Argentina: la crisis que no cesa
Por: El País
Junio 2019
Fotografia: Juan Ignacio Roncoroni (Efe)

Ra√ļl Alendre volvi√≥ anoche a casa con un ojo morado. Nada grave, un accidente en el gimnasio. Alendre empez√≥ a boxear a los 13 a√Īos, pero durante la √ļltima d√©cada aparc√≥ su carrera porque no le hac√≠a falta combatir. Ten√≠a un buen empleo. En diciembre, sin embargo, cerr√≥ la f√°brica Paquet√° de Chivilcoy, una localidad de la pampa bonaerense con 60.000 habitantes, y Alendre, junto a otras 700 personas, entre ellas su esposa, perdi√≥ el trabajo. Ahora, con 37 a√Īos y 63,5 kilos de peso, necesita volver al cuadril√°tero. El pr√≥ximo d√≠a 7 combatir√° en Chivilcoy contra un muchacho de la capital y ganar√° 4.000 pesos, unos 80 euros, por asalto: el objetivo es seguir en pie hasta el final. Si todo sale bien, con dos o tres peleas m√°s podr√≠an tal vez ofrecerle un combate en el extranjero, en Brasil o Uruguay, donde pagan en divisa fuerte y ganar√≠a, quiz√°, unos miles de d√≥lares.

La factor√≠a de Paquet√° fue inaugurada en 2006 y, desde entonces, produjo zapatillas para las marcas Diadora y, sobre todo, Adidas. Fue un proyecto industrial mimado por el entonces presidente N√©stor Kirchner. Lleg√≥ a tener 1.200 empleados y pagaba buenos sueldos: entre Ra√ļl Alendre y su esposa, Daniela Olmos, juntaban 50.000 pesos mensuales. Unos mil euros. Pod√≠an ir al cine con su hija de siete a√Īos o comer fuera de vez en cuando, y, sobre todo, pudieron construirse una casita en una calle sin pavimento ni alcantarillado. "Yo solo tengo estudios primarios, soy un pe√≥n y nunca so√Ī√© con un empleo tan bueno como el que tuve en Paquet√°", explica. "El banco me dio una tarjeta de cr√©dito. ¬ŅSe imagina? ¬ŅC√≥mo no voy a simpatizar con los Kirchner, si ellos consiguieron traer aqu√≠ esa f√°brica?".

La pol√≠tica le dio, la pol√≠tica le quit√≥. Desde 2016, la pol√≠tica liberalizadora de Mauricio Macri empez√≥ a abrir las fronteras. Se levantaron los controles sobre el cambio de divisas y se redujeron los aranceles. Las zapatillas producidas en Chivilcoy dejaron de ser competitivas frente a las que se importaban desde Brasil o desde los pa√≠ses del sudeste asi√°tico. Paquet√° redujo la plantilla progresivamente y, en diciembre pasado, los √ļltimos 700 trabajadores fueron despedidos. Lo de Chivilcoy, Paquet√° y Ra√ļl Alendre resume la historia econ√≥mica de Argentina. El modelo peronista de protecci√≥n arancelaria y relativo aislamiento frente al modelo liberal, empe√Īado en integrar por fin al pa√≠s dentro del comercio planetario. Dos sistemas opuestos y de alternancia traum√°tica. La presidencia de Mauricio Macri ha abierto muchas heridas y su gesti√≥n econ√≥mica ofrece un pobre balance, pero el problema no es de ahora, sino de siempre. Las √©pocas de bienestar y esperanza concluyen de forma inexorable en crisis y amargura.

El Banco Mundial public√≥ hace un par de semanas un informe demoledor titulado Hacia el fin de las crisis en Argentina. En √©l se establece que los argentinos han sufrido 15 recesiones desde 1950. De esos 69 a√Īos, 23 registraron crecimiento negativo. El √ļnico pa√≠s con peor registro es la Rep√ļblica del Congo, un Estado fallido que lleva d√©cadas en guerra civil intermitente. El Banco Mundial no se pierde en f√≥rmulas amables: "Una de las principales explicaciones del magro desempe√Īo macroecon√≥mico de Argentina es su tendencia a llevar un nivel de vida fuera de su alcance, lo cual impulsa end√≥genamente sus ciclos de auges y crisis". M√°s: "Esta tendencia a gastar por encima de las posibilidades es a√ļn mayor durante las expansiones, con pol√≠ticas proc√≠clicas que llevan a que el consumo y las inversiones (tanto p√ļblicas como privadas) crezcan a un ritmo mayor que los ingresos".

