Trump: "La inmigración es un privilegio, no un derecho"
Por: El País
Marzo 2017

Salió a recibirla, se estrecharon las manos y repartieron sonrisas. En su primer encuentro, Donald Trump y Angela Merkel ensayaron ayer en Washington algo parecido a la amistad. En un intento de elevar la temperatura de una relación mal avenida, evitaron la disputa comercial, no citaron a Vladimir Putin y buscaron las coincidencias. Pero Trump no pudo evitar ser él mismo. Y si la canciller alemana fue liberal y defendió la diversidad, el presidente de Estados Unidos ensalzó el proteccionismo y consideró "la inmigración un privilegio, no un derecho". Dos aliados, pero opuestos.

Entre Trump y Merkel hubo durante mucho tiempo algo m√°s que distancia. El presidente de Estados Unidos sue√Īa con construir muros; la canciller alemana sufri√≥ en carne propia la dictadura de uno. Desde esa lejan√≠a, ambos l√≠deres trataron de reconstruir una relaci√≥n que atravesaba m√≠nimos hist√≥ricos.

Para ello, Merkel se prepar√≥ la cita concienzudamente. Como buena doctora en F√≠sica no dej√≥ nada al azar. Repas√≥ a√Īos de declaraciones y entrevistas al millonario, incluida una que public√≥ la revista Playboy en 1990, y lleg√≥ dispuesta a ganarse al presidente de Estados Unidos mediante la persuasi√≥n. ""Mejor hablar uno con otro, que uno de otro. Somos aliados desde hace muchos a√Īos, tenemos intereses compartidos y no podemos olvidar la ayuda que nos brind√≥ Estados Unidos despu√©s de la guerra", dijo la canciller.

En esta b√ļsqueda del consenso, Merkel se hizo acompa√Īar en las reuniones de dirigentes de grandes compa√Ī√≠as como BMW y Siemens. Con ellos delante, le result√≥ m√°s f√°cil limar asperezas en el punto m√°s conflictivo de la agenda: la balanza comercial. Frente al proteccionismo feroz de Trump y sus¬†aplausos al Brexit, la canciller preconiza el libre mercado y una Europa fuerte. En este terreno, su. juego es doble. No s√≥lo es la l√≠der de una uni√≥n que desconf√≠a del aislacionismo del republicano, sino que dirige un pa√≠s con el mayor super√°vit comercial del planeta: 253.000 millones de euros el a√Īo pasado.

Son cifras que irritan profundamente al presidente y sus adláteres. EEUU tiene un déficit en su balanza de 470.000 millones (50.000 millones con Alemania). En su retórica proteccionista, la Casa Blanca ha llegado a acusar a Berlín de forzar un euro débil para multiplicar sus exportaciones y ha amenazado con levantar barreras fiscales a los productos alemanes. Merkel ha hecho ver que no lo consentirá y su Gobierno ha filtrado que está dispuesto a tomar represalias contra las empresas estadounidenses.

El asunto es pura dinamita y podía arruinar el encuentro. Para evitarlo, ambos buscaron el camino de la retórica. "Siempre hay diferencias, pero la tarea de un político es avanzar y hallar puntos de encuentro buenos para los dos. Hay que ser justos unos con otros", indicó Merkel.

Trump, aunque intentó moderar su tono, no pudo dejar de quejarse, aunque sin citar a Alemania. "No soy aislacionista, pero entiendo que el libre comercio debe ser un comercio justo. Hemos sido tratados muy, muy injustamente durante mucho tiempo, y ha llegado la hora de que esto acabe", afirmó el presidente de EEUU, quien no desaprovechó la oportunidad para atacar al "desastroso" Tratado de Libre Comercio.

El punto de mayor acuerdo fue la OTAN. Tras sus primeras invectivas contra la organizaci√≥n, Trump ha moderado el tono y transformado su ira en la exigencia de que, para 2024, los socios aumenten su esfuerzo en defensa al 2% del PIB. Una petici√≥n que Merkel se mostr√≥ dispuesta a aceptar y de la que ofreci√≥ como prueba el incremento del 8% este a√Īo en el presupuesto militar. Tampoco hubo discrepancias sobre Ucrania, Afganist√°n o la lucha contra el terrorismo. En este clima algodonoso ni siquiera se mencion√≥ a Rusia y a su presidente, Vlad√≠mir Putin.

El objetivo era mostrar cara buena. Pero sin alharacas. Tampoco hubo gestos efusivos e incluso no faltaron los malentendidos, como cuando la canciller, en el despacho oval, le preguntó al presidente si se estrechaban la mano y Trump pareció no oírlo.

Merkel viajó a Washington con un ojo puesto en las elecciones de septiembre, donde cualquier desequilibrio puede ser letal para sus propósitos. Trump es altamente impopular en Alemania. Un blanco diario de la izquierda. Doblegarse ante el presidente de Estados Unidos tiene un alto coste en votos. Pero distanciarse en exceso también. La economía puede sufrirlo. Por ello Merkel jugó a la equidistancia. Tranquila, algo fría y sin estridencias. Nada que ver con los 19 segundos de saludo que le brindó el primer ministro japonés, Shinzo Abe, a Trump hace dos semanas. Lo que se vio en la Casa Blanca fue bien distinto. Más que dos amigos, se encontraron dos antagonistas condenados a entenderse.

IVANKA, AL LADO DE MERKEL

JOAN FAUS (WASHINGTON)

Se situó estratégicamente al lado de la política más poderosa del planeta. Ivanka Trump, sin un cargo oficial en el Gobierno de su padre, se sentó este viernes al lado de Angela Merkel en una mesa redonda en la Casa Blanca sobre formación vocacional en la que participaron empresarios estadounidenses y alemanes. Al otro lado de la mesa estaban Donald Trump y el marido de Ivanka, Jared Kushner, uno de los asesores más cercanos del presidente.

Ivanka Trump ya particip√≥ en un acto, sobre mujeres empresarias, tras la reuni√≥n que celebr√≥ en febrero su padre con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la Casa Blanca. Tambi√©n acudi√≥ junto a su padre a un homenaje al primer soldado muerto en combate con Trump como presidente y lo acompa√Ī√≥ a una visita oficial al Museo Nacional Afroamericano.

Su papel contrasta con la poca presencia p√ļblica de Melania Trump, la primera dama que tiene previsto seguir viviendo en Nueva York hasta que su hijo termine el curso escolar.

Pese a no tener un cargo formal, Ivanka asesora a su padre en asuntos relacionados con atenci√≥n sanitaria y cambio clim√°tico. Se especula con que, como su marido, defiende una posici√≥n m√°s progresista que la mayor√≠a de asesores del presidente en asuntos sociales. Por ejemplo, seg√ļn el diario¬†The New York Times, Jared e Ivanka abogaron ante Trump a favor de mantener las protecciones al colectivo LGTB.

 

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