BRICS: atando cabos frente al d贸lar
Por: Oscar Ugarteche - Ariel Noyola
Septiembre 2013

Bajo la convocatoria del G-20, el BRICS (acr贸nimo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sud谩frica) se reuni贸 a inicios de setiembre en San Petersburgo y coincidi贸 en la urgencia de concretar la implementaci贸n de un "Acuerdo de Contingencia de Reservas" toda vez que sus monedas se han depreciado dr谩sticamente frente al d贸lar.

De enero a agosto el real (Brasil) se depreci贸 17.4 por ciento, el rublo (Rusia) 8.4 por ciento, la rupia (India) 17.2 por ciento y el rand (Sud谩frica) veinte por ciento. La excepci贸n es el yuan (reminbi) de China, con una ligera apreciaci贸n de 2.4 por ciento durante el mismo periodo.

La depreciaci贸n de las monedas se produce por efecto del alza de las tasas de inter茅s de largo plazo en Estados Unidos a causa del聽ultim谩tum indefinido de la Reserva Federal de abandonar su programa de est铆mulos monetarios por 85,000 millones de d贸lares al mes.

El Acuerdo de Contingencia de Reservas quedar铆a constituido por 100,000 millones de d贸lares, con aportes de China (41,000 millones), Rusia, India y Brasil (18,000 millones cada uno) y Sud谩frica (5,000 millones). Con esto, el bloque busca crear una red de seguridad financiera que dadas sus barreras geogr谩ficas resista mejor los efectos de la volatilidad del d贸lar. De otro lado, si bien sus recursos resultan muy limitados -41.67 por ciento si se lo compara con la Iniciativa Chiang Mai (China, Jap贸n, Corea del Sur y diez econom铆as de la ASEAN) de 240,000 millones de d贸lares- a diferencia de esta 煤ltima, el Acuerdo de Contingencia de Reservas del BRICS parece alejarse del paraguas del FMI al prescindir de su aval para otorgar pr茅stamos a sus miembros.

El BRICS posee reservas internacionales en abundancia: Brasil 371,966 millones de d贸lares, Rusia 512,834 millones, India 287,987 millones, China 3.5 billones y Sud谩frica 47,320 millones. En conjunto alcanzan un monto de casi cinco billones de d贸lares. Con diecis茅is por ciento de estas reservas (800,000 millones de d贸lares), su Acuerdo de Contingencia de Reservas rebasar铆a los fondos totales del FMI. In茅dito.

No obstante permanecen inconclusos los t茅rminos en que dicho Acuerdo ser铆a extensivo a pa铆ses no miembros del BRICS y, en los casos de pr茅stamos, las condicionalidades requeridas. Por el lado del fomento a la inversi贸n productiva, la implementaci贸n del "Banco BRICS" (en apoyo a proyectos de infraestructura) est谩 detenida. Todo indica que las negociaciones de esta iniciativa -impulsada por India- ser谩n retomadas en la VI Cumbre BRICS a realizarse en Fortaleza, Brasil, en 2014; luego de haberse definido su capital inicial en Durban, Sud谩frica, en marzo de este a帽o por un monto de 50,000 millones de d贸lares.

De otro lado, los programas de est铆mulo monetario de la Reserva Federal apuntalan indirectamente el crecimiento vol谩til de las econom铆as emergentes a trav茅s de la "Gran Banca" (Systemically Important Financial Institutions, SIFIs) mediante el movimiento de flujos de capital de corto plazo por diferenciales de tasas de inter茅s. El final del uno traer谩 consigo el final del otro. A diciembre de 2011, el saldo total de los capitales de corto plazo ingresados a Am茅rica Latina desde el resto del mundo sumaba 844,868 millones de d贸lares. En sentido inverso, la advertencia del final de los est铆mulos monetarios en mayo de este a帽o por el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, impact贸 sobre la salida de divisas de las econom铆as emergentes, obligando a los bancos centrales a intervenir para frenar la depreciaci贸n de sus monedas frente al d贸lar con p茅rdidas de reservas calculadas en 81,000 millones de d贸lares, de acuerdo con el banco franc茅s Societ茅 G茅nerale.

Hay que recordar que adem谩s de los programas de la Reserva Federal de apoyo al d贸lar est谩n los del Banco de Inglaterra de apoyo a la libra, del Banco Central Europeo de apoyo al euro y del Banco de Jap贸n de apoyo al yen. Este 煤ltimo, de reciente creaci贸n en marzo, tiene la misma vitalidad que el norteamericano y ha resultado en una recuperaci贸n del crecimiento econ贸mico japon茅s en el segundo trimestre del a帽o.