Divisa vol√°til

¬ŅEl resultado? Una elevada inflaci√≥n cr√≥nica, punteada por ocasionales episodios de hiperinflaci√≥n y de deflaci√≥n, y una moneda extremadamente d√©bil. El peso fue la divisa que m√°s se devalu√≥ frente al d√≥lar en 2018. Perdi√≥ la mitad de su valor. Con perspectiva hist√≥rica, eso parece casi normal. Desde su creaci√≥n, en 1881, el peso ha perdido 13 ceros frente al d√≥lar. Su valor actual, en t√©rminos constantes, supone m√°s o menos una billon√©sima parte del que ten√≠a 140 a√Īos atr√°s.

El segundo mandato de Cristina Fern√°ndez de Kirchner tuvo que encajar una p√©sima coyuntura internacional, marcada por la gran crisis iniciada en 2008. Su reacci√≥n fue t√≠picamente peronista: protegi√≥ la industria nacional con aranceles y hacia el final de su presidencia tuvo que apuntalar el peso con el llamado "cepo", un mecanismo que limitaba de forma severa la compra de d√≥lares. En su libro El ciclo de la ilusi√≥n y el desencanto, que repasa las pendulares pol√≠ticas econ√≥micas entre 1881 y 2015, los profesores Pablo Gerchunoff y Lucas Llach concluyen que "el kirchnerismo consigui√≥ llegar a su final sin una explosi√≥n cr√≠tica como las de los dos grandes desencantos anteriores: la hiperinflaci√≥n de 1989 y la crisis de 2001. Pero dejaba a sus sucesores una econom√≠a que requer√≠a correcciones urgentes para evitar esa crisis y salir de un estancamiento que ya llevaba cuatro a√Īos largos".

El sucesor, Mauricio Macri, pec√≥ de arrogancia. Asegur√≥ que acabar con la inflaci√≥n iba a ser tarea f√°cil. Con Macri lleg√≥ al poder la oligarqu√≠a argentina, empe√Īada en hacer del pa√≠s "un pa√≠s normal". Su gur√ļ electoral, el consultor ecuatoriano Jaime Dur√°n Barba, el hombre que pronostic√≥ la victoria de Donald Trump antes que nadie, insisti√≥ una y otra vez en que Macri no deb√≠a rodearse de pol√≠ticos tradicionales. Macri eligi√≥ rodearse de ejecutivos del sector privado y antiguos compa√Īeros de su colegio, el select√≠simo Newman de Buenos Aires. A uno de ellos, Alfonso Prat-Gay, v√°stago de una familia terrateniente de Tucum√°n, le correspondi√≥ el delicado Ministerio de Hacienda y Finanzas P√ļblicas. Prat-Gay, hasta cierto punto "pol√≠tico tradicional" porque hab√≠a sido diputado radical y gobernador del banco central con el kirchnerismo, apost√≥ por un ajuste gradual. Dur√°n Barba y su mejor alumno, el jefe de gabinete (primer ministro) Marcos Pe√Īa, partidarios de una r√°pida revoluci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica, le detestaron desde el primer momento.

Prat-Gay desmont√≥ el "cepo" cambiario sin demasiado estropicio (la devaluaci√≥n autom√°tica fue de 10 a 14 pesos por d√≥lar) y elabor√≥ un primer presupuesto con recortes relativamente moderados. El d√©ficit presupuestario fue del 3,9% del PIB en 2017, frente a un objetivo del 4,2%, y eso fue saludado casi como una haza√Īa: el gasto p√ļblico se hab√≠a rebajado por primera vez desde 2004, al comienzo del kirchnerismo. Pero Prat-Gay dur√≥ apenas un a√Īo. Fue reemplazado por Nicol√°s Dujovne, un economista m√°s dispuesto a "trabajar en equipo", es decir, a obedecer a Marcos Pe√Īa, el ejecutor implacable de Mauricio Macri.

Como la inflación heredada de Cristina Fernández de Kirchner rondaba el 25% (no existían estadísticas fiables) y cubrir el déficit imprimiendo papel moneda habría estimulado la tendencia inflacionista, Macri decidió pedir prestado. En el libro Macri, la historia íntima y secreta de la élite argentina que llegó al poder, la periodista Laura di Marco cita una frase del presidente, pronunciada en 2017: "A modo de evaluación, sigo pensando que fue un tremendo éxito haber evitado la crisis terminal. Sobre todo cuando lo miro en términos de cuánta plata tomamos prestada. Tomamos 47.000, casi 48.000 millones de dólares para pagar todos los vencimientos y desastres que habían dejado estos tipos, con un país quebrado atrás. Entonces digo, a la pelota, qué éxito. Si vos vas al banco en cesación de pagos, sin un mango de reservas, quebrado, y el banco, a pesar de que no le pagaste, te vuelve a prestar 47.000 millones más, es un éxito descomunal".

