ONU adopta principios para reestructurar deuda soberana
Por: Manuel Montes y Adriano Timossi - Red Tercer Mundo
Septiembre 2015

La Asamblea General de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) aprob贸 nueve principios b谩sicos para que el proceso de reestructuraci贸n de la deuda soberana de los pa铆ses sea justo y econ贸micamente sostenible.

Los principios fueron remitidos a la Asamblea General tras dos a帽os de deliberaciones por un Comit茅 Especial, que los acord贸 en su tercera sesi贸n de trabajo, los d铆as 27 y 28 de julio en la sede de la聽ONU en Nueva York. Los principios hab铆an sido presentados originalmente por el Grupo de los 77 (G77) y China.

Seis pa铆ses votaron en contra de la resoluci贸n, incluido Estados Unidos, alegando que la ONU no es el foro adecuado para discutir la reestructuraci贸n de la deuda y que un mecanismo de ese tipo generar铆a incertidumbre en los mercados financieros.

La mayor铆a de los pa铆ses industrializados boicotearon la sesi贸n de trabajo del Comit茅 Especial en julio, al igual que el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El derecho de los Estados a concebir su propia pol铆tica macroecon贸mica, incluida la renegociaci贸n de su deuda soberana, sin que medidas abusivas la frustren o impidan, es uno de los principios acordados. Adem谩s, la inmunidad soberana sobre la jurisdicci贸n y ejecuci贸n respecto a la reestructuraci贸n de la deuda es un derecho de los Estados ante los tribunales nacionales extranjeros, y las excepciones deben interpretarse restrictivamente.

Otro principio es la sostenibilidad, que implica que la renegociaci贸n de la deuda debe apuntar a una situaci贸n estable en el Estado deudor, la preservaci贸n de los derechos de los acreedores, a la vez que promueve el crecimiento econ贸mico y el desarrollo sostenible. Todo eso mientras se minimizan los costos socioecon贸micos, se garantiza la estabilidad del sistema financiero internacional y se respetan los derechos humanos.

Otros principios son la buena fe, tanto del Estado deudor como de sus acreedores, la transparencia para mejorar la rendici贸n de cuentas de los actores involucrados, y la imparcialidad de todas las instituciones y actores que participan en la reestructuraci贸n. Asimismo, el trato equitativo de los acreedores, la legitimidad, o sea el respeto de los requisitos de inclusi贸n y el estado de derecho, y la reestructuraci贸n mayoritaria, lo que implica que los acuerdos de renegociaci贸n de la deuda que sean aprobados por una mayor铆a de acreedores no deben ser impedidos por otros Estados ni por una minor铆a no representativa de acreedores.

El proceso de elaboraci贸n de estos principios incluy贸 numerosas sesiones de trabajo informales, donde los participantes discutieron las propuestas del G77 y China, junto con varios principios basados en los resultados del Grupo de Trabajo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo sobre un Mecanismo de Renegociaci贸n de la Deuda. Ese Grupo de Trabajo estaba integrado por expertos, juristas, inversores, responsables pol铆ticos y representantes de la sociedad civil.

Durante una de esas sesiones, el premio Nobel de Econom铆a (2001) Joseph Stiglitz se帽al贸 a Argentina y Grecia como ejemplos recientes de pa铆ses que padecieron a causa de los marcos inadecuados para la reestructuraci贸n de la deuda. En este contexto, las econom铆as suelen caer en una profunda recesi贸n, como ocurri贸 en ambos pa铆ses, explic贸.

El economista estadounidense tambi茅n dijo que hubo poco avance en la aplicaci贸n del marco para lidiar con la deuda soberana, fijado por la Comisi贸n de Expertos sobre la Reforma del Sistema Monetario y Financiero Internacional, que estudi贸 las crisis econ贸micas y financieras internacionales de 2007-2008, y que el propio Stiglitz presidi贸.

En su discurso tambi茅n elogi贸 la labor del Comit茅 Especial, al se帽alar que la ONU, y no el FMI, es el lugar adecuado para discutir estas cuestiones relacionadas con la reestructuraci贸n de la deuda soberana. Stiglitz record贸 que el FMI es una instituci贸n de acreedores, y que ponerlo a cargo de la renegociaci贸n de la deuda ser铆a como pedirle al Citibank que redactara la ley de quiebras de Estados Unidos.

"Sabemos c贸mo redactar铆an la ley, tendr铆a servidumbre por contrato", afirm贸. "Necesitamos una ley de quiebra justa,... eficiente y las leyes concursales que surgen de los acreedores no son ni justas ni eficientes. El 煤nico lugar donde se pueden tener a los acreedores y los deudores en la mesa es en la ONU", argument贸.

