El dilema de las pensiones en Brasil: entre el riesgo económico y la crisis política
Por: Shasta Darlington / The New York Times
Marzo 2018
Fotografia: Agence France-Presse

En gran parte del mundo, a los trabajadores les ser√≠a dif√≠cil imaginar que podr√≠an jubilarse a los 55 a√Īos y recibir el 70 por ciento de su √ļltimo salario durante el resto de su vida.

Sin embargo, en Brasil, esa ha sido la regla durante d√©cadas, lo que ayuda a explicar la abundancia de corredores de cabello cano a lo largo de la playa Copacabana en R√≠o de Janeiro a las once de la ma√Īana de un d√≠a entre semana.

También representa un tercio de todo el gasto gubernamental en Brasil, lo cual ha contribuido a un déficit presupuestario récord en 2016.

Analistas y políticos de todo el espectro político han reconocido desde hace tiempo que el sistema de pensiones es insostenible, así como un factor muy importante en las permanentes dificultades económicas del país.

"Brasil tiene uno de los sistemas m√°s generosos del mundo", dijo Chris Garman, director administrativo para el continente americano de Eurasia Group, una empresa asesora de riesgos pol√≠ticos. Si no hay una reforma a las pensiones, a√Īadi√≥, "Brasil se dirige a la insolvencia y a una crisis de deuda".

Un recordatorio de esto se dio en enero, cuando Standard & Poor's baj√≥ la calificaci√≥n crediticia de Brasil, la econom√≠a m√°s grande de Latinoam√©rica, con lo que la envi√≥ a√ļn m√°s profundamente al llamado "territorio basura"; es decir, por debajo del grado de inversi√≥n. Esa rebaja en la calificaci√≥n ocurri√≥ cuando se diluyeron las esperanzas de que el Congreso de Brasil reformara el sistema de seguridad social del pa√≠s durante este a√Īo electoral.

La agencia calificadora estaba en lo correcto. El presidente Michel Temer y el Congreso han renunciado oficialmente al intento de aprobar cualquier legislación sobre pensiones, con lo que dejan el problema para después de las elecciones de octubre.

El 23 de febrero, Fitch Ratings siguió el ejemplo y también rebajó la calificación crediticia de Brasil.

Temer había jurado que la reforma a las pensiones sería uno de sus logros distintivos cuando rindió protesta como presidente después de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff en 2016. Sin embargo, en lugar de poner en vigor lo que propuso como una agenda favorecedora para los negocios, su presidencia se ha distinguido por la turbulencia y los escándalos.

El gobierno de Temer trabaj√≥ con el Congreso para crear una legislaci√≥n de reforma a las pensiones para trabajadores de los sectores tanto p√ļblico como privado que, entre otros cambios, establecer√≠a la edad m√≠nima para el retiro en 65 a√Īos para los hombres y 62 para las mujeres. Actualmente no hay una edad m√≠nima para jubilarse.

Temer busc√≥ generar apoyo para la propuesta con una advertencia simple y l√ļgubre que fue subida a los sitios web oficiales y promovida a trav√©s de una campa√Īa en redes sociales: "Todos por la reforma a la seguridad social para que Brasil no se vaya a la bancarrota".

Sin embargo, a pesar de la anunciada determinaci√≥n de Temer, este mes tom√≥ una decisi√≥n que bloque√≥ efectivamente cualquier movimiento hacia la reforma del sistema de pensiones. Firm√≥ un decreto para poner al Ej√©rcito a cargo de la seguridad en R√≠o de Janeiro con el fin de frenar los delitos violentos y, seg√ļn la Constituci√≥n brasile√Īa, los legisladores tienen prohibido hacer cambios legales profundos durante cualquier intervenci√≥n militar.

En un inicio Temer insisti√≥ en que a√ļn podr√≠a votarse respecto de la reforma a las pensiones levantando temporalmente el decreto sobre seguridad. No obstante, la funesta advertencia sobre la bancarrota desapareci√≥ de los sitios web del gobierno la semana pasada y tanto el presidente del Senado, Eun√≠cio Oliveira, como el ministro de Asuntos Pol√≠ticos, Carlos Marun, han dicho desde entonces que la propuesta se archiv√≥.

"Después de debatir y consultar con jueces del Supremo Tribunal Federal, la conclusión es que la reforma se suspende como resultado del decreto para la intervención", les dijo Marun a los periodistas recientemente.

La opini√≥n del tribunal no fue el √ļnico factor. "No tenemos los votos para aprobar la reforma", reconoci√≥ Marun.

Incluso algunos de los simpatizantes de Temer dijeron que el presidente emitió el decreto de seguridad en parte para evitar una vergonzosa derrota en el Congreso.

"Fue una excusa para evitar la votación, lo que acabó de impedir la reforma a las pensiones", dijo el congresista Alex Canziani, miembro de la coalición gobernante.

