La ciencia del mercado de transferencias del f√ļtbol
Por: The New York Times
Agosto 2019
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Fotografia: Jorge Guerrero/Agence France-Presse ‚ÄĒ Getty Images

 

Monchi tiene media hora libre, justo después de las ocho de la noche, después de que termina una reunión y antes de que empiece la siguiente. El plan original había sido ir a cenar pero es verano, y los planes de Monchi cambian mucho en esta temporada.

Resulta que incluso esos treinta minutos no son libres. Esta es la √©poca m√°s ocupada del a√Īo para Monchi, el director deportivo del Sevilla, quien supervisa todas las transferencias de jugadores del club. La raz√≥n por la que no puede ir a cenar es que, en ese momento, estaba cerrando un acuerdo para vender al delantero colombiano Luis Muriel al club italiano Atalanta.

Monchi, cuyo nombre completo es Ram√≥n Rodr√≠guez Verdejo, puso su tel√©fono en el escritorio frente a √©l: un acto de cortes√≠a com√ļn, una prueba de que no es una distracci√≥n, aunque tambi√©n facilita la lectura de la pantalla. El aparato vibra todo el tiempo.

Hay un flujo regular de llamadas pero un torrente de mensajes, principalmente de WhatsApp. Esta es la forma cada vez más frecuente de negociar las transacciones -el primer vistazo a un contrato o a una oferta por un jugador será por WhatsApp- y es el método de comunicación preferido de Monchi. Pero sus exigencias son enormes.

En junio, julio y agosto, cuando se abre el mercado de transferencias, Monchi no puede lidiar con el volumen de mensajes que recibe. Para cuando escribe una respuesta, ya llegó otra decena de mensajes. Responde en rachas, pero solo los mensajes más apremiantes. La mayoría se queda sin leer, anegada por la llegada de los más urgentes.

Monchi se siente culpable por eso: no solo a nivel profesional, sino tambi√©n en lo personal. Unos d√≠as antes de nuestra reuni√≥n, habl√≥ con el presidente del club. Conversaron sobre el frenes√≠ de toda la situaci√≥n, estos meses cuando el mundo del f√ļtbol se reinventa, sobre c√≥mo nunca termina, c√≥mo nunca hay tiempo para nada m√°s, c√≥mo debes ignorar a todas las dem√°s personas en tu vida.

Nadie se desenvuelve tan bien en ese ambiente como Monchi. Durante las √ļltimas dos d√©cadas ha ganado la reputaci√≥n de ser uno de los cazatalentos m√°s r√°pidos y uno de los negociadores m√°s astutos en el f√ļtbol. No obstante, el presidente del club dijo algo que se le qued√≥ marcado: "El mercado de transferencias es un buen momento para perder amigos", le coment√≥.

Líderes del mercado

Ning√ļn equipo de Europa ha jugado el mercado de transferencias tan bien, ni durante tanto tiempo, como el Sevilla. Durante los √ļltimos veinte a√Īos, el club se ha forjado un nombre -y ha transformado su suerte- gracias a su capacidad para saber no solo a qui√©n comprar, sino cu√°ndo vender.

A finales del siglo XX, el Sevilla estaba ahogado en deudas, marchitado en la segunda divisi√≥n de Espa√Īa y frente a una posibilidad muy real de tener que vender su estadio, el c√©lebre Ram√≥n S√°nchez Pizju√°n, para convertirse en arrendatario del Estadio Ol√≠mpico de la ciudad con el fin de sobrevivir. El siglo XXI ha sido m√°s amable. El Sevilla ha ganado la Copa del Rey, la Supercopa de Europa, la Supercopa espa√Īola, y se ha adue√Īado de la Liga Europa, al ganarla cinco veces desde 2007.

Cuando Jos√© Castro -el actual presidente del club- se uni√≥ por primera vez al consejo a inicios de la d√©cada de 2000, el presupuesto anual del club era de 18 millones de euros (unos 20 millones de d√≥lares). Sentado en su oficina, con una pared forrada de trofeos inmensos y relucientes a su espalda, asegura que este a√Īo cuenta con 212 millones de euros (unos 235 millones de d√≥lares). Se asegura de dar el cr√©dito del resurgimiento al "buen manejo, no solo en el campo, sino en cada uno de los departamentos".

No obstante, hay un departamento que ha tenido m√°s responsabilidades. Se trata de la direcci√≥n deportiva que, desde hace veinte a√Īos, es liderada por Monchi. El Sevilla actual es un club que se basa en el reclutamiento.

Hay decenas de historias de √©xito y gente que se ha vuelto famosa. Algunos jugadores, como Ivan Rakiti?, J√ļlio Baptista y Cl√©ment Lenglet, fueron comprados a un precio barato y vendidos por una suma m√°s cara; el Sevilla fue un pelda√Īo en su carrera hacia las superpotencias de Europa. Otros, como Lu√≠s Fabiano, Carlos Bacca y Fr√©d√©ric Kanout√©, vivieron su mejor √©poca aqu√≠ como contrataciones imprevistas que ayudaron al Sevilla no solo a pelear por trofeos, sino tambi√©n a ganarlos.

Sin embargo, hay tres transacciones de las que la gente del club habla con un orgullo particular.

