Hollande desesperado por salvar su presidencia
Por: Eduardo Febbro - P√°gina 12
Agosto 2014
Francois Hollande y el Primer Ministro Manuel Valls, hacen frente a una crisis política y rencauzar el gobierno

El premier Manuel Valls aceptó la renuncia de su Ejecutivo luego de un fin de semana durante el cual los representantes socialistas más progresistas criticaron las políticas de austeridad. Valls presentarà un nuevo gobierno acorde a la lìnea centrista liberal.

La guerra de las izquierdas francesas y su objeto de discordia central, la austeridad, derrib√≥ al segundo gobierno del presidente franc√©s, Fran√ßois Hollande. El primer ministro, Manuel Valls, acept√≥ la renuncia completa de su Ejecutivo luego de un fin de semana durante el cual los representantes m√°s progresistas del gabinete criticaron la continuidad de las pol√≠ticas de ajuste y pidieron un cambio de rumbo. La paradoja es tan extravagante como despiadada: el encargado de lanzar el ataque fue quien era hasta el domingo el ministro de Econom√≠a, Arnaud Montebourg, o sea el encargado de esa pol√≠tica econ√≥mica. El ex ministro es conocido por sus posiciones contrarias al dogma liberal, por sus ataques contra la globalizaci√≥n y sus posiciones a favor de un "capitalismo cooperativo". Montebourg dio una entrevista al vespertino Le Monde en donde declar√≥ que era preciso dejar de lado "la reducci√≥n del d√©ficit". Luego agreg√≥ que "la reducci√≥n forzada de los d√©ficit p√ļblicos es una aberraci√≥n econ√≥mica, un absurdo financiero y un siniestro pol√≠tico". Ante el socialismo militarizado de Valls y la l√≠nea asumida junto a Hollande, en la cual prevalece ante todo el rigor presupuestario, sus d√≠as estaban contados. El presidente franc√©s ya hab√≠a aclarado que no hab√≠a "escapatoria" a esa pol√≠tica, mientras que Valls ratific√≥ que los cambios estaban "excluidos", al tiempo que trat√≥ de "irresponsables" a los actores rebeldes del Partido Socialista que lleva un tiempo exigiendo otro horizonte.

La tempestad decapit√≥ al gobierno formado hace cinco meses, justo despu√©s de las calamitosas elecciones municipales que podaron de centenas de municipios al PS franc√©s. La contradicci√≥n entre las promesas electorales -"mi enemigo es la finanza", hab√≠a dicho Hollande- y la realidad del ejercicio del poder torn√≥ insalvable la convivencia entre los dos grupos. El giro liberal de Hollande dej√≥ primero al pa√≠s at√≥nito y ahora lo encierra en una cuenta regresiva que el diario Le Monde resume en su editorial como "la √ļltima posibilidad de salvar la presidencia". La situaci√≥n era insostenible. La protesta se hab√≠a limitado hasta ahora a los parlamentarios del PS. Pero cuando atraves√≥ la l√≠nea roja y se instal√≥ en el coraz√≥n del gobierno, Hollande y su primer ministro no dudaron en amordazar el debate y sacrificar a quienes lo alimentaban. Cueste lo que cueste, los dos responsables mantienen el surco: austeridad (50 mil millones de euros de recorte en tres a√Īos) y reactivaci√≥n de la econom√≠a a partir de la oferta mediante un costoso programa de respaldo a las empresas, el pol√©mico "pacto de responsabilidad". Montebourg no es el √ļnico que se baja del obediente barco de Hollande y Valls. La ministra de Cultura, Aurelie Filippetti, anunci√≥ que no formar√≠a parte del pr√≥ximo Ejecutivo. Beno√ģt Hamon, el ministro de Educaci√≥n y tambi√©n miembro de los rebeldes, est√° igualmente en tela de juicio.

Seg√ļn las instrucciones del jefe del Estado, Manuel Valls debe formar un "equipo coherente con las orientaciones". La socialdemocracia de Fran√ßois Hollande y Manuel Valls es muy poco contemplativa. Quien no est√° de acuerdo, tiene que callarse, es un "irresponsable", no entiende que sin las reformas la izquierda "puede desaparecer" (seg√ļn Valls), o se topa con el portazo ret√≥rico seg√ļn el cual "no existe otra salida a la crisis". Montebourg y Hamon representaban la garant√≠a dada al ala izquierda del PS. Con su salida de escena, el mandatario termina de aislar a quienes contribuyeron a su victoria en mayo de 2012: lo primero que hizo fue desairar al Frente de Izquierda de Jean-Luc M√©lenchon, despu√©s elimin√≥ a los ecologistas del gobierno, m√°s tarde deslegitim√≥ a los senadores progresistas del PS y ahora expulsa a los irreductibles. Una de las representantes m√°s s√≥lidas del ala izquierda del PS, Marie No√ęlle Lienemann, juzg√≥ que Hollande se encontraba "como un rey desnudo". La mayor√≠a socialista en la Asamblea Nacional puede tornarse inestable. Al principio, los opositores socialistas a la l√≠nea centrista liberal eran un pu√Īado, luego pasaron a ser decenas. A ellos se les fueron sumando los diputados ecologistas y comunistas. El alejamiento de Montebourg traza una frontera cada vez m√°s profunda entre el mandatario y sus decepcionadas tropas. La amenaza de una disoluci√≥n de la Asamblea Nacional entra hoy en todos los c√°lculos.

El debate en torno a la austeridad envenena a la izquierda europea desde hace a√Īos. El cruce de ideas se tradujo en Francia por una ruptura ins√≥lita en el seno de un mismo partido. "La izquierda est√° en peligro de muerte", dec√≠a Valls cada vez que defend√≠a sus reformas como condici√≥n de la supervivencia de la socialdemocracia. Desde luego, respond√≠a Montebourg, pero es a causa de esas reformas que se muere. "Las pol√≠ticas de rigor no funcionan, y adem√°s son injustas", dijo el ex ministro al despedirse de su cargo.

Rigor presupuestario, reformas estructurales de corte liberal, compromisos con el empresariado: el c√≥ctel irreductible de la pol√≠tica europea ha hundido el crecimiento, el mercado del trabajo y hasta un gobierno de ret√≥rico perfil socialista. Palad√≠n de la eurohostilidad, muy cr√≠tico de Alemania y de la Comisi√≥n Europea, Montebourg era un inc√≥modo ministro de cara a la agenda reformista y estranguladora de Bruselas. La prensa liberal de Europa exulta de alegr√≠a con su renuncia. Su alejamiento, as√≠ como el de los otros ministros contestatarios, es una se√Īal de derrota y resignaci√≥n de parte de un hombre (Hollande) que se hab√≠a presentado como la alternativa socialdem√≥crata al pensamiento √ļnico del euroliberalismo. Junto con Valls, Hollande termin√≥ encarnando una socialdemocracia de cuartel, autoritaria, intolerante, vac√≠a de todo mensaje y √©pica pol√≠tica, seca como un pozo prehist√≥rico.

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Mundo
Artículos Relacionados:
Crimen & Drogas
Medio Ambiente