Qu√© tiempos aquellos, los del "√©xito descomunal". En 2017, segundo a√Īo del mandato de Macri, Argentina ya mostraba un cuadro macroecon√≥mico alarmante: sus d√©ficits fiscal, comercial y por cuenta corriente estaban entre los m√°s elevados del mundo y el peso, en flotaci√≥n, no dejaba de devaluarse mientras aumentaba la deuda externa. La cat√°strofe lleg√≥ en abril de 2018, aunque, seg√ļn admiti√≥ a este diario un alto cargo de la Casa Rosada, desde enero el Gobierno era consciente de que la econom√≠a iba a despe√Īarse. Una "corrida cambiaria" en abril y otra en agosto pulverizaron el peso y dispararon la inflaci√≥n. Hubo que recurrir, de nuevo, al Fondo Monetario Internacional (FMI), que en septiembre concedi√≥ a Argentina el mayor pr√©stamo de su historia: 57.000 millones de d√≥lares.

Emisión de deuda

Las cifras son crudas: entre diciembre de 2015, cuando Macri llegó al poder, y 2018, cuando la economía fue intervenida por el FMI, Argentina había sido el mayor emisor mundial de deuda en términos absolutos y había acumulado créditos por casi 143.000 millones de dólares, más de la mitad de los cuales se fugaron al exterior.

Bajo las condiciones impuestas por el FMI, hubo que olvidar el gradualismo e imponer unos recortes brutales que condujeron a la en√©sima recesi√≥n. Contra toda l√≥gica econ√≥mica, la ca√≠da de la actividad no fren√≥ la inflaci√≥n. Ocurri√≥ lo contrario. Hoy, a menos de cinco meses para las elecciones generales, la inflaci√≥n acumulada durante el mandato de Mauricio Macri supera el 260% y el peso se ha devaluado un 360% frente al d√≥lar. La construcci√≥n, el comercio y la industria, que representan casi la mitad del empleo argentino, han sufrido una ca√≠da de actividad cercana al 40% durante los ya once meses de recesi√≥n. El poder adquisitivo de los salarios ha bajado casi un 20%. Dur√°n-Barba, el gur√ļ ecuatoriano de Macri, reconoci√≥ esta semana al diario brasile√Īo O Globo las dificultades para que el presidente consiga la reelecci√≥n: "Si la econom√≠a estuviese bien, ganar√≠amos en la primera vuelta con el 60% de los votos. El Gobierno hizo mucho, hizo caminos, obras gigantescas, pero fall√≥ en la econom√≠a. Pens√© que caminar√≠a bien". Eso mismo pensaron muchos y ahora se sienten defraudados.

Volvamos a Chivilcoy, esa peque√Īa ciudad a 160 kil√≥metros de Buenos Aires, para ilustrar las cifras abstractas. La competencia exterior y la recesi√≥n provocaron el cierre de Paquet√°, que pagaba mensualmente en salarios 13 millones de pesos. Esos 13 millones se gastaban casi √≠ntegramente en Chivilcoy. "Vendo menos", dice Juan Pissini, propietario de un peque√Īo comercio de alimentaci√≥n. "Lo que vendo ahora son cosas b√°sicas, pan, harina, fideos, alguna botella de aceite", explica. En los negocios de electrodom√©sticos o autom√≥viles, la ca√≠da de las ventas supera el 30%. Y, sin embargo, la aut√©ntica crisis a√ļn no ha llegado. Paquet√° pag√≥ indemnizaciones razonables por los despidos. Al pe√≥n-boxeador Ra√ļl Alendre le correspondieron 500.000 pesos, de los que le quedan 150.000 (lo mismo que le debe al banco por un pr√©stamo hipotecario) despu√©s de haber invertido el resto en obras en su vivienda, para alojar en ella un negocio de ropa que espera abrir dentro de un par de meses. Eso significa que a√ļn se mueve dinero en Chivilcoy.

Despidos

Otro despedido, Lorenzo Lezama, ha dedicado la indemnizaci√≥n a instalar en su casa un peque√Īo taller de ventanas de aluminio. "De momento, vendo", comenta. Porque las indemnizaciones han propiciado un ef√≠mero instante de riqueza. Pero la inflaci√≥n, de casi el 50% anual, se come sus beneficios. "Entre el momento en que encargo el material a la f√°brica y el momento en que lo instalo, los precios suben y no puedo repercutir el aumento sobre el cliente: tengo que pagarlo de mi bolsillo", explica. El tallercito de Lezama es un ejemplo de lo que ocurre en miles de peque√Īas empresas argentinas.

