¬ŅCu√°nto poder tienen los mil√©nials?
Por: Willy Staley / The New York Times
Octubre 2018
Fotografia: cmo.com

En el futuro, la civilización que estudie las ruinas de la nuestra encontrará un curioso ritual preservado en el registro arqueológico de finales de la década de 2010: quizá lo vean como un método de desahogo para las ansiedades de una sociedad en caída libre. El ritual involucra un reporte más sobre cómo los jóvenes han abandonado y destruido otro pilar de la vida típica de posguerra, como el cereal en el desayuno, inscribirse a los clubes de campo o comer mayonesa. A eso le sigue que los jóvenes lean ese reporte (es inevitable hacerlo, como rascarse una costra) y enloquezcan por la acusación.

Ese futuro arque√≥logo podr√≠a se√Īalar lo apropiado que fue llamar a esos j√≥venes de una manera tan apocal√≠ptica y portentosa: mil√©nials. Los mil√©nials han sido acusados de "matar" tantas industrias que hay todo un metag√©nero de art√≠culos que se burlan de ese lugar com√ļn: "Q. e. p. d.: Estas son 70 cosas con las que han acabado los mil√©nials", de Mashable; "Estas son 28 cosas de las que acusamos a los mil√©nials de haber matado a sangre fr√≠a", de BuzzFeed; "Hice todas las cosas de las que se acusa de matar a los mil√©nials", de Broadly. Business Insider lleva un registro bastante completo, que incluye cadenas de restaurantes, el golf, lugares como Hooters, los diamantes, ser propietario de una primera casa, ser propietario de una casa punto, los bolsos de dise√Īador y los bancos.

Claramente, los milénials tienen las vidas de relativa abundancia que disfrutaron las generaciones previas: no se pelean por quién va a pagar la cuenta de la comida esta vez ni necesitan (o tienen dinero para) un auto familiar. Lo que al parecer les parece irritante a los jóvenes es la insinuación de que, de alguna manera, tuvieron voz y voto en que así les sucediera. Los cambios estructurales en la economía -los sueldos estancados, el elevado costo de la vivienda, la colosal deuda estudiantil- han colocado a los milénials en el camino hacia una calidad de vida más baja que la de sus padres. Así que cuando un tipo australiano afirma que la razón por la que no pueden comprar casas es que gastan demasiado en pan tostado con aguacate, como lo hizo el desarrollador millonario Tim Gurner en 2017, es fácil ver por qué los jóvenes podrían estallar.

Sin embargo, estas afirmaciones sobre la pobreza de hecho podrían estar perdiendo de vista lo esencial. En conjunto, los milénials sí tienen un inmenso poder cultural y económico.

Por eso es que aterran a las industrias moribundas y esa tambi√©n es la raz√≥n por la que estas intentan ajustarse con tanta desesperaci√≥n a los curiosos estilos de vida de los j√≥venes. (Es dif√≠cil recordarlo, pero hace solo unos a√Īos no se pod√≠a usar una aplicaci√≥n m√≥vil para que un desconocido fuera a un restaurante y trajera tu comida hasta la puerta de tu casa, solamente para que pudieras ver sin interrupciones alguna caricatura, quiz√° sobre un caballo deprimido).

Tan solo debido a los muchos que son, los mil√©nials est√°n revelando que gran parte del estilo de vida occidental no tiene mayor permanencia que la de los nacidos durante la Segunda Guerra Mundial (apodados baby boomers) que codificaron esa manera de vivir. Si fueras uno de esos negocios geri√°tricos, por buenos motivos considerar√≠as que los mil√©nials son una amenaza existencial, aunque ellos siguieran consider√°ndose indefensos y completamente abatidos por el mundo que sus mayores les construyeron. En el centro de todas las vociferaciones sobre los mil√©nials quiz√° haya una pregunta que no puede responderse: ¬Ņhasta qu√© punto una generaci√≥n le da forma a la historia y hasta qu√© punto la historia le da forma a esa generaci√≥n?

