Brasil: la "tormenta perfecta" que pone en riesgo a Dilma Rousseff
Por: BBC Mundo
Marzo 2015
En Copacabana la gente no fue a la playa, sino a marchar.

Algunos presidentes tienen que lidiar con protestas masivas en las calles, otros con esc谩ndalos de corrupci贸n, dificultades econ贸micas o aliados rebeldes. Pero la brasile帽a Dilma Rousseff enfrenta todo eso a la vez y la pregunta es c贸mo va a superarlo.

Los cientos de miles de personas que manifestaron este domingo en su contra en varias ciudades brasile帽as son apenas la 煤ltima se帽al de lo sombr铆o que se volvi贸 el panorama para Rousseff, que en octubre logr贸 una ajustada reelecci贸n.

S贸lo en el centro de S茫o Paulo hubo un mill贸n de personas seg煤n la polic铆a y 210.000 seg煤n la encuestadora聽Datafolha. Buena parte de los manifestantes reclam贸 la destituci贸n de la mandataria por el esc谩ndalo de sobornos en la petrolera estatal Petrobras.

"Tienen que salir Dilma y el PT (Partido de los Trabajadores) entero", dijo Ricardo Langer, un ingeniero de 42 a帽os que fue a la protesta de R铆o de Janeiro. "Est谩 apareciendo cada vez m谩s corrupci贸n y la econom铆a empeor贸 mucho".

Aunque varios juristas y opositores niegan que existan elementos para un聽impeachment de Rousseff, la magnitud de las protestas del domingo parece haber sorprendido al gobierno, que por la noche busc贸 responder a las demandas y recibi贸 un "cacerolazo" en respuesta.

Analistas como Marcus Melo, profesor de ciencia pol铆tica en la Universidad federal de Pernambuco, creen que Rousseff enfrenta una "tormenta perfecta" donde los problemas pol铆ticos y econ贸micos se combinan con el creciente descontento social.

La tempestad "ya comenz贸", dijo Melo a BBC Mundo.

Situaci贸n "grave"

Las se帽ales de alerta no han parado de acumularse en el tablero de control del gobierno de Rousseff durante los 煤ltimos meses.

En el "caso Petrobras", la justicia habilit贸 investigaciones contra 47 pol铆ticos por presuntas vinculaciones a los sobornos pagados por firmas constructoras para obtener contratos con la petrolera estatal.

La lista de indagados incluye a varios aliados clave del gobierno, como los presidentes de ambas c谩maras del Congreso, as铆 como exministros de Rousseff y miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

La Procuradur铆a descart贸 investigar a la propia presidenta, que encabez贸 el consejo de administraci贸n de Petrobras mientras ocurr铆an los supuestos sobornos. Algunos delatores sostienen que parte del dinero financi贸 la campa帽a electoral de Rousseff en 2010.

A su vez, el esc谩ndalo aument贸 el malestar de muchos aliados del gobierno en el Congreso (donde hay 22 diputados y 12 senadores bajo investigaci贸n), lo que gener贸 m谩s dudas sobre el respaldo legislativo real que tiene Rousseff.

Melo sostuvo que esto coloca en cuesti贸n "la capacidad de la presidenta para dictar efectivamente la agenda de la pol铆tica p煤blica".

Esto ocurre mientras el gobierno prepara un ajuste fiscal que necesita aprobaci贸n del Congreso, y los inversionistas est谩n tomando recaudos ante los riesgos que perciben.

El d贸lar subi贸 22% frente al real en lo que va de 2015, mientras hay previsiones de recesi贸n econ贸mica este a帽o y la inflaci贸n a 12 meses en febrero lleg贸 a su mayor nivel en una d茅cada (7,7%).

"Lo que transforma la situaci贸n de Brasil (en algo) mucho m谩s grave es que en este ciclo de crisis o dificultades econ贸micas hay tambi茅n una crisis pol铆tica", explic贸 Carlos Antonio Luque, profesor de econom铆a en la Universidad de S茫o Paulo.

"Es muy dif铆cil que los inversionistas recuperen la credibilidad en el pa铆s en medio de ese cuadro de incertidumbres pol铆ticas", agreg贸 en di谩logo con BBC Mundo.

"Estado democr谩tico"

Brasil ya tuvo protestas masivas bajo el primer mandato de Rousseff, pero aquellas de 2013 contra la corrupci贸n y los gastos del Mundial de F煤tbol iban menos dirigidas al gobierno en particular y m谩s a la clase pol铆tica en general.

Lo que ocurri贸 este domingo fue claramente contra la presidenta y su partido.

"Apoyo el聽impeachment a Dilma. Quiero a Dilma fuera del gobierno brasile帽o", dijo Marcela Machado, una carioca que trabaja en la producci贸n est茅tica y asisti贸 a la manifestaci贸n en el barrio tur铆stico de Copacabana.

Otros fueron m谩s lejos: varios manifestantes en diferentes puntos del pa铆s llevaban carteles pidiendo una "intervenci贸n militar", justo el mismo d铆a en que Brasil conmemoraba los 30 a帽os del restablecimiento de la democracia.

Estas protestas convocadas por redes sociales fueron significativamente mayores que los actos sindicales a favor de Rousseff y en defensa de Petrobras del viernes, que reunieron 33.000 personas seg煤n la polic铆a y 175.000 seg煤n los organizadores.

Algunos asistieron a ambas manifestaciones, como Hermes Alves de Moura, un carioca de 63 a帽os que dijo haber votado al PT y lleg贸 a la protesta de Copacabana con un cartel de "defensa de Petrobras y la soberan铆a nacional".

"Defiendo al pobre. Ellos defienden a los ricos", dijo se帽alando a los manifestantes. "La corrupci贸n tiene que caer, pero ellos estuvieron 500 a帽os saqueando al pa铆s. No comenz贸 ahora la corrupci贸n", dijo a BBC Mundo.

Minutos despu茅s, varios manifestantes comenzaron a insultarlo y Moura tuvo que retirarse de la protesta custodiado por polic铆as. Hubo otras escaramuzas en diferentes protestas, pero la jornada transcurri贸 pac铆ficamente.

Con encuestas que marcan un derrumbe en el 铆ndice de aprobaci贸n de Rousseff (pas贸 de 42% en diciembre a 23% en febrero, seg煤n聽Datafolha), el gobierno parece reaccionar con cautela frente a las protestas.

La propia Rousseff indic贸 d铆as atr谩s que apoya el derecho a la libre manifestaci贸n en las calles, sin violencia.

Y su ministro de Justicia, Jos茅 Eduardo Cardozo, dijo tras las protestas de este domingo (y de reunirse con Rousseff) que "Brasil vive un estado democr谩tico que admite la disidencia" y "est谩 muy lejos de cualquier alternativa golpista".

Mientras Cardozo hablaba y anunciaba el env铆o de propuestas anticorrupci贸n al Congreso, se escucharon golpes de cacerolas y gritos de "fuera Dilma" en barrios de R铆o y S茫o Paulo.

Pese a todo, el polit贸logo Melo evalu贸 que con varios ejecutivos presos y pol铆ticos investigados por el "caso Petrobras", muchos brasile帽os perciben que "las instituciones hasta ahora est谩n funcionando".

"Eso no genera un sentimiento de desesperanza generalizado", agreg贸, "porque ah铆 ser铆a muy malo para la gobernabilidad".

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