Argentina da el primer paso para legalizar el aborto
Por: El País
Febrero 2018
Fotografia: EFE

La sociedad argentina est√° cambiando a una velocidad imprevista. El matrimonio homosexual, impensable hace unos a√Īos, cuando sufri√≥ la dur√≠sima oposici√≥n del entonces cardenal Jorge Bergoglio, est√° absolutamente normalizado. El machismo que ha dominado esta sociedad durante a√Īos ahora parece en retroceso, acorralado por la ola social que llev√≥ a las masivas movilizaciones del Ni Una Menos, aunque a√ļn hoy sigue muriendo una mujer por violencia de g√©nero cada 30 horas. Y ahora parece llegado el turno del aborto, que se abre paso en medio de una inusitada presi√≥n social a favor de la legalizaci√≥n en las primeras 14 semanas, al estilo de lo que sucede en la mayor√≠a de los pa√≠ses europeos pero no en los latinoamericanos, donde solo Uruguay la tiene. La presi√≥n es tan fuerte que el propio Mauricio Macri, que siempre dijo que estaba en contra del aborto y sigue rechaz√°ndolo, ha dado instrucciones a su equipo para que permita el debate en el Congreso. La batalla no ha hecho m√°s que empezar, los diputados que lo apoyan est√°n a√ļn lejos de ser mayor√≠a, pero el gesto de Macri ha sorprendido a todos y abre paso a un proceso de final imprevisible.

"Es un gran triunfo que obedece a que durante muchos a√Īos hemos peleado para instalar el debate. Hay posibilidades. Los diputados son muy permeables a la opini√≥n p√ļblica, se deben a sus votos, y hoy es mayoritaria a favor de la ley. Vamos a intentar llevarlo al Congreso el d√≠a 8. Hay 500.000 abortos clandestinos al a√Īo en Argentina, hay chicas que van a la c√°rcel por abortar, esto no da m√°s", clama Victoria Donda, una diputada de izquierda, hija de desaparecidos, que lidera el grupo promotor de la reforma. En las redes sociales y en la calle, la movilizaci√≥n en el √ļltimo mes ha sorprendido a todos y sigue creciendo.

En Argentina el aborto es ilegal salvo en supuestos de violaci√≥n o riesgo de vida para la madre. Pero las argentinas encuentran la manera de abortar. Las que tienen dinero para pagarlo, lo hacen en cl√≠nicas con seguridad, aunque de forma clandestina. Las que no, sufren condiciones mucho m√°s precarias, con riesgo para su salud. "En Argentina hay 60.000 internaciones por a√Īo por complicaciones derivadas de abortos. Las pobres se colocan tallos vegetales, utilizan agujas, sondas, legrados no controlados. La pol√≠tica de llevarlo a la clandestinidad ha sido nefasta. Lo proh√≠ben y se multiplican los abortos porque no se puede hacer pol√≠tica p√ļblica de prevenci√≥n en la clandestinidad", se√Īala Mario Sebastiani, un conocido obstetra que lleva a√Īos empujando para legalizarlo.

√Čl tambi√©n est√° convencido de que es posible lograrlo. "Llevo 35 a√Īos y esto nunca hab√≠a sucedido. No me lo hubiera esperado de Macri, pero habla bien del presidente, que ha visto que hay un movimiento muy fuerte. El ejemplo es Uruguay. Tiene mortalidad cero. Pero no se hace a los extranjeros, para evitar precisamente que todos los argentinos o brasile√Īos vayan all√°", remata. Mientras en Argentina, donde es ilegal, se calcula que hay 500.000 abortos al a√Īo, en Espa√Īa, con una poblaci√≥n similar y una ley que lo legaliz√≥, hay 94.000 y baja cada a√Īo, recuerda el m√©dico.

A√ļn as√≠, la resistencia es muy fuerte. La mayor√≠a de los ministros y las personas importantes del poder macrista se han mostrado radicalmente en contra del aborto. Algunos tienen v√≠nculos estrechos con la Iglesia. "Para m√≠ la vida es a partir del embri√≥n y los estados tienen que considerar que el derecho a la vida es el primer derecho humano. Si lo defendemos en cualquier circunstancia, y yo pienso que ah√≠ hay una vida, lo tengo que defender", resume Gabriela Michetti, vicepresidenta argentina y como tal presidenta del Senado, donde deber√≠a llegar la reforma.

A√ļn es m√°s dif√≠cil en el interior, sobre todo en las provincias del empobrecido norte, las m√°s conservadoras. Sus senadores dif√≠cilmente la apoyar√°n. Desde Tucum√°n, una de estas provincias, salt√≥ a la fama el caso de Bel√©n, una joven de 27 a√Īos que pas√≥ m√°s de dos a√Īos presa por abortar. En agosto de 2017 fue finalmente absuelta por la Corte Suprema de esta provincia.

Celeste McDougall, una de las promotoras de la campa√Īa por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito (http://www.abortolegal.com.ar) est√° convencida de que ha llegado el momento. "Estamos teniendo un nivel de apoyo y consenso social muy fuerte, llevamos 13 a√Īos en esto. El 6 de marzo presentamos el proyecto de ley y sabemos que seguro 70 diputados lo apoyan [el qu√≥rum para que se pueda discutir est√° en 129, por eso el clave la instrucci√≥n de Macri a los suyos para permitir el debate]. Incluso Cristina Fern√°ndez de Kirchner dijo ahora que le parecer√≠a bien que se debata", se√Īala.

Durante a√Īos, la clave para que este asunto no saliera adelante fue la oposici√≥n de la expresidenta, que ahora es senadora. Como sucede con muchos pol√≠ticos, ella misma ha admitido que su hija la presiona para que cambie de opini√≥n. Hay un salto generacional clave y por eso los promotores de la campa√Īa conf√≠an en que se pueda aprobar si hay suficiente empuje social. "Hay que presionar m√°s que nunca. La √ļnica garant√≠a es seguir movilizadas. Los diputados ya no pueden mirar para otro lado. Es una gran deuda de la democracia. Adem√°s, si esto se aprueba en Argentina tendr√° un efecto descomunal sobre los otros pa√≠ses latinoamericanos, es una ola que no se puede parar. Si uno mira el mapa, el 95% de los abortos inseguros que se hacen en el planeta son en pa√≠ses del tercer mundo", explica McDougall.

Todos temen la movilizaci√≥n, mucho m√°s silenciosa, de los que se oponen al aborto, en especial la Iglesia. Argentina no deja de ser el pa√≠s del Papa. Pero tambi√©n algunos apuntan que √©l no dijo nada del aborto en su reciente viaje a Chile, donde se acababa de aprobar una ley que lo despenaliza en tres supuestos. "El Papa es argentino pero vive en un pa√≠s, Italia, donde el aborto es legal hace much√≠simo a√Īos, como en otros pa√≠ses europeos. Esperemos que no se meta", sentencia Vicky Donda. La batalla ser√° larga pero el 8 de marzo, d√≠a de la mujer trabajadora, tendr√° su primer paso. Los votos de ese d√≠a mostrar√°n si realmente es posible un salto como este que colocar√≠a a Argentina a la cabeza de la regi√≥n.

 

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