El Gobierno, sin embargo, cree que va por buen camino. Recibi√≥ en diciembre de 2015 una deuda p√ļblica que representaba entre el 41% y el 45% del PIB (las estad√≠sticas no eran fiables) y la ha llevado hasta el 97%, si se contabiliza el pr√©stamo del FMI. Ese dato no puede disimularse y pesa sobre cualquier perspectiva de crecimiento. Pero en el Ministerio de Hacienda prefieren resaltar otros datos. Heredaron un gasto p√ļblico que supon√≠a un 41,5% del PIB y lo han reducido al 37%. La presi√≥n fiscal ha bajado del 34% del PIB al 30%, el peso lleva semanas de relativa estabilidad y los altos cargos econ√≥micos aventuran que la inflaci√≥n empieza a ser controlada. Tras el fuerte tir√≥n de marzo, cuando los precios subieron un 4,7%, en abril el aumento se redujo al 3,4%, y para marzo esperan que rebase por muy poco el 3%. El objetivo es llegar a las elecciones con un 2% mensual. Eso supondr√≠a una previsi√≥n anual de inflaci√≥n en torno al 24%. Excesiva, en t√©rminos objetivos. Aceptable, si se tiene en cuenta que ahora mismo est√° en el doble.

Néstor Kirchner llegó a la presidencia el 25 de mayo de 2003 con una Argentina en bancarrota tras el colapso de 2001-2002. Y, sin embargo, rápidamente se benefició de un círculo virtuoso: la devaluación había hecho más competitivos los productos argentinos, el desempleo había reducido los salarios reales, la coyuntura internacional mejoraba, las cosechas fueron buenas y el margen de crecimiento se hizo grande. Subieron los salarios, el mercado interno se fortaleció y fue posible crear fábricas como la de Paquetá.

Salvo por la coyuntura internacional, que no se vislumbra espl√©ndida, la situaci√≥n podr√≠a ser similar en los pr√≥ximos a√Īos. Pero hay un grave inconveniente: la devoluci√≥n del pr√©stamo del FMI. Seg√ļn las condiciones firmadas en Washington, en 2021 deben devolverse 3.800 millones de d√≥lares; en 2022, 18.500; en 2023, 23.000 millones, y en 2024, 10.100 millones. Los pagos de 2022 y 2023 pueden aplastar cualquier crecimiento en una econom√≠a cuyo PIB anual apenas supera los 600.000 millones de d√≥lares.

Tanto Alberto Fern√°ndez y Cristina Fern√°ndez de Kirchner, la candidatura presidencial y vicepresidencial del kirchnerismo, como el peronismo moderado (Sergio Massa o Juan Schiaretti) consideran inevitable una renegociaci√≥n de plazos con el Fondo. El Gobierno parece contemplar otra v√≠a, no muy distinta: la de negociar un cr√©dito adicional para hacer frente a esos dos a√Īos cr√≠ticos y prolongar, por tanto, la relaci√≥n de dependencia/tutela con el organismo internacional. Est√° por ver lo m√°s importante en la ecuaci√≥n: qui√©n presidir√° Argentina en ese momento. Si es todav√≠a Macri, contar√° con el respaldo de Washington, sea Donald Trump u otro el presidente: la Argentina liberal del macrismo es vista como un aliado estrat√©gico, de ah√≠ la generosidad mostrada por el FMI.

Por ahora, el futuro inmediato no depara m√°s que sacrificios. La caja del supermercado seguir√° siendo el altar donde se oficia el lento ritual de la austeridad dom√©stica: se despliegan vales de descuento, se negocian plazos, se prescinde de alg√ļn producto si la cuenta total es demasiado alta. El invierno ser√° fr√≠o, porque el aumento de las tarifas de gas y electricidad (entre el 300% y el 600% durante el mandato de Macri, a partir de las tarifas baj√≠simas y subvencionadas del kirchnerismo) hace prohibitiva la calefacci√≥n en muchos hogares. Y Ra√ļl Alendre tendr√° que pegarse en el cuadril√°tero, a sus 37 a√Īos, con el sue√Īo de conseguir que alguien le llame del extranjero y le ofrezca una pelea pagada en d√≥lares.

 

Una exposición limitada

Un nutrido grupo de empresas espa√Īolas tiene negocios en Argentina. Sin embargo, solo para firmas como Dia, Codere o Prosegur el pa√≠s sudamericano es uno de los principales motores de sus ingresos. Entre los grandes de la Bolsa, los que m√°s exposici√≥n tienen a esta econom√≠a son Telef√≥nica, Santander, BBVA, Naturgy y Mapfre, pero el peso de esta econom√≠a para ninguno de ellos va m√°s all√° del 6% de los ingresos. "La relaci√≥n econ√≥mica entre Espa√Īa y Argentina es limitada: Argentina apenas supone un 1% del total del comercio exterior espa√Īol", recuerda Nereida Gonz√°lez, de Afi. Juan Ruiz, economista jefe de BBVA para Latinoam√©rica, conf√≠a en que en los pr√≥ximos trimestres el PIB local se recupere: "El pr√©stamo del FMI elimin√≥ la incertidumbre sobre la financiaci√≥n p√ļblica y permite hacer los ajustes de forma ordenada".

 

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