Campaña electoral argentina afectada por accidente de Rosario
Agosto 2013
Fotografia: abc.es

Los actos de cierre de la campaña de las elecciones legislativas primarias y obligatorias del próximo domingo en Argentina se han suspendido por el duelo nacional decretado tras el accidente de gas que dejó diez muertos y 11 desaparecidos en Rosario el pasado martes. Este miércoles y jueves iban a celebrarse los últimos mítines antes de que el viernes comience a regir la veda de propaganda hasta el final de la votación.

Aunque en los comicios del domingo solo se definirá quiénes serán los candidatos para la votación que en octubre renovará la mitad de la Cámara de Diputados (127 escaños) y un tercio del Senado (24), se trata de unas elecciones cruciales para probar el nivel de popularidad del kirchnerismo diez años después de iniciado su primer gobierno. La propia presidenta de Argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, ha sido la imagen hegemónica de los anuncios televisivos de los candidatos de su Frente para la Victoria, que apenas eran nombrados. Fernández iba a encabezar este miércoles en Buenos Aires el acto final de campaña con candidatos de toda Argentina, pero se suspendió por la explosión de Rosario, adonde viajó para visitar a las víctimas. Su presencia en el lugar del accidente fue recibida con insultos y abucheos por parte de algunos y con aplausos por parte de otros.

El Frente para la Victoria es la única fuerza política presente en los 24 distritos de Argentina. Los partidos de la oposición se presentan en algunas jurisdicciones en solitario, en unas van con aliados y en otras ni se presentan. En esa fragmentada oposición están los peronistas disidentes, los conservadores de Propuesta República (PRO) y tres fuerzas que se han aliado en algunas jurisdicciones: la Unión Cívica Radical (UCR), los progresistas y la Coalición Cívica (CC).

Néstor Kirchner llegó al poder en 2003 con apenas el 22% de los votos. En las elecciones legislativas de 2005, las de mitad de su gobierno, el kirchnerismo elevó su apoyo al 39%. Dos años después, Fernández fue elegida presidenta con el 45%. En 2009, tras el conflicto entre la presidenta y los agricultores y en plena recesión mundial, el kirchnerismo cayó al 31% en los comicios legislativos y por unos pocos votos sufrió su única derrota nacional en diez años de gobierno ante una efímera alianza de radicales, progresistas y cívicos. En 2011, la jefa de Estado fue reelegida con el 54%.

Este domingo, 28,6 millones de argentinos están obligados a ir a votar para elegir a los candidatos a diputados y senadores de las elecciones de octubre. La mayoría de las fuerzas políticas presenta listas únicas en muchos distritos, pero en otros hay primarias entre varios candidatos del mismo partido. Los frentes que no alcancen el 1,5% en una jurisdicción no podrán competir allí en octubre. Tanto para las fuerzas que se presentan con listas únicas como para las que tienen contiendas internas, las primarias sirven como una encuesta sobre sus niveles de adhesión.

Aplausos y abucheos

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, arribó la mañana de este miércoles a Buenos Aires desde Nueva York, donde había hablado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que su país preside, sobre la reforma de ese organismo, el espionaje de EE UU y la soberanía de las islas Malvinas. Apenas bajó del avión, se subió a un helicóptero y voló los 300 kilómetros que separan la capital de Rosario, donde el día anterior una explosión de gas en un edificio de viviendas dejó diez muertos, 11 desaparecidos y 62 heridos. Los vecinos de la tercera ciudad de Argentina la recibieron entre insultos, abucheos, un botellazo y aplausos.

A diferencia de lo que había sucedido tras el accidente ferroviario que el año pasado le costó la vida a 51 víctimas en Buenos Aires, cuando Fernández no se había presentado en la estación del accidente, la de barrio de Once, en las últimas inundaciones de La Plata de abril pasado, en las que fallecieron 78 personas, la jefa de Estado sí se acercó a su ciudad natal para escuchar a los vecinos. Ante la explosión en Rosario, que ha constituido el peor accidente de la historia de esta ciudad, la presidenta argentina también optó por ir la zona céntrica en la que ocurrió el siniestro, donde los escombros de los edificios parecen destruidos por un bombardeo. En un momento del recorrido por la calle Salta, donde se emplazaba el inmueble destrozado, se encontró con familiares de víctimas del accidente y vecinos. Algunos de ellos la agredieron verbalmente y uno le arrojó una botella de plástico, sin que la hiriera.

"Si esto no es venir a lucrar políticamente con los muertos, dejémonos de joder. La señora ésta nos está faltando el respeto a todos los argentinos", aludió un vecino a las elecciones legislativas primarias y obligatorias del próximo domingo, en las que el kirchnerismo pondrá a prueba su popularidad después de la reelección de Fernández con el 54% de los votos en 2011. Claro que se trata de unas elecciones legislativas y primarias, y los sufragios no se polarizan tanto como en unas presidenciales. En los comicios legislativos de mitad del primerGobierno de Fernández, en 2009, el kirchnerismo logró el 30,7% de los votos y fue superado por una efímera alianza de radicales, socialistas y cívicos. En cambio, en las legislativas de mitad del mandato de Néstor Kirchner, en 2005, sus candidatos habían vencido con el 39,3%.

"No le vas a tener respeto a una señora que no nos respeta, nos faltan el respeto cada cinco minutos", dijo otro vecino de Rosario, donde gobierna el socialismo. En una discusión registrada por la televisión local, una vecina les contestó a los agresores: "Éste no es momento para hacer política. La presidenta viene a hacer un acto de presencia y la gente se pone a gritar chicanas políticas. Soy vecina del barrio, me tembló toda la casa. Estoy indignada con la gente que insulta, no está acostumbrada a que un presidente venga a dar la cara después de una catástrofe".

La presidenta argentina se trasladó después al hospital donde están ingresados algunos de los heridos. Allí ya la esperaban vecinos que la aplaudieron. En el centro sanitario se encontró con el gobernador de la provincia de Santa Fe (donde se emplaza Rosario), el socialista Antonio Bonfatti.

La jefa de Estado decretó dos días de duelo nacional por la explosión, que se originó en un escape de gas. Además, la líder peronista suspendió el acto que iba a encabezar la tarde de este miércoles en Buenos Aires para finalizar la campaña electoral de los candidatos a senadores y diputados de toda Argentina de su Frente para la Victoria. También abortaron sus mítines de cierre de campaña dos de los candidatos rivales del kirchnerismo en la provincia más poblada, la de Buenos Aires, los peronistas disidentes Sergio Massa y Francisco de Narváez, que se presentan por frentes separados.

Fuente: www.internacional.elpais.com

 

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