Por esta raz贸n, Christine Lagarde, directora gerente del FMI, se帽al贸 durante su intervenci贸n en el Simposio anual sobre pol铆tica monetaria en Jackson Hole, la tercera semana de agosto: "En comparaci贸n con la pol铆tica monetaria tradicional, las pol铆ticas monetarias no convencionales de los 煤ltimos a帽os han sido m谩s ambiciosas y m谩s amplias. Gracias a estas medidas excepcionales, el mundo no se precipit贸 hacia otra Gran Depresi贸n". Y a帽adi贸: "Las autoridades mundiales -todas, dentro de los pa铆ses y entre pa铆ses- tienen la responsabilidad de llevar a cabo la totalidad de las medidas necesarias para restablecer la estabilidad y el crecimiento, y reducir los desequilibrios".

Las inyecciones masivas de liquidez constituyen un arma de doble filo. Al mismo tiempo que lograron evitar un escenario mundial de depresi贸n con deflaci贸n, no existe evidencia de que resuelvan el problema de la falta de empleo en general ni el elevado nivel de concentraci贸n de capital del sector financiero. El total de activos de los diez bancos estadounidenses m谩s grandes pas贸 de 8.1 billones de d贸lares a casi once billones entre 2007 y 2013 de acuerdo con la Corporaci贸n Federal de Seguro de Dep贸sitos (FDIC, por sus siglas en ingl茅s).

Tras cumplirse cinco a帽os de la quiebra de Lehman Brothers (15 de setiembre de 2008), la econom铆a mundial permanece sin recuperaci贸n sostenida en el G-7 (Estados Unidos, Gran Breta帽a, Francia, Alemania, Jap贸n, Italia y Canad谩) y ahora observa una desaceleraci贸n en las econom铆as emergentes. El 18 de setiembre, la Reserva Federal redujo su previsi贸n de crecimiento de la econom铆a estadounidense para 2013 a un rango de entre dos y 2.3 por ciento, desde 2.3 y 2.6 por ciento prevista en junio, mientras la inflaci贸n se mantiene por debajo del objetivo fijado de dos por ciento.

En un cambio de tim贸n, Bernanke anunci贸 que va a mantener su est铆mulo monetario y, previendo este giro, se ha observado entre mediados de agosto y mediados de setiembre un cambio de tendencias de los flujos de capital de corto plazo hacia las econom铆as emergentes que podr铆a revertir en parte el proceso de depreciaci贸n cambiaria y empujar de nueva cuenta el precio de los聽commodities.

Est谩 claro que no se puede confiar en que la Reserva Federal inyecte liquidez de manera ininterrumpida. Al rev茅s, hay certeza que dejar谩 de hacerlo. Pero, 驴cu谩ndo? Los efectos sobre las econom铆as emergentes ya se han puesto en evidencia. Posiblemente esto se encuentre detr谩s del retiro del asociado de Wall Street y ultra ortodoxo Larry Summers de la candidatura a la presidencia de la Reserva Federal. Se rumora que Janet Yellen, disc铆pula de Joseph Stiglitz, ser谩 el relevo en el cargo a partir de enero de 2014. Sus opciones son las mismas, sus tiempos son distintos.

Es momento de definiciones globales. Tomando como referencia el tama帽o de la econom铆a combinada del BRICS de catorce billones de d贸lares (podr铆a rebasar a Estados Unidos para 2015 de mantenerse las tendencias) y su contribuci贸n de cincuenta por ciento al crecimiento del PBI mundial durante 2012, de acuerdo con c谩lculos del FMI, resulta razonable que el presidente ruso Vladimir Putin aspire a convertirlo en "un mecanismo de cooperaci贸n estrat茅gica completa que permita buscar en conjunto soluciones a problemas clave de la pol铆tica global".

No obstante, las buenas intenciones resultan insuficientes en tiempos de crecientes dificultades en la econom铆a mundial. El eje de la cooperaci贸n debiera estar dirigido a estrechar los nexos de complementariedad intra-BRICS de forma acelerada para facilitar una mayor resiliencia del bloque pentapartita frente a los bandazos del d贸lar gestionados desde la Reserva Federal. La experiencia del actual primer ministro de India, Manmohan Singh, como director ejecutivo del South Centre en la d茅cada de los ochenta y autor intelectual del informe聽Reto para el Sur, publicado en 1990, contribuir谩 en buena medida hacia ese objetivo.

Oscar Ugarteche, economista peruano, coordinador del Observatorio Econ贸mico de Am茅rica Latina (OBELA), Instituto de Investigaciones Econ贸micas, Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico (UNAM).

Ariel Noyola Rodr铆guez, miembro del proyecto OBELA.

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