El t√©rmino "mil√©nial" fue acu√Īado por William Strauss y Neil Howe, un par de dem√≥grafos que propon√≠an una teor√≠a extra√Īamente determinista sobre la historia estadounidense: funciona a partir de ciclos de aproximadamente ochenta a√Īos de duraci√≥n, o cuatro generaciones. Nuestro ciclo actual comenz√≥ con los baby boomers, seguido de la relativamente peque√Īa Generaci√≥n X. Despu√©s llegaron los mil√©nials, quienes, seg√ļn Strauss y Howe, rechazar√≠an el individualismo y el libertinaje de los boomers para convertirse en la "siguiente Gran Generaci√≥n".

Propusieron esta teor√≠a en un libro del a√Īo 2000 llamado Millennials Rising, en el que describieron un panorama de mi generaci√≥n que ahora parece igual de risible que prof√©tico. A decir de Strauss y Howe, los mil√©nials √©ramos optimistas y colaborativos; amantes de la autoridad, las instituciones y las reglas; no deca√≠dos ni c√°usticos como los abandonados miembros de la Generaci√≥n X. (Un auge de nacimientos en la d√©cada de 1980 result√≥ en un resurgimiento del inter√©s en la crianza, haci√©ndonos "la generaci√≥n m√°s vigilada de la que se tenga memoria"). Con nuestro enfoque en "los logros, la modestia y el buen comportamiento", predijeron los autores, los mil√©nials pronto "cambiar√≠an la imagen de la juventud para que pasara de ser una etapa aislada y deprimida a una alegre y comprometida".

En un inicio, esta grupo de ni√Īos fue apodado la Generaci√≥n Y, pero eso suger√≠a demasiada continuidad con respecto a la Generaci√≥n X. Strauss y Howe hicieron una encuesta y encontraron que "mil√©nial" era una palabra m√°s popular entre los adolescentes por un amplio margen. Las connotaciones apocal√≠pticas del final de un milenio eran deliberadas y resonaban con una cultura que se obsesionaba con llegar al a√Īo 2000; Strauss y Howe anticiparon que esta generaci√≥n transformar√≠a de manera radical la vida estadounidense. En cuanto los mil√©nials comenzaran a interactuar con el mundo que los rodeaba, escribieron los autores, "se detendr√° el 'final de la historia' y se dar√° inicio a una nueva, su historia mil√©nial".

En ese momento, esa nueva generaci√≥n a√ļn era joven y no estaba marcada ni por la historia ni por la adultez. Sin embargo, incluso entonces, ya se consideraban personas que eran, por un lado, forzadas y sobreprotegidas, y a la vez fr√°giles y dispuestas a imponer su voluntad por encima de la de los dem√°s. Strauss y Howe identificaron siete rasgos esenciales. Los mil√©nials se consideran especiales, como individuos y como grupo. Est√°n protegidos, son el "blanco del movimiento m√°s aplastante de seguridad de la juventud en la historia estadounidense". Est√°n seguros de s√≠ mismos, tienden a trabajar en equipo, alcanzan grandes logros y sienten la presi√≥n de tener √©xito. Por √ļltimo, son convencionales, pues se sienten m√°s c√≥modos con los valores de sus padres que cualquier otra generaci√≥n que se recuerde".

Ese √ļltimo punto, la tendencia conservadora, quiz√° es el que m√°s contradice a los estereotipos contempor√°neos. Sin embargo, tal vez no hayan estado totalmente errados; es posible que esos impulsos simplemente se redirigieran debido a factores hist√≥ricos. Strauss y Howe vieron un conjunto cuyo moralismo dar√≠a como resultado matrimonios m√°s j√≥venes y cortejos basados en "el respeto a los padres"; no esperaban que, en cambio, ese grupo generacional terminar√≠a aferrado a la cultura pop. (Aunque s√≠ predijeron de manera precisa que las comedias se volver√≠an "m√°s melodram√°ticas e inocentes" o su m√ļsica rap, m√°s "contenida y domesticada"). De manera similar, es verdad que los mil√©nials creen en las instituciones al mismo nivel en el que los miembros de la Generaci√≥n X las despreciaron, pero Strauss y Howe no pudieron ver c√≥mo esta fe se combinar√≠a con una crianza protegida e idealista: en vez de crear instituciones nuevas, los mil√©nials parecen estar interesados en obligar a las viejas a que cumplan con su ret√≥rica noble. El libro dedica todo un cap√≠tulo a los reg√≠menes de "tolerancia cero" en las escuelas, pero no puede imaginar las maneras en que los j√≥venes internalizar√≠an esta l√≥gica y la redirigir√≠an a los fracasos del mundo que los rodea.

