China y EEUU examinan situación en Asia
Febrero 2014
El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y el Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry.

El Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se ha reunido este viernes con el presidente chino, Xi Jinping, a quien ha pedido que presione a Corea del Norte para que desmantele su programa de armas nucleares y ha recordado la necesidad de reducir las tensiones en los mares de Asia, donde China mantiene disputas territoriales con Japón y Filipinas, entre otros. Después se ha entrevistado con el ministro de Exteriores, Wang Yi. Dentro de la extensa agenda de Kerry, estaban también el cambio climático y la situación en Siria e Irán.

Kerry ha calificado el encuentro con Xi de "muy constructivo" y "muy positivo". "Estoy contento de haber tenido la oportunidad de profundizar en el detalle de algunos de los desafíos sobre Corea del Norte", ha dicho, informa France Press. Wang ha señalado que China está dispuesta a trabajar con Estados Unidos y "poder reflejar verdaderamente el principio de no confrontación, no conflicto, respeto mutuo y cooperación en la que ambas partes ganan en todos los aspectos de la relación mutua".

El viaje del Secretario de Estado se produce en un momento en el que la región vive intensos conflictos. Pekín y Tokio están enfrentados por un archipiélago deshabitado -llamado Senkaku por Japón y Diaoyu por China- en el mar de China Oriental, lo que ha situado las relaciones entre los dos países en su nivel más bajo de los últimos años.

Los temores a un choque armado aéreo o marítimo en las cercanías de los islotes se han multiplicado desde que China declaró en noviembre pasado una zona de identificación de defensa aérea sobre las Senkaku/Diaoyu. Al mismo tiempo, Pekín se ha mostrado cada vez más reivindicativo en el mar del Sur de China, que reclama casi en su totalidad.

Kerry ha llegado a la capital china, para una visita de 24 horas, procedente de Seúl, primera etapa del viaje asiático que le llevará también a Indonesia. El jueves reafirmó en la capital surcoreana que las islas que se disputan Japón y China están incluidas dentro del tratado de seguridad que obliga a Estados Unidos a defender a Japón si es atacado.

Pekín ha desdeñado las críticas estadounidenses sobre sus movimientos en los mares de Asia. Y así ha insistido este viernes la agencia oficial Xinhua en un editorial en el que asegura que Washington debe presionar a Tokio para que cese sus "movimientos provocadores" o se arriesga a que se repitan "ataques sangrientos similares al de Pearl Harbor hace más de 70 años".

"Estados Unidos tiene que saber que, aunque Pekín ha intentado siempre afrontar las peleas territoriales con algunos países vecinos por la vía pacífica, no dudará en dar pasos que garanticen sus intereses de seguridad nacional claves según los derechos de soberanía de China", advierte también el editorial.

En Seúl, Kerry se refirió a la situación en Corea del Norte y dijo que Washington quiere relanzar las negociaciones a seis bandas sobre el desmantelamiento del programa de armas nucleares norcoreano, pero insistió en que no aceptará al Norte como nación dotada de armas atómicas y no participará en conversaciones mientras Pyongyang no deje clara su intención de renunciar a ellas. En las negociaciones, que están paralizadas desde 2008, participan, además de Corea del Norte y Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, Rusia y China. Y China es, según Kerry, quien tiene mayor poder de influencia sobre Pyongyang, dadas sus relaciones comerciales e históricas. "China puede jugar un papel único y fundamental", declaró, informa Associated Press. La portavoz de Exteriores Hua Chunying ha rechazado hoy las presiones relativas a Corea del Norte y ha replicado que Pekín ha trabajado duro para que regrese a la mesa negociadora.

El secretario de Estado también dijo en Seúl que las maniobras militares conjuntas que tienen planeado realizar Estados Unidos y Corea del Sur del 24 de febrero al 18 de abril serán parecidas a las que efectúan cada año y que, por tanto, Pyongyang no debe relacionarlas con las reuniones de las familias separadas por la guerra de Corea (1950-1953) previstas del 20 al 25 de febrero en Monte Kumgang, un centro turístico en el lado norcoreano.

Pyongyang pidió el retraso de los ejercicios militares para que no se superpongan con los encuentros familiares en una reunión celebrada el miércoles con representantes surcoreanos en la localidad fronteriza de Panmunjom. "Estados Unidos cree que no es apropiado ligar asuntos humanitarios como las reuniones (familiares) con otras cuestiones", respondió Kerry en Corea del Sur. Seúl ya había rechazado el jueves la petición de retrasar las maniobras.

En un segundo encuentro hoy en Panmunjom, las dos Coreas han acordado celebrar las reuniones familiares tal y como estaba programado y se han comprometido a realizar esfuerzos para mejorar sus relaciones, según ha asegurado Kim Kyou-hyun, jefe de la delegación surcoreana, informa la agencia del Sur Yonhap.

A pesar del peso político y económico de China sobre Corea del Norte, no está claro el poder de influencia real que posee o hasta qué punto está dispuesta a ejercerlo, en particular después de la purga emprendida por el joven líder norcoreano, Kim Jong-un, quien en diciembre ordenó detener y ejecutar a su tío Jang Song-thaek, considerado número dos del país, hombre clave en las relaciones con China y arduo defensor de las zonas de libre comercio establecidas a lo largo de la frontera chino-norcoreana. El Norte llevó a cabo el ensayo de un misil en diciembre de 2012 y una prueba nuclear -la tercera de su historia- en febrero de 2013, en contra de los deseos de Pekín. Una delegación china del Ministerio de Exteriores chino viajó la semana pasada a Pyongyang, en lo que ha sido interpretado como un intento de reforzar el diálogo con el Gobierno de Kim.

La visita de Kerry forma parte del giro de la política exterior estadounidense hacia Asia, iniciado en 2012. El presidente Barack Obama anunció el miércoles que en abril visitará Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas. En octubre pasado, canceló un viaje a varios países de la región debido el cierre de la Administración estadounidense, lo que proyectó la imagen de un Estados Unidos volátil desde el punto de vista político y económico y cedió protagonismo en la escena internacional a China. Washington quiere estrechar las relaciones económicas y militares con los países de la zona y responder a los crecientes poderío e influencia de Pekín.

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