Cuba ante el precipicio venezolano
Por: El País
Mayo 2017
Fotografia: AFP

La crisis de Venezuela socava a Cuba. A cuentagotas, los datos dibujan el contorno de un gran boquete en la econom√≠a de la isla, auxiliada desde los 2000 por Caracas por la alianza pol√≠tica entre Fidel Castro y Hugo Ch√°vez. Si a finales de 2016 La Habana reconoc√≠a que el pa√≠s estaba en recesi√≥n y el pasado abril se orden√≥ el racionamiento de gasolina de alto octanaje, esta semana trascendi√≥ que Cuba, seg√ļn Naciones Unidas, gan√≥ en 2016 un 97% menos que en 2013, de 500 millones a 15 millones, por la exportaci√≥n de derivados del petr√≥leo que le subsidia Venezuela, cada vez en menor cantidad: hasta un 40% menos, estiman los analistas, de los m√°s de 100.000 barriles diarios de anta√Īo.

Las medidas de ahorro extraordinarias empezaron el verano de 2016 reduciendo jornadas laborales y apagando el aire acondicionado en centros laborales. El ciclo de austeridad contin√ļa este a√Īo, y en abril el ministro de Econom√≠a, Ricardo Cabrisas, adelant√≥ en un consejo de ministros que en 2018 se podr√° gastar menos a√ļn que en 2017. Venezuela atraviesa un t√ļnel sin salida visible y los EE UU de Donald Trump han echado el freno a la normalizaci√≥n bilateral. Cuba necesita salidas a su en√©sima sequ√≠a de recursos.

Se prev√© que en estos d√≠as atraque en la isla un buque ruso con 249.000 barriles de crudo refinado, parte de un acuerdo triangulado con Petr√≥leos de Venezuela (PDVSA) para que la petrolera estatal rusa Rosneft env√≠e a Cuba cerca de 250.000 toneladas de crudo y di√©sel. A La Habana le urgen manos amigas y la Rusia de Vlad√≠mir Putin parece haber sacado del ba√ļl de la difunta Uni√≥n Sovi√©tica el viejo radar geopol√≠tico.

Venezuela, mientras tanto, intenta contener el desplome de su suministro a La Habana. Seg√ļn la agencia Reuters, en marzo PDVSA hizo un env√≠o especial a Cuba de 1.390.000 barriles para procurar reactivar la refiner√≠a de Cienfuegos, operada por los dos pa√≠ses, y que se encuentra desde hace meses a m√≠nimos niveles de producci√≥n.

Si el Gobierno de Nicol√°s Maduro se mantiene en pie, el de Ra√ļl Castro tendr√≠a, dentro de las estrecheces, un cierto desahogo. "Le dar√≠a m√°s ox√≠geno a La Habana para hacer las reformas que tiene que hacer al ritmo que las quiere hacer, primando la l√≥gica pol√≠tica sobre la econ√≥mica", opina Arturo L√≥pez-Levy, exanalista pol√≠tico del Ministerio del Interior cubano y profesor de la Universidad de Texas (EE UU). Un cambio de r√©gimen en Caracas ser√≠a una conmoci√≥n para Cuba. "La ca√≠da de su PIB podr√≠a ser del 20 al 25%", estima L√≥pez-Levy. "El impacto ser√≠a duro", dice el economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), que cifra la correlaci√≥n binacional de crecimiento entre 2005 y 2016 en un 81% y afirma: "Las posibilidades de Cuba de salir de la recesi√≥n dependen, b√°sicamente, de su intercambio comercial con Venezuela".

La crisis potencial, matiza Vidal, no ser√≠a la del hambre, los apagones y el √©xodo en balsas del Periodo Especial de los noventa tras la ca√≠da de la Uni√≥n Sovi√©tica, cuando se pulveriz√≥ un 38% del PIB. "La econom√≠a cubana est√° m√°s diversificada", sostiene. L√≥pez-Levy tampoco detecta en los mensajes del Gobierno un nivel de alerta extremo como el de aquella √©poca, cuando Fidel Castro en 1990 advert√≠a: "Hay que estar preparados para trabajar con menos, con menos, con menos y casi con cero". "Tambi√©n puede ser un error de c√°lculo", reflexiona, "o que no se quiera alarmar a la opini√≥n p√ļblica cubana; pero hablar de la posibilidad de otro Periodo Especial ser√≠a una exageraci√≥n".

Supervivencia política

Para Vidal la inc√≥gnita no es tanto la profundidad econ√≥mica de la crisis como su efecto social en una Cuba m√°s informada, menos temerosa de la cr√≠tica al sistema y exasperada por la lentitud de la liberalizaci√≥n econ√≥mica. "El asunto es la capacidad pol√≠tica del Gobierno para explicar y manejar ante los ciudadanos la llegada de un nuevo periodo de escasez generalizada de alimentos y medicinas, m√°s apagones y el colapso del sistema de transporte, aunque sea de menor intensidad que en los noventa". El polit√≥logo cubano Pedro Campos cree que si pierde Caracas, el castrismo quedar√≠a herido de gravedad: "Ya sin Fidel Castro perdi√≥ a su caudillo. Ra√ļl no es Fidel, y los dem√°s se le parecen menos. La ca√≠da del chavismo podr√≠a ser la antesala de cambios definitivos".

En su intento de mantener el poder, Maduro cuenta con Cuba y su dilatada experiencia en el arte de la supervivencia política. "Están llevando la situación a un escenario en el que los costos para ambos actores, Gobierno y oposición, sean demasiado grandes y los obliguen a sentarse a negociar. Dentro de esta estrategia, la asesoría cubana será una baza del chavismo", dice el analista político venezolano Marcos Villasmil.

"No est√°n solos", proclam√≥ Ra√ļl Castro, de 85 a√Īos, en marzo en Caracas en una mesa presidida por Maduro. "Compa√Īeras y compa√Īeros, en Venezuela se libra hoy la batalla decisiva por la soberan√≠a, la emancipaci√≥n, la integraci√≥n y el desarrollo de Nuestra Am√©rica". El reto del Palacio de Miraflores es el reto del Palacio de la Revoluci√≥n.

 

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