Por eso es que el término milénial, en la boca de una persona mayor, a menudo suena peyorativo: para ellos, somos un océano de personas que exigen un trato que nadie antes que ellos recibió, una generación que transforma todo lo que se nos pone enfrente, desde los campus universitarios hasta la industria de los colchones.

La visi√≥n de quienes pertenecen a la generaci√≥n es bastante distinta. El libro de Malcolm Harris publicado en 2017, Kids These Days: The Making of Millennials, ve a una generaci√≥n formada no por un ciclo determinista, sino por la l√≥gica punitiva de un capitalismo cada vez m√°s acelerado. Propone un argumento convincente de que la sobreprotecci√≥n y la obsesi√≥n con los logros de esta generaci√≥n en realidad es el resultado de intentar prepararse para el mercado laboral del siglo XXI, que es hipercompetitivo. A los mil√©nials les hicieron creer en la meritocracia y los obligaron a competir por los espacios en ella, solo para que despu√©s vieran todas esas creencias desmanteladas debido a un mercado laboral en ruinas, la carga catastr√≥fica de las deudas y una crisis financiera mundial que lleg√≥ justo cuando grandes cantidades de ellos estaban por sumarse a la fuerza laboral. En algunos aspectos, el libro es un documento que encapsula perfectamente lo que la palabra mil√©nial significa para la gente a la que describe: un grupo sobrecargado de manera √ļnica -e hist√≥rica- por el trauma econ√≥mico y culpada injustamente por todo lo que le ha sucedido. Incluso el subt√≠tulo del libro, "C√≥mo fueron hechos los mil√©nials", hace parecer a esta generaci√≥n como un participante pasivo en su propia historia.

Los ep√≠tetos generacionales suelen desgastarse con el tiempo. Mil√©nial se ha usado para referirse a chicos universitarios y de veintitantos durante casi una d√©cada; incluye y expulsa individuos cada d√≠a. No est√° muy claro cu√°ndo llegar√°, por fin, a desaparecer. De acuerdo con la Oficina de Censo de Estados Unidos y con el Centro de Investigaciones Pew, los mil√©nials m√°s j√≥venes tienen entre 20 o 22 a√Īos; los m√°s viejos, a sus 36 a√Īos, casi est√°n a la mitad de su vida, sobre todo ahora que la expectativa de vida est√° disminuyendo. ¬ŅC√≥mo es posible que una sola palabra pueda capturar con alg√ļn tipo de significado este rango de vidas y actitudes?

He ideado un sistema rudimentario para resolver las tensiones imposibles que contiene el término. En este sistema, todos los nacimientos de 1982 hasta 1989 son los milénials "buenos", que representan a la mitad de la generación que de verdad se vio afectada por el colapso del viejo orden económico. (Obviamente, este grupo me incluye). Todos los que nacieron a partir de 1990 son quienes tienen menos recuerdos predigitales más allá de los episodios de Barney y sus amigos y que tuvieron más suerte a la hora de evitar los peores efectos de la recesión, pero parecen desear que los defina un hastío existencial. Ellos, desafortunadamente, son los milénials "malos".

Puede que esta distinci√≥n sea simplista, cruel y poco precisa -quiz√° tan inexacta que llega a ser in√ļtil- pero as√≠ es la solemne tarea de nombrar generaciones. Les recomiendo que ideen un sistema propio.

 

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