La primera es en la que comenzó todo: la venta de José Antonio Reyes, una promesa canterana, al Arsenal en 2004. Los aficionados recibieron con furia la partida de Reyes, pero era inevitable para que el club tuviera un cimiento económico sólido. "No canceló nuestra deuda por completo, pero hizo una gran diferencia", mencionó José María Cruz, el director ejecutivo del club.

La segunda fue la que le dio renombre a Monchi. En el verano de 2003, el Sevilla design√≥ a un enviado especial para que que observara un campeonato sub-20 en Suram√©rica. Fue el √ļnico club europeo que asisti√≥, y Monchi recibi√≥ puros elogios sobre la actuaci√≥n de un lateral derecho brasile√Īo de 18 a√Īos. Dani Alves jugar√≠a para el Barcelona, la Juventus y el Paris Saint-Germain, equipos con los que gan√≥ hasta cuarenta trofeos.

No obstante, la tercera transacción tal vez sea la más significativa, la que tuvo el mayor impacto sobre la manera en que el Sevilla trabaja en el mercado de transferencias actualmente.

El 31 de agosto de 2005, a las 22:30, sonó el teléfono de Monchi. Le dijeron que el Real Madrid había pagado la cláusula de rescisión del contrato de Sergio Ramos, un joven defensa central del Sevilla.

Monchi pensaba que era imposible que Ramos se fuera, por lo cual ni él ni su equipo habían buscado defensores centrales. "Solo trabajábamos para encontrar nuevos jugadores en las posiciones que creíamos que debíamos fortalecer", comentó. A falta de unos pocos minutos para encontrar un remplazo antes de que cerrara el mercado de transferencias, "no tenía nada en mi lista, así que lo dejé a la suerte".

Llamó a algunos contactos. Una persona en Bélgica, alguien de su confianza, le recomendó a un serbio llamado Ivica Dragutinovi?. Monchi nunca lo había visto jugar. "Sabía que era blanco, eso era todo", mencionó. No tenía nada que perder. El Sevilla lo compró.

Dragutinovi? estuvo siete a√Īos en el Sevilla, donde gan√≥ seis t√≠tulos. "Pudimos haber tomado la decisi√≥n de solamente llamar a la misma persona y pedir sus recomendaciones", dijo Monchi. "O pod√≠amos aprender que deb√≠amos trabajar m√°s, buscar en todas las posiciones, para que nunca m√°s nos volviera a pasar".

El trabajo de Monchi

Ha sido un verano ajetreado, incluso para los est√°ndares de Monchi. Regres√≥ al Sevilla en marzo, tras pasar dos a√Īos en la Roma. Con bastante rapidez, se percat√≥ de que se requer√≠a de una renovaci√≥n importante.

El primer paso era encontrar un nuevo director t√©cnico: tras empezar con una lista de veinticinco nombres, redujo el n√ļmero de candidatos hasta identificar a Julen Lopetegui, exentrenador de Espa√Īa y el Real Madrid. Ese deb√≠a ser el punto de arranque: Lopetegui no contrata a los jugadores, pero se le pide que d√© su opini√≥n en cada etapa. "Si dice que quiere un defensa duro, entonces voy a la lista y le digo que, de estos diez, seis tienen esa caracter√≠stica", se√Īal√≥ Monchi.

Solo bastaba tener a Lopetegui para comenzar la reconstrucción. Para mediados de julio, ya era evidente la escala de los cambios de Monchi. El Sevilla había firmado a doce futbolistas, en los que invirtió casi 100 millones de euros (unos 111 millones de dólares).

Las adquisiciones ten√≠an todos sus sellos distintivos: tres proven√≠an de Francia, una liga del gusto de Monchi por su equilibrio competitivo. Otro, √ďliver Torres, un espa√Īol que en alg√ļn momento fue considerado un talento sobresaliente del Atl√©tico de Madrid, hab√≠a estado a la deriva en Portugal los √ļltimos a√Īos. Joan Jord√°n pas√≥ del Eibar, un diminuto club espa√Īol, mientras que Sergio Reguil√≥n lleg√≥ a pr√©stamo del Real Madrid. A Monchi le gustan los jugadores con hambre de lanzarse al ruedo o los que est√°n dispuestos a hacerse a un lado para demostrar un punto.

Varios habían presionado a sus clubes anteriores para que accedieran a venderlos. Esa es una ventaja que ha encontrado el Sevilla en sus negociaciones, una que le ha otorgado su reputación: su interés es un sello de aprobación. "La palabra 'Sevilla' abre puertas con los agentes y las familias", comentó Emilio de Dios, el secretario técnico del club. Y agregó: "Cuando les muestras nuestro sistema interno con veinticinco informes sobre ellos, cada uno con la máxima calificación, saben que hablamos en serio".

Monchi tambi√©n ha visto c√≥mo se han ido casi todos los jugadores que han firmado con el Sevilla. La manera en que se van es lo que le confirma por qu√© ha sido tan exitoso. "¬ŅCu√°ntos se han ido criticando al club?", cuestion√≥. "Ninguno. Preg√ļntale a Rakiti?, Dragutinovi?, Daniel y a todos los dem√°s si siguen siendo sevillistas. Todos te dir√°n que s√≠".

 

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