Odebrecht sale de la c√°rcel tras permanecer solo dos a√Īos y medio
Por: El País
Diciembre 2017
Fotografia: AFP

El hombre que confes√≥ haber sobornado a buena parte de la √©lite pol√≠tica de Am√©rica Latina ya no est√° en prisi√≥n. Marcelo Odebrecht, el expresidente de la constructora brasile√Īa protagonista del mayor esc√°ndalo de corrupci√≥n de la historia del continente, abandon√≥ este martes la c√°rcel tras cumplir solo dos a√Īos y medio de una condena que ascend√≠a a 19. El acuerdo que el constructor alcanz√≥ con la justicia para obtener beneficios a cambio de su confesi√≥n le permitir√° continuar cumpliendo la pena en arresto domiciliario.

La generosidad de los acuerdos llamados en Brasil de "delaci√≥n premiada" no ha dejado en ning√ļn momento de alimentar la pol√©mica en el pa√≠s. Los jueces y fiscales de la llamada Operaci√≥n Lava Jato, la gigantesca trama de corrupci√≥n descubierta a partir de los contratos de la petrolera p√ļblica Petrobras, los defienden como el √ļnico medio de llevar sus investigaciones hasta el final. Pero no faltan detractores que alegan que los beneficios son desproporcionados.

Marcelo Odebrecht, de 49 a√Īos, fue detenido el 19 de junio de 2015. Encerrado en una celda de 16 metros cuadrados en la prisi√≥n de Curitiba, durante un a√Īo se resisti√≥ a suscribir el acuerdo que le ofrec√≠a la fiscal√≠a, a pesar de que su padre, Emilio, patriarca de la constructora, se lo aconsej√≥ desde el primer momento. Pero tras ser condenado a 19 a√Īos y cuatro meses de prisi√≥n por los delitos de corrupci√≥n activa, blanqueo de dinero y asociaci√≥n criminal, acab√≥ cediendo. A partir de ahora continuar√° cumpliendo su pena en la lujosa mansi√≥n de S√£o Paulo, de 3.000 metros cuadrados, donde viven tambi√©n su esposa y sus tres hijas. Ser√° controlado por una tobillera electr√≥nica y no podr√° poner un pie fuera de su propiedad en los pr√≥ximos 912 d√≠as. Hace meses, ya pag√≥ una multa de 73 millones de reales (18,6 millones de euros). El reo tampoco podr√° ejercer cargos directivos en el grupo Odebrecht, aunque la propiedad seguir√° en manos de la familia descendiente de emigrantes alemanes instalados en el nordeste de Brasil que en 1944 fund√≥ la constructora bajo el mando de Norberto Odebrecht, abuelo de Marcelo.

A cambio de esos beneficios, Marcelo Odebrecht ha entregado una mina inagotable para las investigaciones judiciales. En Brasil, sus confesiones comprometen al actual presidente, Michel Temer, y a sus antecesores Dilma Rousseff, Luiz In√°cio Lula da Silva y Fernando Collor de Mello, adem√°s de a las c√ļpulas de las principales fuerzas pol√≠ticas. Pero la mecha encendida por la confesi√≥n de Odebrecht se ha extendido por casi toda Am√©rica Latina y hasta ha alcanzado un pa√≠s africano, Angola.

Ejecutivos de la compa√Ī√≠a han admitido pr√°cticas il√≠citas en Argentina, Venezuela, Ecuador, M√©xico, El Salvador, Colombia, Rep√ļblica Dominicana, Panam√° o Per√ļ. Es este √ļltimo pa√≠s donde las investigaciones est√°n m√°s avanzadas y las consecuencias pol√≠ticas han sido m√°s devastadoras. Con menos de un a√Īo y medio en el poder, el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, corre el riesgo de convertirse en el primer jefe de Estado destituido por el esc√°ndalo de Odebrecht.¬† Sobre Kuczynski pesa una solicitud de impeachment despu√©s de que el partido fujimorista Fuerza Popular divulgara una lista de pagos ilegales de la constructora brasile√Īa a una empresa de la que √©l era socio. El caso ya ha llevado a la c√°rcel al anterior presidente de Per√ļ, Ollanta Humala, mientras el antecesor de este, Alejandro Toledo, est√° en busca y captura. En Ecuador, el vicepresidente del pa√≠s, Jorge Glas, ha sido condenado a seis a√Īos de c√°rcel por el mismo motivo, mientras en Colombia las acusaciones han golpeado de lleno al presidente, Juan Manuel Santos.

Bajo el mando de Marcelo Odebrecht, sobre todo entre los a√Īos 2008 y 2015, la constructora vivi√≥ un auge imparable y logr√≥ algunos de los m√°s suculentos contratos de obras p√ļblicas de toda Am√©rica Latina. Aunque el patriarca Emilio reconoci√≥ que el pago de sobornos por contratos p√ļblicos era una pr√°ctica hist√≥rica de la empresa en Brasil, con Marcelo alcanz√≥ un grado de profesionalizaci√≥n sin precedentes. Cre√≥ un departamento, llamado de Operaciones Estructuradas, solo para supervisar el reparto de comisiones y hasta compr√≥ un banco en el para√≠so fiscal de Antigua y Barbuda para canalizar los pagos en otros pa√≠ses.

 

53.000 empleos perdidos

Si Odebrecht ya era un gigante cuando Marcelo asumi√≥ el mando traspasado por su padre Emilio, en solo siete a√Īos el heredero consigui√≥ triplicar los n√ļmeros de la empresa. En el momento en que el presidente de la constructora fue encarcelado, en 2015, el grupo facturaba casi 34.000 millones de euros, ten√≠a 128.000 empleados y estaba presente en 25 pa√≠ses. Era el segundo empleador de Brasil, solo superado por la petrolera Petrobras, y el quinto mayor grupo econ√≥mico del pa√≠s. El impacto de la Lava Jato se ha llevado por delante 53.000 empleos y ha reducido un tercio la facturaci√≥n del grupo. Pa√≠ses americanos como Per√ļ o M√©xico han prohibido operar a Odebrecht.

 

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