Cuba y EEUU, una mirada a la √ļltima d√©cada
Por: El Confidencial - Pablo Biderbost
Diciembre 2014

El 21 de marzo de 2002, M√©xico como pa√≠s anfitri√≥n de la Cumbre de Monterrey sobre Financiaci√≥n para el Desarrollo comet√≠a, a instancias de un pedido norteamericano y seg√ļn recuerdan los registros de la reuni√≥n, un grosero error diplom√°tico al sugerir a la representaci√≥n cubana el evitar un encuentro f√≠sico entre los entonces presidentes de Estados Unidos (George W. Bush) y Cuba (Fidel Castro). Un par de meses despu√©s de este episodio, los medios de comunicaci√≥n de todo el planeta se hicieron eco de un documento rubricado por John Bolton, quien era entonces Vice-Secretario de Estado de los Estados Unidos. El funcionario norteamericano ampliaba en aquella oportunidad el n√ļmero de pa√≠ses que ca√≠an bajo la r√ļbrica de lo que la pol√≠tica exterior de Bush consideraba como "eje del mal". Cuba ingresaba en esa categor√≠a. Aunque no como √ļnica raz√≥n, el¬†poder pol√≠tico y econ√≥mico de la minor√≠a cubano-americana¬†se encontraba como factor de peso detr√°s de este estilo republicano de administrar la relaci√≥n bilateral.

Por el lado cubano, la tirantez en los vínculos se reflejaba en la pronunciación por parte de Fidel Castro de un sonado discurso ante un millón de personas en La Habana en mayo de 2004 que se habían congregado frente a la Sección de Intereses de los Estados Unidos. Su alocución, en alusión a la guerra contra el terrorismo, incluyó un saludo dirigido al primer mandatario norteamericano que bien resume lo delicado de las relaciones en aquel momento: "Salve César, los que van a morir te saludan".

Un a√Īo despu√©s, en noviembre de 2005, Hugo Ch√°vez lideraba la III Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata (Argentina) como evento paralelo a la IV Cumbre de las Am√©ricas promovida por los Estados Unidos. El discurso enunciado en esa ocasi√≥n por el l√≠der venezolano implic√≥ una ruptura en la historia reciente latinoamericana. Entre otros contenidos, se hizo una f√©rrea cr√≠tica a la imposibilidad de la asistencia de la delegaci√≥n cubana por el car√°cter no democr√°tico de su r√©gimen a los encuentros auspiciados por el gobierno norteamericano. Ambos discursos tuvieron lugar en tiempos en los que la econom√≠a cubana se encontraba aupada por el¬†ox√≠geno petrolero venezolano. La existencia de un ciclo ascendente de precios de este recurso y la voluntad chavista de integraci√≥n latinoamericana contribu√≠an a explicar la ret√≥rica antiimperialista del periodo.

El Estados Unidos de Barack Obama dista enormemente de aquel encarnado por Bush. El talante dialoguista de su pol√≠tica exterior contrasta sin margen a dudas con la actitud unilateral de su predecesor. La actitud aperturista del primer presidente afroamericano hacia los asuntos latinoamericanos ya pudo ser visualizada en ocasi√≥n de la celebraci√≥n de la V Cumbre de las Am√©ricas en Puerto Espa√Īa (Trinidad y Tobago) en 2009. En este nuevo contexto, dos factores, entre otros en juego, merecen ser recalcados como promotores de este viraje en la Casa Blanca en su trato hacia Cuba. El primero de ellos tiene que ver con los cambios en la¬†cultura pol√≠tica¬†al interior del grupo de los cubano-americanos. Los mismos ya se evidenciaron en las dos elecciones en las que Obama fue elegido presidente. Seg√ļn reporta el¬†Pew Research Center,¬†el voto de este colectivo se distribuy√≥ equitativamente entre los candidatos dem√≥crata y republicano en la elecci√≥n presidencial de 2012.

