Elecciones en Chile: cu√°l es el legado de Michelle Bachelet
Por: BBC Mundo
Noviembre 2017
Fotografia: AFP

Algunos la ven, en el mediano plazo, como la primera mujer en la secretaría general de Naciones Unidas. Pero en su país, al menos en apariencia, muchos no la quieren ver ni en pintura.

Michelle Bachelet terminar√° su gobierno en marzo de 2018 y, seg√ļn las encuestas, lo m√°s probable es que su coalici√≥n pierda los comicios para elegir a su sucesor.

Este domingo los chilenos están citados a votar por alguno de los ocho candidatos que llegan a los las elecciones representando a una dirigencia política en crisis, desprestigiada.

De acuerdo a las √ļltimas encuestas, Bachelet terminar√° su mandato con una aprobaci√≥n de entre 20 y 25%. Su primer periodo, entre 2010 y 2014, lo acab√≥ en 80%.

Esta vez la mandataria no saldrá en hombros, sino entre ataques viscerales de una parte de la población que la califica de "corrupta" e "incompetente" y tampoco se ahorra insultos personales cargados de una odiosidad pocas veces vista.

Pero es difícil saber cuántos chilenos piensan realmente así, porque ni siquiera ese 25% genera consenso y hay encuestas que estiman su aprobación en 40%.

La campa√Īa ha profundizado las divisiones en Chile y la herencia de Bachelet, que no es candidata ni apoya a ning√ļn candidato directamente, ha sido un tema importante.

Sin embargo, mientras en su país natal el debate sobre su legado genera división, en el exterior parece haber un consenso: su gobierno, dicen, cambió a Chile para siempre.

Prestigio internacional

Bachelet, considerada la mujer más poderosa de América Latina por la revista Forbes, tuvo ya un importante cargo en la ONU como directora de ONU Mujeres; es una de las figuras influyentes de Unasur; integró la comisión para el mantenimiento de la paz en Haití; y participó en las conversaciones y acuerdos de paz en Colombia con las guerrillas.

Seg√ļn la encuesta que hace Ipsos a casi 300 l√≠deres de opini√≥n de la regi√≥n latinoamericana, Bachelet tiene una aprobaci√≥n del 69%.

Es la tercera mandataria con más aceptación, por debajo del argentino Mauricio Macri (69%) y el colombiano Juan Manuel Santos (78%), quien padece de una paradoja similar, porque en su país la gran mayoría (el 80%) lo rechaza.

Expertos con los que habló BBC Mundo coinciden que el gobierno de Bachelet se ve desde el exterior como un audaz proyecto de largo plazo para modernizar un país rezagado en lo institucional.

Y eso, aseguran, pudo haber chocado con los valores de una parte de la clase dirigente que es profundamente conservadora.

Además, explican los analistas, durante su gobierno se desaceleró el crecimiento económico, considerado por muchos chilenos como un sinónimo de bienestar individual, y algunos sienten que la mandataria sacrificó aspectos mundanos como el consumo en busca de aprobar sus reformas.

Reformas estructurales

Si algo caracterizó al segundo gobierno de Bachelet, dicen los observadores, fue su talante reformador.

La coalici√≥n de gobierno tuvo durante estos cuatro a√Īos una mayor√≠a en el Congreso que, tras los cambios en el sistema electoral que se aplicar√°n por primera vez en los comicios del domingo, no parece repetible, por lo que muchos dicen que Bachelet sinti√≥ urgencia por aprobar las reformas: si no pasaban ya, apuestan, no ser√≠a nunca.

Entre otras cosas durante su segundo gobierno:

  • Se aprob√≥ una ley para el acceso gratuito a colegios y universidades en un sistema educativo que estaba entre los m√°s caros y excluyentes de la regi√≥n.
  • Se promulg√≥ una reforma tributaria que aument√≥ los impuestos a grandes compa√Ī√≠as y elimin√≥ un sistema que exim√≠a a los empresarios de pagar impuestos por ingresos totales.
  • Se acab√≥ con el sistema electoral binominal que favorec√≠a a la segunda minor√≠a y en la pr√°ctica barr√≠a con los partidos peque√Īos o independientes.
  • Se aprob√≥ la uni√≥n civil entre homosexuales en un pa√≠s donde ser gay fue ilegal hasta 1999.
  • Y se legisl√≥ el derecho al aborto en tres casos especiales en una de las seis naciones del mundo donde dicha pr√°ctica era ilegal en todos los casos.

"Este fue el gobierno m√°s importante que ha habido en Chile despu√©s de que se inaugura la democracia (en 1990)", le dijo a BBC Mundo Manuel Antonio Garret√≥n, un soci√≥logo, polit√≥logo y ensayista celebrado internacionalmente, que estuvo vinculado a los gobiernos post-Pinochet de los a√Īos 90.

"Esto no significa que haya sido el mejor gobierno, o el que lo haya hecho m√°s bien, pero signific√≥ un salto para una sociedad que no hab√≠a dejado atr√°s la dictadura", a√Īadi√≥, en referencia al sistema legal heredado del r√©gimen militar de Augusto Pinochet.