Para Stiglitz hay cinco razones por las cuales el tema tiene prioridad nuevamente para la agenda pol铆tica. En primer lugar, muchos pa铆ses tienen problemas de endeudamiento excesivo. La deuda soberana ya no es un problema del pasado, sino que es algo actual en Grecia y Puerto Rico, y hay posibles crisis gest谩ndose en muchos pa铆ses en todo el mundo, advirti贸.

En segundo lugar, las decisiones judiciales, en particular en Estados Unidos y Gran Breta帽a, ponen de manifiesto la incoherencia del sistema actual y hacen que la reestructuraci贸n de la deuda sea m谩s dif铆cil, si no imposible. El capitalismo no podr铆a funcionar sin un marco para la renegociaci贸n de la deuda, y es por eso que cada pa铆s tiene una ley de quiebras para facilitar esa reestructuraci贸n. Sin embargo, Stiglitz destac贸 que no existe un marco ni ley internacional comparable, sino m谩s bien un sistema incoherente en el cual una jurisdicci贸n toma una decisi贸n y otra toma una diferente y no hay un lugar donde ambas pueden reconciliarse.

La tercera raz贸n es que se produjo un traspaso de la deuda de los bancos a los mercados de capitales. Eso aument贸 las dificultades de la renegociaci贸n de la deuda porque hay muchos m谩s acreedores con intereses, a menudo contradictorios, en la mesa.

En cuarto lugar est谩 el desarrollo de los CDS (permutas o swaps por incumplimiento crediticio), que son instrumentos financieros para traspasar el riesgo, lo que puede llevar a la mesa de negociaci贸n a partes que no tienen inter茅s econ贸mico en llegar a un acuerdo. Peor a煤n, su inter茅s puede radicar en no llegar a un acuerdo.

Y la quinta raz贸n es el crecimiento de los fondos buitre, cuyo modelo de negocios consiste en impedir el acuerdo mediante la no cooperaci贸n con el pa铆s deudor, con el fin de obtener pagos superiores a los que recibir谩n quienes s铆 participan en el proceso de reestructuraci贸n de la deuda.

Este modelo de negocios hace que la renegociaci贸n de la deuda en virtud de los acuerdos institucionales existentes sea mucho m谩s dif铆cil, si no imposible. (IPS)

Manuel F. Montes es asesor Especial de Finanzas y Desarrollo del Centro del Sur, una organizaci贸n intergubernamental de pa铆ses en desarrollo con sede en Ginebra.

Adriano Jos茅 Timossi es administrador superior del Programa de Gobernanza Mundial para el Desarrollo del Centro del Sur.

La Asamblea General de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) aprob贸 nueve principios b谩sicos para que el proceso de reestructuraci贸n de la deuda soberana de los pa铆ses sea justo y econ贸micamente sostenible.

Los principios fueron remitidos a la Asamblea General tras dos a帽os de deliberaciones por un Comit茅 Especial, que los acord贸 en su tercera sesi贸n de trabajo, los d铆as 27 y 28 de julio en la sede de la聽ONU en Nueva York. Los principios hab铆an sido presentados originalmente por el Grupo de los 77 (G77) y China.

Seis pa铆ses votaron en contra de la resoluci贸n, incluido Estados Unidos, alegando que la ONU no es el foro adecuado para discutir la reestructuraci贸n de la deuda y que un mecanismo de ese tipo generar铆a incertidumbre en los mercados financieros.

La mayor铆a de los pa铆ses industrializados boicotearon la sesi贸n de trabajo del Comit茅 Especial en julio, al igual que el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El derecho de los Estados a concebir su propia pol铆tica macroecon贸mica, incluida la renegociaci贸n de su deuda soberana, sin que medidas abusivas la frustren o impidan, es uno de los principios acordados. Adem谩s, la inmunidad soberana sobre la jurisdicci贸n y ejecuci贸n respecto a la reestructuraci贸n de la deuda es un derecho de los Estados ante los tribunales nacionales extranjeros, y las excepciones deben interpretarse restrictivamente.

Otro principio es la sostenibilidad, que implica que la renegociaci贸n de la deuda debe apuntar a una situaci贸n estable en el Estado deudor, la preservaci贸n de los derechos de los acreedores, a la vez que promueve el crecimiento econ贸mico y el desarrollo sostenible. Todo eso mientras se minimizan los costos socioecon贸micos, se garantiza la estabilidad del sistema financiero internacional y se respetan los derechos humanos.

Otros principios son la buena fe, tanto del Estado deudor como de sus acreedores, la transparencia para mejorar la rendici贸n de cuentas de los actores involucrados, y la imparcialidad de todas las instituciones y actores que participan en la reestructuraci贸n. Asimismo, el trato equitativo de los acreedores, la legitimidad, o sea el respeto de los requisitos de inclusi贸n y el estado de derecho, y la reestructuraci贸n mayoritaria, lo que implica que los acuerdos de renegociaci贸n de la deuda que sean aprobados por una mayor铆a de acreedores no deben ser impedidos por otros Estados ni por una minor铆a no representativa de acreedores.

