠a de Anne Rice que cit√°bamos al principio es de hace unos buenos treinta a√Īos, y en ella ya hay sadismo, masoquismo, mujeres forzadas, atadas y penetradas por todos los orificios posibles. A este respecto, la autora de 'Entrevista con el vampiro' declaraba hace poco: "Las mujeres tienen el mismo derecho a la pornograf√≠a que los hombres, y estoy hablando de pornograf√≠a literaria, literatura er√≥tica. Si una mujer quiere ser abordada por un pirata, est√° en su derecho."

De cualquier forma, la moda ha cosechado un gran √©xito, ha normalizado algunas pr√°cticassexuales que anteriormente podr√≠an verse como meras depravaciones y ha reclamado para la mujer un protagonismo que no hab√≠a tenido. Muchas de estas obras tienen un lenguaje sencillo, una sintaxis rala, est√°n escritas en primera persona del presente, lo que acerca al lector mucho m√°s a la trama. No hay tapujos, no hay reglas: no hay senos sino tetas y no hay templos de Venus sino co√Īos. Los hombres no son (s√≥lo) vistos como un ideal rom√°ntico al estilo de Austen, sino que son deseados y hasta cosificados sexualmente. La mujer no tiene miedo ya de expresar sus m√°s √≠ntimos deseos. El siglo XXI ha tra√≠do la liberaci√≥n definitiva de la mujer, y era s√≥lo cuesti√≥n de tiempo que eso se reflejara en la literatura.

Aunque no debemos olvidar en todo ello que la voracidad del mercado es también un dato muy importante a tener en cuenta a la hora de analizar el éxito de este género. La jugada ha salido bien y el mercado repetirá la fórmula hasta que ésta se agote, y luego pasará a otra. Si la siguiente es el redescubrimiento de la tragedia griega en cinco actos, o las novelas con tintes gastronómicos, eso sólo lo dirá el tiempo.

 

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