Sin embargo, hay expertos que cuestionan incluso la idea de un legado.

Eugenio Guzm√°n, soci√≥logo y decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, en Santiago, es uno de ellos: "Bachelet prometi√≥ todas las reformas posibles, gener√≥ mucha expectativa, y no las redise√Ī√≥ a medida que fueron generando escepticismo en la gente, sobre todo las clases medias, sino que insisti√≥ en ellas".

El hecho de que la mandataria no tenga un candidato en la campa√Īa, afirma el analista, muestra que "no logr√≥ constituir un carisma, un mensaje que siguiera su l√≠nea".

"Jugar a construir legado no existe en la sociedad del escepticismo; ni siquiera (Barack) Obama lo logró; la posmodernidad no lo permite; y por eso más que las reformas, más que la cristalización de un legado, probablemente lo que se recuerde de este gobierno sea la improvisación", concluye.

Desaceleración, corrupción y mala comunicación

Una de las cr√≠ticas m√°s duras que se le hacen al gobierno de Bachelet -y que es en parte la raz√≥n por la que la derecha al mando de Sebasti√°n Pi√Īera se proyecta como favorita en las presidenciales- es que el crecimiento se desaceler√≥: promedi√≥ 2% en cuatro a√Īos.

"Ac√° hay una imagen de que Bachelet se concentr√≥ en las reformas a costa de la econom√≠a, la infraestructura, los servicios p√ļblicos y lo cotidiano", explica Eugenio Tironi, un reputado ensayista y consultor pol√≠tico.

Puede que buena parte de los chilenos le atribuyan a Bachelet la caída del crecimiento, pero internacionalmente existe conceso de que la caída del precio del cobre, la principal fuente de ingresos del país, y otros factores internacionales, también jugaron un rol importante en la desaceleración.

"En muchos lados (de Chile) a√ļn existe la imagen de que Pinochet, m√°s all√° de los derechos, dej√≥ bien la econom√≠a", dice Ricardo Ffrench-Davis, un prominente economista, sobre las pol√≠ticas neoliberales implementadas por el militar, que para muchos fueron el cimiento de varios a√Īos de extraordinario crecimiento econ√≥mico cuando volvi√≥ la democracia en 1990.

"Pero es claro que esa imagen es equivocada", opina el economista, que presidió el Comité de las Naciones Unidas de Políticas para el Desarrollo y asesoró a varios gobiernos de los 90.

"Porque (el crecimiento en Chile) es un proceso cíclico que depende del cobre y si algo ha impedido que se mantenga sin importar el precio del cobre son precisamente las políticas neoliberales, que afectaron la innovación", sostiene.

Otro de los aspectos negativos que se atribuyen a Bachelet en el ámbito local es la sensación de que la corrupción aumentó, en parte porque se destaparon casos históricos de financiamiento político, malversación de fondos en la policía y el hijo de la propia mandataria estuvo vinculado a un escándalo de tráfico de influencias.

"Pero internacionalmente (...) esto no es adjudicado directamente a Bachelet, sino a la √©lite pol√≠tica que gobern√≥ el pa√≠s en los √ļltimos 30 a√Īos", explica el internacionalista argentino Federico Merkel.

El profesor de la Universidad de San Andr√©s, en Buenos Aires, a√Īade que en pa√≠ses donde problemas como la corrupci√≥n y la ca√≠da crecimiento son much√≠simo m√°s graves -Argentina, Brasil o M√©xico- lo que ocurre en Chile "sigue siendo visto como un caso exitoso del que Bachelet se ve como una representante".

Pero incluso desde La Moneda se ha admitido que hubo "problemas de comunicación", en el sentido de que la urgencia, la pertinencia o el beneficio de las reformas no fueron explicados a los chilenos.

 

"Las reformas fueron comunicadas con las patas", dice Ffrench-Davis. "Y los matices, los errores y los casos de corrupción nublaron la noción de que las reformas eran necesarias e importantes".

Tironi, por su parte, a√Īade que "vivimos en un momento muy dif√≠cil para la clase pol√≠tica y a la cabeza de √©sta, durante el peor momento, estuvo Bachelet por ser jefe de Estado".

"Pero por otro lado tienes que las expectativas de crecimiento y bienestar de la gente se han afectado, porque la oposición ha sido muy ágil en sus ataques al gobierno".

"Y s√ļmale que algunas de las reformas, como la de la educaci√≥n, son vistas por la clase dirigente como agresiones, porque rompen con un sistema que parec√≠a intocable y del que viv√≠an muchos de los colegios y escuelas del sistema subvencionado", afirma.

Ocurre lo mismo con las reformas del matrimonio igualitario y el aborto, que, dice Tironi, "implican cambios muy de fondo que serán difíciles revertir".

Buenos o malos, los efectos de un gobierno transformador como el de Bachelet solo se van a notar en el mediano plazo.

Ella, en todo caso, estará pendiente de lo que pase con su legado desde su despacho en Naciones Unidas, en Nueva York, donde la espera un cargo en una Junta Consultiva de Alto Nivel sobre Mediación.

 

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