Mundial Qatar 2022: condiciones infrahumanas de trabajo
Por: BBC Mundo
Mayo 2015
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Fotografia: BBC
Los trabajadores se quejan del hacinamiento en literas sin espacio para guardar sus pertenencias.
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"Frank" le facilitó a la BBC esta imagen de su lugar de trabajo.
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El Estadio de la Fundación Qatar está proyectado como una de las sedes del campeonato.

El gobierno de Qatar ha sido duramente criticado por las condiciones del mill√≥n y medio de inmigrantes que trabajan en los preparativos del mundial de f√ļtbol 2022.

Los progresos en mejorar los derechos de los trabajadores han sido escasas, pese a las promesas, seg√ļn la organizaci√≥n defensora de los derechos humanos Amnist√≠a Internacional.

Pero Qatar pone en duda esa afirmación y asegura que la situación ha mejorado considerablemente.

La BBC les preguntó a tres trabajadores. Ellos mismos describieron su situación como "patética" y "opresiva".

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Frank*, Kenia

Vine a Qatar desde Kenia el pasado junio para trabajar en la construcción.

Conseguí el empleo a través de una agencia. Me pagaban US$350 al mes cuando llegué, mucho menos de lo que me habían prometido. Además, sólo para llegar gasté US$1.000.

Trabaj√© en la construcci√≥n de escuelas p√ļblicas cerca de Doha desde junio a noviembre. Hay muchos proyectos de infraestructura en el pa√≠s m√°s all√° de la preparaci√≥n del mundial.

El principal lugar en el que estuve no era un buen entorno. La mayor√≠a de los compa√Īeros carec√≠an de educaci√≥n y las compa√Ī√≠as se aprovechan, as√≠ que no pueden negociar.

Se convierten en ayudantes y les pagan muy mal. Muchos terminan teniendo que aceptar porque carecen de medios para regresar a su país y porque son el sustento de sus familias.

Yo mismo estoy mandando dinero a mi familia. Todos están pendientes de mí, pero no les puedo contar cómo es vivir aquí porque querrían que me volviera.

Cuando llegué, me dijeron que iba a trabajar de electricista aunque no tengo formación, lo que es peligroso. Una vez me electrocuté, afortunadamente no me pasó nada.

Las condiciones son muy malas. Trabajas todo el d√≠a con el calor extremo. Empiezas a las nueve de la ma√Īana y dura todo el d√≠a. No hay agua fr√≠a, s√≥lo caliente. Es muy opresivo.

Nadie te escucha si te quejas. Una vez hicimos huelga porque no nos habían pagado un mes. Nos pagaron pero a la gerencia no le importaban nuestras quejas.

La vida en Qatar es muy cara. El alojamiento nos lo provee la empresa, pero con la comida y otros gastos, es muy difícil ahorrar. Trato de mandar a casa todo lo que puedo.

Respecto al alojamiento, lo describir√≠a como pat√©tico. El primer sitio en el que me qued√©, Al Khor, era una peque√Īa habitaci√≥n que compart√≠amos diez personas. Eran cinco literas, sin espacio para guardar nada.

Los ba√Īos estaban fuera. Era muy peque√Īo y muy inc√≥modo.

También tienes que darles el pasaporte cuando llegas para que así no te puedas ir. Te sientes atrapado, como un prisionero.

Ahora estoy en un sitio que se llama Industrial, donde vivimos la mayoría de los inmigrantes. Las condiciones de higiene son muy malas.

Hay cinco por cada habitación, lo que es una mejora, pero no es limpio. Ahora trabajo en un centro comercial, en ventas, después de que me permitieran dejar mi trabajo en la construcción.

He mejorado, pero tampoco es muy bueno.

La vida es dura aquí. Me gustaría ver que cambia la vida de los inmigrantes. Es sólo sacrificio. Tiene que haber mejoras en seguridad, salarios y vivienda.

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John*, Ghana

Yo soy camionero y trabajo en el proyecto de nuevo puerto cerca de Doha. Vine de Ghana hace a√Īo y medio.

Honestamente, sufrimos mucho en manos de nuestros empleadores, especialmente en verano.

Hacen 40 o 50 grados durante el día, pero no hay aire acondicionado en el vehículo y estamos respirando arena. A veces el polvo está en suspensión, como la nieve.

No hay nadie para pelear por nosotros. Van casi dos meses que mi empresa no paga los salarios. No est√°n matando porque reh√ļsan darnos el peque√Īo premio que nos hemos ganado.

Mi salario es de US$550 al mes, muy poco para un conductor. No tenemos d√≠as libres para descansar. Y no soy s√≥lo yo, es lo mismo para cualquiera de la compa√Ī√≠a.

Empiezo a las cinco de la ma√Īana y trabajo hasta las siete de la tarde, con dos horas para ir desde la casa y otras dos para volver.

Qatar tiene una inspección laboral, pero si denuncias a la empresa te mandan de vuelta a tu país. Así que todo el mundo tiene miedo a reportar nada.

Soy huérfano, de origen muy humilde, no pude terminar la educación secundaria.

He vivido en chabolas en campamentos. All√≠ est√°n todos los trabajadores pobres de √Āfrica o pa√≠ses de Asia como Nepal, India, Bangladesh o Sri Lanka.

Alrededor del 15-20% de los trabajadores han conseguido mejorar sus condiciones vitales, con un buen salario, por su educación o porque han trabajado para empresas extranjeras.

Pero para el resto, sólo el cobrar el salario es un dolor de cabeza.

C√≥mo desear√≠a poder ahorrar para irme a Europa o Estados Unidos. Ese es mi sue√Īo, porque en Ghana incluso los universitarios no consiguen empleo, as√≠ que imagine lo dif√≠cil que es para alguien como yo, que tuve que abandonar la escuela.

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Stephen Ellis, Reino Unido

Trabajé en marzo en uno de los centros de construcción del mundial en Doha a final de marzo. Me fui a las dos semanas porque las condiciones eran una absoluta desgracia.

He estado como supervisor en obras por todo el mundo y nunca había visto condiciones tan malas.

La mayoría de los trabajadores eran de India. Los trataban muy mal y cómo vivían era terrible.

No hay agua para beber, sin aire acondicionado y a 45 grados centígrados.

La salubridad es terrible y la comida es repartida como en la película de Oliver Twist.

Pero lo que es peor es la seguridad, o más bien su ausencia. No existe. Los amigos con los que fui a trabajar y yo quedamos horrorizados con los riesgos que se toman cada día.

Nos dijeron que un trabajador de India había muerto.

El sitio era gestionado por supervisores de India y ellos eran los que maltrataban a su propia gente.

Pero a la alta gerencia no parecía importarle. Simplemente miraban para otro lado. Nos dijeron que si no nos gustaba, nos fuéramos y eso hicimos.

Había otros británicos que también eran maltratados.

Nos pagaban mucho más que a los de India, ellos hacían como US$50 a la semana y nosotros estábamos cerca de US$33 la hora. Pero incluso perdimos dinero porque nos fuimos.

*Los nombres de dos de los trabajadores fueron modificados para proteger su identidad

 

 

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