El momento para llevar a cabo el debate sobre las pensiones no pudo ser peor para quienes apoyan la reforma. Con la celebraci√≥n de elecciones en oto√Īo, pocos legisladores est√°n dispuestos a decirles a los votantes que tendr√°n que trabajar m√°s tiempo y luego obtener menos dinero en sus a√Īos dorados.

Venderle ese mensaje al electorado es especialmente difícil dado lo impopular que se ha vuelto la élite política del país debido a la avalancha de escándalos de corrupción y a un creciente escrutinio de los altos salarios y las generosas ventajas que disfrutan los legisladores y otros empleados federales.

"No va a tener √©xito cuando los votantes est√°n enojados con los pol√≠ticos", dijo Garman. La reacci√≥n de los electores, a√Īadi√≥, ha sido de indignaci√≥n: "¬ŅNos est√°n robando y ahora esperan que trabajemos m√°s?".

Elisabete Lopes Santos, una jubilada de 57 a√Īos, est√° de acuerdo. "Todos contribuimos al sistema de pensiones, ¬Ņc√≥mo puede estar en la quiebra? Desviaron el dinero", dijo.

Los brasile√Īos han salido a las calles a manifestar su enojo no solo en manifestaciones y huelgas, sino tambi√©n en los desfiles del carnaval. Grupos de sindicatos en S√£o Paulo cantaron las siguientes palabras con un pegajoso ritmo de samba: "Se√Īor diputado, se√Īor senador, tenga cuidado, vea la rebeli√≥n. Si vota por la reforma de Temer, usted no volver√°".

En Brasil los hombres se retiran en promedio a los 56 a√Īos y las mujeres a los 53, de acuerdo con la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos, que concluy√≥ que el sistema es insostenible.

Cuanto más trabaja alguien, más obtiene al retirarse. Los jubilados reciben un promedio del 70 por ciento de su salario previo al retiro, y la cantidad se indexa de acuerdo a un salario mínimo constantemente en ascenso. Cuando los pensionados mueren, sus viudos o viudas pueden heredar la pensión completa de su cónyuge y sumarla a la propia.

El gasto por pensiones en Brasil subió al 8,2 por ciento del producto interno bruto en 2016, en contraste con el 4,6 por ciento en 2014. La población de Brasil es joven en comparación con el promedio mundial y el gasto por pensiones podría aumentar hasta el 17 por ciento de su PIB para 2060 si las reglas no cambian.

La C√°mara de Diputados moder√≥ en varias ocasiones el alcance de los cambios propuestos y retras√≥ la votaci√≥n con la esperanza de que m√°s facciones pol√≠ticas se sumaran. Sin embargo, los c√≥mputos m√°s recientes muestran que el gobierno est√° a√ļn por lo menos cuarenta votos debajo de la mayor√≠a de dos tercios necesaria para la aprobaci√≥n.

La propuesta de ley parecía cobrar impulso hasta que en mayo Temer quedó implicado en el cada vez más extenso escándalo de corrupción y se le acusó en dos casos criminales. Obtener aliados en el Congreso para impedir que los casos prosiguieran supuso un gran gasto del capital político de Temer, lo que echó hacia atrás de forma trascendente su agenda más amplia.

Despu√©s de posponer la votaci√≥n sobre las pensiones en diciembre, el gobierno cambi√≥ de t√°ctica y recurri√≥ a una nueva campa√Īa enfocada en las desigualdades del sistema y dirigida a quienes pertenecen al sector p√ļblico y ganan mucho.

"La reforma a las pensiones tiene el prop√≥sito de combatir los privilegios", dijo Temer, se√Īalando los beneficios que los pol√≠ticos y los servidores p√ļblicos de alto nivel obtienen. "Lo que hace la reforma es proteger a los pobres, quienes pagan por aquellos en el sector p√ļblico que ganan mucho".

Quiz√° Temer no era la figura ideal para promover ese mensaje. El presidente ha estado cobrando pensi√≥n durante m√°s de dos d√©cadas, pues se retir√≥ como fiscal estatal a los 58 a√Īos, lo que ha inflado considerablemente sus ganancias como funcionario electo.

No obstante, a pesar de la propia historia del presidente con su pensi√≥n, el gobierno trat√≥ de sacar ventaja del enojo y la frustraci√≥n sobre la desigualdad en Brasil, se√Īalando que las pensiones de los ricos han estado subsidiadas en gran parte por los trabajadores pobres.

La distribución de las pensiones es muy desigual, de acuerdo con el Banco Mundial; un 35 por ciento de los subsidios para pensiones -la parte de la pensión no devengada de las contribuciones de los trabajadores- se paga al 20 por ciento de los más ricos. El 20 por ciento de los más pobres recibe solo el cuatro por ciento de los subsidios a las pensiones.

"S√© que no habr√° dinero suficiente para mi retiro si el gobierno no hace algo", dijo Edmilson Santos, un conductor de Uber de 28 a√Īos. "Pero no tengo fe en que dejen de ayudar a los mismos pol√≠ticos y servidores p√ļblicos que siempre se han beneficiado".

 

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Mundo
Artículos Relacionados:
Crimen & Drogas
Medio Ambiente