El boliviano sentenciado a la horca en Malasia por traficar droga
Por: BBC Mundo
Febrero 2018
Fotografia: Silvia Vargas

"Mi hijo cometió un delito, pero merece una segunda oportunidad".

Son palabras de Silvia Vargas, madre de V√≠ctor Parada, un boliviano de 30 a√Īos condenado a la horca en Malasia por tr√°fico de drogas.

La √ļltima vez que Silvia supo de V√≠ctor fue el pasado 5 de enero, cuando √©l llam√≥ y le dijo resignado que hab√≠a sido condenado: "Mam√°, no lo logramos, por favor cuida a mi hijo, dile que lo amo".

Ese mismo día, una corte de Malasia lo había sentenciado a morir en la horca, culpable de entrar a ese país con 450 gramos de cocaína en su estómago.

En Malasia, el castigo para este delito es la pena de muerte. La sentencia, sin embargo, no indica cuándo sería ejecutada.

Desde esa llamada se ha agudizado el calvario para Silvia, quien vive en Espa√Īa y trabaja ocasionalmente como aseadora, cocinera y cuidando ancianos.

En busca de mejores oportunidades

Víctor Parada es de Mineros, una población a unos 80 kilómetros al norte de Santa Cruz de la Sierra.

En 2003, su madre se lo llev√≥ a Espa√Īa, donde ella hab√≠a emigrado en 2002 en busca de "mejores oportunidades" para sus hijos. Ah√≠ V√≠ctor fue al colegio y estudi√≥ carpinter√≠a.

Seg√ļn le cuenta Silvia a BBC Mundo, V√≠ctor logr√≥ salir bien librado al menos dos veces de controles de la polic√≠a en los que le ped√≠an papeles, pero a la tercera vez fue arrestado y deportado a Bolivia.

De vuelta en Mineros, Víctor trabajó como carpintero, en la zafra en un ingenio azucarero y como soldador.

En 2012, trabajando como soldador, Víctor sufrió un a accidente con el que perdió parte de dos de sus dedos de la mano derecha.

Dos a√Īos antes, hab√≠a tenido un hijo a quien hoy su abuela Silvia trata de ocultarle como puede lo que realmente le est√° ocurriendo a su padre.

"√Čl no sabe, pero un d√≠a me vio llorando en la televisi√≥n y comenz√≥ a hacer preguntas", relata Silvia. "Le tuve que decir que fui a la televisi√≥n a pedir que le dieran la bicicleta que √©l quiere".

"Nunca me dijo nada"

La madre de Víctor dice que no sabe exactamente las razones por las cuales decidió viajar con droga a Malasia, pero supone que la falta de dinero y las dificultades para trabajar lo llevaron a una situación desesperada.

Ha escuchado comentarios de que un hombre sudafricano le prest√≥ dinero a V√≠ctor y como no pudo pagarle, la √ļnica opci√≥n que le dio para saldar la deuda fue que llevara droga a Malasia.

"Nunca me dijo nada. Solo sé que le pidió a una amiga que por favor le cuidara a su hijo porque tenía un viaje de trabajo, que tardaría unos 20 días".

 

Tres días después de su partida, el 27 de octubre de 2013, Silvia recibió la llamada de otro de sus hijos, en la que avisaba que Víctor estaba preso en Malasia.

A partir de ese momento, Silvia comenz√≥ a averiguar qu√© suced√≠a, al tiempo que, seg√ļn narra, comenz√≥ a recibir llamadas en la que le ped√≠an dinero a cambio de perdonarle la vida a V√≠ctor.

"Pensé que estaba secuestrado o que se lo había llevado un grupo terrorista", cuenta. "Ni siquiera sabía si estaba vivo".

Pasaron 33 días sin que Silvia tuviera noticias de su hijo, hasta que un día recibió una llamada. Era él confirmándole que estaba detenido.

Silvia acudi√≥ a la Embajada de Malasia en Espa√Īa y a las autoridades en Bolivia en busca de ayuda.

Junto a su familia, reunió el dinero para pagar el abogado que lleva el caso de Víctor.

Durante estos cinco a√Īos, Silvia conversaba con su hijo cada 2 √≥ 3 meses en breves llamadas en las que V√≠ctor "hablaba poco". "Solo me dec√≠a que estaba tranquilo".

Una esperanza

Como parte del proceso, en diciembre pasado, Silvia viajó a Kuala Lumpur para testificar durante una de las audiencias en la corte.

Ahí pudo ver a Víctor junto a otros presos.

"Se arrodilló y me pidió perdón", cuenta Silvia. "Me dejaron abrazarlo y luego se lo volvieron a llevar".

Esa fue la √ļltima vez que Silvia vio a su hijo, lo siguiente fue la llamada del 5 de enero en la que le contaba de su sentencia.

En este momento su esperanza está en la Cancillería de su país, que este domingo anunció que la encargada de negocios de Bolivia en Japón "se está trasladando hasta Malasia" para hablar con Víctor y "con los abogados de manera directa para ver las viabilidades jurídicas".

Seg√ļn un comunicado de la Canciller√≠a, en casos como √©ste, existe el recurso de apelaci√≥n. "Existen varias posibilidades, pero queremos tener las precisiones que las veremos con el abogado que est√° llevando el caso de manera directa".

Por su parte, Silvia planea volver a Malasia pero debido a los "gastos exorbitantes", no sabe si podr√° ir.

Mientras tanto, confía en que Víctor pueda salir libre y recibir la segunda oportunidad que ella considera que se merece.

"Es una persona de bien. Sé que quiere salir y ayudar a personas que pasan por una situación como la de él".

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Mundo
Artículos Relacionados:
Crimen & Drogas
Medio Ambiente