Esta situaci√≥n claramente se aparta de la hist√≥rica tendencia que asum√≠a la adhesi√≥n inalterada de este grupo por los postulados del¬†Grand Old Party. Estas transformaciones son debidas, seg√ļn reporta una encuesta reciente de¬†Bendixen & Amandi International, a la existencia de dos fallas en el interior de este grupo que se solapan: son las vinculadas al tiempo y lugar del nacimiento. Se percibe en los √ļltimos estudios que el efecto generacional influye decisivamente. Mientras que entre los nacidos antes de 1980 quienes se oponen a la normalizaci√≥n de relaciones con La Habana son mayor√≠a (64%), la situaci√≥n se revierte entre los nacidos luego de esa fecha (s√≥lo 44% de oposici√≥n). En tanto, los cubano-americanos nacidos en territorio estadounidense que¬†no apoyan el restablecimiento del contacto son una minor√≠a (33%), cifra que asciende al 53% entre los nacidos en la isla caribe√Īa. En una administraci√≥n como la norteamericana, construida sobre aceitados criterios de¬†evidence-based government, la detecci√≥n de estos patrones debe haber sido uno de los catalizadores de este cambio de rumbo.

El segundo de los factores promotores de este viraje se vincula al¬†efecto liberador¬†que la gesti√≥n Obama ha sufrido tras las √ļltimas midterms. Por el car√°cter de las recientes medidas tomadas, el presidente norteamericano parece haberse desatado de las cadenas de la dimensi√≥n agonal de la pol√≠tica para enfocarse fundamentalmente en su dimensi√≥n arquitect√≥nica. La reciente medida ejecutiva para favorecer a¬†cinco millones de inmigrantes indocumentados, el acuerdo en materia de cambio clim√°tico con China y el descongelamiento de las relaciones con Cuba son decisiones que se enmarcan en ese patr√≥n. Ello coincide con la difusi√≥n de otras estad√≠sticas, en materia de desempleo (5,9%), de acceso a seguro m√©dico (10 millones de personas en el √ļltimo a√Īo) o de incremento en la producci√≥n local de petr√≥leo y gas, que dan a√ļn m√°s "m√ļsculo" a Obama. Todo parece indicar que la categor√≠a politol√≥gica del "pato cojo" no parece aplicar a la psicolog√≠a de este presidente.

Los cambios acaecidos en Cuba en el √ļltimo decenio tambi√©n han sido relevantes. La sustituci√≥n de Fidel Castro por su hermano Ra√ļl en 2006 vino acompa√Īada de incrementos en las¬†libertades pol√≠ticas y econ√≥micas. Aunque con un encaje algo forzado, algunas de estas transformaciones coinciden con las descritas por los estudiosos de las transiciones a la democracia. A su vez, el halo cobertor provisto por la Venezuela de Ch√°vez no existe. Los acuerdos firmados, por los cuales el pa√≠s bolivariano entregaba petr√≥leo a la isla caribe√Īa a precios preferenciales, ya no resultan sostenibles. A ello, ha contribuido la desaparici√≥n f√≠sica de Ch√°vez por lo que implicaba como l√≠der organizador del proceso de "integraci√≥n petrolera", la decreciente producci√≥n venezolana (asociada a la falta de inversiones) y la ca√≠da abismal en el precio de esta¬†commodity¬†por la aparici√≥n de nuevos mecanismos para su extracci√≥n. La urgencia por encontrar¬†fuentes alternativas de recursos econ√≥micos¬†es el factor que con mayor contundencia ha conducido a la √©lite pol√≠tica cubana a flexibilizar sus dogmas antiimperialistas.

Este simple ejercicio de contraste entre diferentes escenarios (no tan alejados en el tiempo) no refleja sino que la política bien responde a su definición aristotélica como "el arte de lo posible". A la generación del actual escenario de posibilidad, también han contribuido la diplomacia vaticana y un Papa latinoamericano. Dejamos el análisis sobre su protagonismo en este proceso para una reflexión ulterior.

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