América Latina después del boom
Por: Guillermo Perry*
Mayo 2014

Am√©rica Latina tuvo las tasas m√°s altas de crecimiento en varias d√©cadas entre el a√Īo 2003 y el 2012, a pesar de los efectos de la crisis global del 2009. Tambi√©n lleg√≥ a nuestra regi√≥n un volumen inusual de inversi√≥n extranjera directa y de inversiones de portafolio. El boom de esos a√Īos dio lugar a un optimismo desaforado por parte de propios y ajenos. Varios bancos de inversi√≥n hablaron de "la d√©cada de Am√©rica Latina", como si hubiese llegado nuestro despegue definitivo.

Pero la desaceleración reciente demostró lo que varios analistas subrayamos en esa época: el boom se debió fundamentalmente a factores exógenos. Ante todo, debido al llamado superciclo del precio de las materias primas que produjo aumentos continuos en nuestros términos de intercambio (con excepción del 2009). También tuvieron un papel protagónico, la alta liquidez internacional y la recesión en Estados Unidos y Europa. Estos tres factores impulsaron el auge de ingresos de capitales, pues muchas empresas e inversionistas que no encontraban donde más invertir se vieron atraídas por nuestro alto crecimiento y el de los precios de los productos básicos.

Ahora que ha concluido el ciclo al alza de los precios de las materias primas y se empieza a debilitar el influjo de capitales, hemos regresado a tasas de crecimiento modestas, muy cercanas a nuestro promedio hist√≥rico de largo plazo (3 por ciento). ¬ŅQu√© se puede esperar en el futuro?

La experiencia reciente muestra un factor generalmente positivo: una mayor 'resistencia' ante las crisis externas. Y uno generalmente negativo: un bajo crecimiento de la productividad total y una alta variación de ambos factores en cada país.

Am√©rica Latina fue afectada de manera muy leve por la crisis financiera global del 2009, en contraste con lo que sucedi√≥ en episodios anteriores, de perturbaciones menos agudas en el sistema financiero internacional. Recordemos, por ejemplo, c√≥mo un alza de tasas de inter√©s en Estados Unidos (1982), la crisis rusa (1998) o la de capitales a largo plazo condujeron a una parada repentina de los flujos de inversi√≥n y a profundas recesiones y crisis financieras, cambiarias y fiscales en un gran n√ļmero de pa√≠ses de la regi√≥n.

Esta renovada fortaleza de la región para absorber choques se debe a que, después de sufrir muchas y muy costosas crisis financieras, aprendimos a regular y supervisar relativamente bien a los bancos. Y los propios banqueros también aprendieron a tomar menos riesgos.

Tambi√©n aprendimos que hay que mantener un margen de liquidez externa, y, en consecuencia, aprovechamos el boom para acumular reservas internacionales, reducir la deuda externa de corto plazo y tener super√°vits o d√©ficits peque√Īos en cuenta corriente.

Adem√°s, varios pa√≠ses (en especial Brasil, Colombia, Chile, M√©xico y Per√ļ), hab√≠an adoptado reg√≠menes cambiarios flexibles que permitieron aplicar pol√≠ticas monetarias antic√≠clicas. Y unos pocos (notablemente Per√ļ y Chile) estuvieron en capacidad de aplicar tambi√©n pol√≠ticas fiscales antic√≠clicas fuertes. Al parecer ha habido un punto de inflexi√≥n en estos temas y es posible que Am√©rica Latina haya dejado de ser la regi√≥n de las crisis frecuentes.

Lo negativo, es decir, el bajo crecimiento de la productividad, se debe a que hemos avanzado muy poco en temas microecon√≥micos. Por ejemplo, la educaci√≥n es de baja calidad y las empresas innovan muy poco (y no hay pol√≠ticas eficientes de est√≠mulo a la innovaci√≥n), con excepciones como el caso de la agricultura brasile√Īa. En varios pa√≠ses la calidad de la infraestructura de transporte contin√ļa siendo baja (Brasil, Colombia, Per√ļ); y sigue siendo dif√≠cil hacer negocios. Y en casi todos (excepto Chile, Uruguay y Costa Rica) hay una baja calidad de la institucionalidad y esta ha tenido retrocesos importantes en pa√≠ses como Venezuela y Argentina.

Esto explica en mucho la creciente brecha econ√≥mica regional. El per√≠odo de bonanza excepcional termin√≥ para Venezuela y Argentina sin reservas internacionales y con estrictos controles de capitales para frenar la fuga de propios y extra√Īos. Adem√°s sufren presiones inflacionarias.

Brasil mantiene la tasa de inversi√≥n m√°s baja y las tasas de inter√©s m√°s altas de la regi√≥n, debido tanto a problemas macro como microecon√≥micos, que resultan de un Estado hipertrofiado e ineficiente y de una man√≠a a sobre regular la econom√≠a. S√≥lo Chile y Per√ļ, y en menor medida Ecuador y Colombia, han mantenido una muy buena posici√≥n macroecon√≥mica y han avanzado algo en reformas microecon√≥micas.

México ahora está realizando reformas micro muy significativas, que sumadas a su buena posición macro, pueden permitir un retorno a tasas sustentables de crecimiento alto. Por tanto, es fácil predecir que habrá grandes diferencias entre las tasas de crecimiento de la región.

*Guillermo Perry, colombiano, ha sido economista jefe de la Regi√≥n de Am√©rica Latina y el Caribe del Banco Mundial, Ministro de Hacienda y Cr√©dito P√ļblico, Ministro de Minas y Energ√≠a y Director General de Impuestos Nacionales. Este art√≠culo se encuentra disponible en el sitio web del Banco Mundial: http://blogs.worldbank.org/

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