La flor sagrada y la profecía
Edición "Dat0s 177"
Por: Zana Petkovic
Abril 2015

Por una de esas casualidades de la vida buscando algo de inspiración para escribir un texto que sea políticamente actual, socialmente aceptable, culturalmente inteligente, científicamente comprobado y sobre todo muy interesante, me topé con una profecía. Descarte una vez más eso de cumplir con todos los requisitos arriba mencionados ya que nunca fui seguidora de los grupos que rígidamente respetan lo establecido  y a toda costa; escribo este texto para que lo pueda utilizar en caso de que se quede sin palabras  en cualquier situación de emergencia.

Comenzará una nueva época en la que se juntarán todos aquellos que no tienen nada y se meterán en unas cajas que tienen un lado de vidrio transparente. Hablarán sin parar describiendo sus ideas de como muy pronto todos los pueblos del mundo vivirán mejor. Y seguirán hablando lo mismo hasta tener todo lo que quieren. Después vendrán otros que antes no tenían nada y repetirán las mismas teorías sobre la prosperidad futura hasta que ellos también tengan todo lo que quieran. A todos ellos les ayudará un hombre que lleva sombrero de colores y cuyo apodo es: Tío. Al ver que de este lado de grandes aguas el Tío y sus protegidos ya tomaron para sí todo lo que querían y que casi ya no queda nada en estas tierras, vendrán seres humanos de color amarillo y comenzarán a coser y fabricar todo lo que sea necesario para el pueblo. Sedientos y numerosos los amarillos nunca lograrán saciar su hambre y en los desiertos crecerán unas tribus oscuras cuyo alimento principal será la luz de la media luna sangrienta. Estas tribus pelearán entre ellos a causa del oro negro. El Tío hará un gran esfuerzo para hacer pelear más aún a estas tribus para quedarse con este preciado oro negro pero lo único que logrará es quedar endeudado hasta el cuello. Al mismo tiempo en otras tierras lejanas se despertará el Oso Blanco que también tiene oro negro y ofrecerá ayuda a los pueblos. Comenzará la pelea entre el Oso Blanco y el Tío. Mientras ellos pelean el resto de los pueblos se quedarán pobres. Lo poco que queda tomarán unos hombres vestidos con ropa muy cara cuyo principal trabajo es prestar dinero. Esta raza de personas antes, ahora y en esta nueva era del futuro son los que siempre están bien porque son los únicos que saben cómo vivir de bienes ajenos.

En cuanto a nosotros así será: En medio de esta hambruna planetaria aparecerán entre nosotros seres humanos que no serán los mismos que eran antes pero hablarán que son los mismos. Ellos dirán que nos salvarán de la pobreza si los dejamos a gobernar. Nos convencerán que si se salvaron a ellos mismos entonces podrán salvarnos a nosotros también. Y nosotros los dejaremos gobernar. Habrá mucha música y fiestas y para disimular el hambre nos darán flores sagradas y entonces todos dormiremos con los ojos abiertos. Estos nuevos gobernantes nos dirán todos los días que estaremos muy bien y nosotros no sabremos cuando ni como sucederá.

Comenzará una total confusión entre los pueblos. Lo bueno se convertirá en malo y viceversa. Los juzgados colapsarán, las cárceles rebalsarán. Caminos asfaltados que conectan a los pueblos fantasmas se construirán. Los sinvergüenzas serán famosos. A la fuerza harán callar a los que saben algo y a los que no saben nada los glorificarán y citarán sus palabras. Los culpables por los crímenes cometidos se convertirán en héroes y santos. Los analfabetos serán maestros. Mientras más negro el panorama más coloridos los festejos. Mientras más crezca el silencio peligroso más fuerte será la bulla inofensiva. Y así será hasta que suceda el milagro más grande; se descubrirá una nueva profecía que proclamará que los amarillos necesitan hasta la última gota de nuestras aguas, el Oso Blanco se puso el gorro de la media luna sangrienta y el Tío y sus tribus vendrán a confiscar todos nuestros bienes para pagar sus deudas. También nos será revelado que cada uno de nosotros es creador de nuestro propio destino y por fin sabremos que cosecharemos lo que fuimos sembrando.

Y así será.

 

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