Los abortos en El Salvador y la doble amenaza que enfrentan las mujeres
Por: BBC Mundo
Septiembre 2014
Manifestación a favor del aborto en El Salvador. Foto Getty Images

Ocurri√≥ el 24 de octubre de 2004, en San Salvador. Cristina Quintanilla ten√≠a siete meses de embarazo y lo que deb√≠a ser un gran momento de felicidad en su corta vida -ten√≠a 18 a√Īos- se convirti√≥ en una pesadilla.

A la medianoche se sinti√≥ mal y se desmay√≥ en el ba√Īo. "Cuando yo me despert√© estaba en el quir√≥fano del hospital", recuerda en una entrevista con el programa¬†Outlook de la BBC.

Adem√°s del dolor f√≠sico que sent√≠a, recuerda tambi√©n lo extra√Īo que le pareci√≥ que dentro del quir√≥fano hubiera varios polic√≠as los cuales empezaron a hacerle preguntas apenas despert√≥.

"Entonces me dijeron que estaba detenida porque había matado a mi bebé".

Así fue como se enteró de que había perdido a la criatura.

Lo que siguió fue una verdadera ordalía para Cristina, debido a las estrictas leyes contra el aborto que existen en su país desde 1998.

En un reporte que divulg√≥ este jueves, la organizaci√≥n defensora de los derechos humanos Amnist√≠a Internacional dice, que cada a√Īo, la vida de miles de salvadore√Īas como Cristina es afectada, ya sea por abortos clandestinos, las penas draconianas o la falta de una educaci√≥n sexual adecuada.

Seg√ļn Amnist√≠a, muchas mujeres tratan de provocar abortos bebiendo raticidas o introduciendo agujas de tejer o trozos de madera en su cuello uterino.

Treinta a√Īos de c√°rcel

Antes de 1998, en El Salvador se permitía abortar cuando el embarazo era el resultado de una violación, si el bebé tenía malformaciones o las madres estaban bajo riesgo de muerte.

Un nuevo código penal y la posterior reforma a la Constitución convirtió a El Salvador en uno de los cinco países del mundo -incluido El Vaticano- que prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia.

La legislaci√≥n estipula que quien practique un aborto o la mujer que se someta a uno, pueden ser encarcelados hasta por 50 a√Īos.

Despu√©s de tres d√≠as en el hospital, bajo el cuidado de dos guardas de seguridad que no le quitaban la mirada de encima ni para ir al ba√Īo, Cristina fue llevada a una celda.

En su primera audiencia ante un tribunal, el juez desechó el caso en su contra por falta de evidencia.

Sin embargo, el padre de su hijo, que vivía y trabajaba en Estados Unidos, rompió la relación al leer por internet lo que había ocurrido y de lo que se la acusaba.

La fiscal√≠a apel√≥ la decisi√≥n. En 2005 un juez cambi√≥ la decisi√≥n original y acus√≥ a Cristina de homicidio agravado. La sentencia fue de 30 a√Īos de prisi√≥n.

¬ŅIgual?

De acuerdo com Amnistía Internacional, exactamente una década después, la situación no ha cambiado.

Seg√ļn el sitio Salvadore√Īo El Faro, en el pa√≠s, en los ocho a√Īos comprendidos entre 2002 y 2009, hubo 56.000 abortos registrados -7.000 por a√Īo; 19 por d√≠a- seg√ļn un estudio del Instituto Nacional para el Desarrollo de la Mujer, Isdemu, basado en cifras del sistema p√ļblico.

En el informe, titulado "Al borde de la muerte: violencia contra la mujer y prohibición del aborto en El Salvador", Amnistía Internacional también se hace un vínculo entre la legislación y los suicidios entre adolescentes.

Citan al Ministerio de Salud salvadore√Īo, que sit√ļa al suicidio como la segunda causa de muerte de j√≥venes entre 10 y 19 a√Īos de edad. "Lo que es m√°s: el suicidio es la causa del 57% de muertes de j√≥venes embarazadas entre 10 y 19 a√Īos de edad".

El Salvador tiene una de las mayores tasas de embarazo entre adolescentes en la región.

En el informe de AI se incluyen adem√°s casos de criminalizaci√≥n de mujeres que sufren abortos espont√°neos, como el de Cristina Quintanilla. En la actualidad, 29 mujeres en prisi√≥n cumpliendo penas de entre 30 y 50 a√Īos por homicidio u homicidio agravado. Existen serias sospechas de que, en varias de ellas, el aborto fue espont√°neo.

Debate

En 2013, el caso de Beatriz (nombre supuesto) de 22 a√Īos de edad, le dio la vuelta al mundo. La Corte Suprema de Justicia salvadore√Īa le neg√≥ su solicitud de realizar un aborto terap√©utico, pues por diversas enfermedades -entre ellas lupus- ten√≠a serio riesgo de morir durante el parto. El beb√© no ten√≠a cerebro, por lo que morir√≠a poco despu√©s de nacer.

Finalmente el gobierno permitió que a Beatriz se le realizara un "parto inducido" a través de cesárea. El bebé murió a las cinco horas de nacido.

Luego de este desenlace, el movimiento salvadore√Īo Vida SV divulg√≥ un comunicado en el que dec√≠a "la vida le gan√≥ a la muerte a√ļn por unas horas. Nos manifestamos alegres de que la sentencia dada por la Corte Suprema de Justicia busc√≥ y logr√≥ proteger ambas vidas".

Otras organizaciones -salvadore√Īas y for√°neas- que se oponen al aborto aplaudieron la decisi√≥n de la Corte y dijeron que la informaci√≥n sobre el caso hab√≠a sido manipulada y que la vida de la joven no corr√≠a riesgo.

Después del caso, la Organización de Naciones Unidas pidió a El Salvador que reconsiderara su legislación sobre el aborto.

"Una absoluta prohibición del aborto, cuando el resultado es un grave riesgo a la vida y a la salud de las mujeres, constituye una violación de las obligaciones estatales de prevenir la tortura, y el trato inhumano, degradante o cruel" expresó un grupo de expertos de la ONU en un comunicado.

Amnistía Internacional solicita la despenalización de aborto en caso de violación, malformación del feto y riesgo para la vida de la madre. Es decir volver a la situación previa a 1998.

Cuatro a√Īos

En 2007, el caso de Cristina Quintanilla fue tomado por el abogado Dennis Mu√Īoz Estanley quien, en 2009, consigui√≥ que la sentencia fuera reducida a tres a√Īos.

Sin embargo, la acusación por homicidio agravado nunca se cambió.

Cristina cree que la ley antiaborto "discrimina a las mujeres con poca educaci√≥n, como yo, que no entienden sus derechos o el sistema. Creo que es inconstitucional porque seg√ļn nuestra Constituci√≥n todos tenemos derecho a la vida, pero la ley contra el aborto le niega ese derecho a las mujeres embarazadas".

Despu√©s de ser puesta en libertad, Cristina so√Īaba con ser abogada "y ayudar a tres mujeres. Pero mis antecedentes criminales me han cerrado muchas puertas. Nadie me da empleo".

Por eso decidió abandonar su país. Ahora vive como indocumentada en Estados Unidos.

 

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