El proceso de elaboraci贸n de estos principios incluy贸 numerosas sesiones de trabajo informales, donde los participantes discutieron las propuestas del G77 y China, junto con varios principios basados en los resultados del Grupo de Trabajo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo sobre un Mecanismo de Renegociaci贸n de la Deuda. Ese Grupo de Trabajo estaba integrado por expertos, juristas, inversores, responsables pol铆ticos y representantes de la sociedad civil.

Durante una de esas sesiones, el premio Nobel de Econom铆a (2001) Joseph Stiglitz se帽al贸 a Argentina y Grecia como ejemplos recientes de pa铆ses que padecieron a causa de los marcos inadecuados para la reestructuraci贸n de la deuda. En este contexto, las econom铆as suelen caer en una profunda recesi贸n, como ocurri贸 en ambos pa铆ses, explic贸.

El economista estadounidense tambi茅n dijo que hubo poco avance en la aplicaci贸n del marco para lidiar con la deuda soberana, fijado por la Comisi贸n de Expertos sobre la Reforma del Sistema Monetario y Financiero Internacional, que estudi贸 las crisis econ贸micas y financieras internacionales de 2007-2008, y que el propio Stiglitz presidi贸.

En su discurso tambi茅n elogi贸 la labor del Comit茅 Especial, al se帽alar que la ONU, y no el FMI, es el lugar adecuado para discutir estas cuestiones relacionadas con la reestructuraci贸n de la deuda soberana. Stiglitz record贸 que el FMI es una instituci贸n de acreedores, y que ponerlo a cargo de la renegociaci贸n de la deuda ser铆a como pedirle al Citibank que redactara la ley de quiebras de Estados Unidos.

"Sabemos c贸mo redactar铆an la ley, tendr铆a servidumbre por contrato", afirm贸. "Necesitamos una ley de quiebra justa,... eficiente y las leyes concursales que surgen de los acreedores no son ni justas ni eficientes. El 煤nico lugar donde se pueden tener a los acreedores y los deudores en la mesa es en la ONU", argument贸.

Para Stiglitz hay cinco razones por las cuales el tema tiene prioridad nuevamente para la agenda pol铆tica. En primer lugar, muchos pa铆ses tienen problemas de endeudamiento excesivo. La deuda soberana ya no es un problema del pasado, sino que es algo actual en Grecia y Puerto Rico, y hay posibles crisis gest谩ndose en muchos pa铆ses en todo el mundo, advirti贸.

En segundo lugar, las decisiones judiciales, en particular en Estados Unidos y Gran Breta帽a, ponen de manifiesto la incoherencia del sistema actual y hacen que la reestructuraci贸n de la deuda sea m谩s dif铆cil, si no imposible. El capitalismo no podr铆a funcionar sin un marco para la renegociaci贸n de la deuda, y es por eso que cada pa铆s tiene una ley de quiebras para facilitar esa reestructuraci贸n. Sin embargo, Stiglitz destac贸 que no existe un marco ni ley internacional comparable, sino m谩s bien un sistema incoherente en el cual una jurisdicci贸n toma una decisi贸n y otra toma una diferente y no hay un lugar donde ambas pueden reconciliarse.

La tercera raz贸n es que se produjo un traspaso de la deuda de los bancos a los mercados de capitales. Eso aument贸 las dificultades de la renegociaci贸n de la deuda porque hay muchos m谩s acreedores con intereses, a menudo contradictorios, en la mesa.

En cuarto lugar est谩 el desarrollo de los CDS (permutas o swaps por incumplimiento crediticio), que son instrumentos financieros para traspasar el riesgo, lo que puede llevar a la mesa de negociaci贸n a partes que no tienen inter茅s econ贸mico en llegar a un acuerdo. Peor a煤n, su inter茅s puede radicar en no llegar a un acuerdo.

Y la quinta raz贸n es el crecimiento de los fondos buitre, cuyo modelo de negocios consiste en impedir el acuerdo mediante la no cooperaci贸n con el pa铆s deudor, con el fin de obtener pagos superiores a los que recibir谩n quienes s铆 participan en el proceso de reestructuraci贸n de la deuda.

Este modelo de negocios hace que la renegociaci贸n de la deuda en virtud de los acuerdos institucionales existentes sea mucho m谩s dif铆cil, si no imposible. (IPS)

Manuel F. Montes es asesor Especial de Finanzas y Desarrollo del Centro del Sur, una organizaci贸n intergubernamental de pa铆ses en desarrollo con sede en Ginebra.

Adriano Jos茅 Timossi es administrador superior del Programa de Gobernanza Mundial para el Desarrollo del Centro del Sur.

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