El naufragio de la política europea en el Mediterráneo
Por: Agus Morales / The New York Times
Junio 2018
Fotografia: Kenny Karpov/SOS Mediterranée, vía Associated Press


El primer mensaje al mundo del nuevo gobierno italiano fue prohibir la llegada a sus puertos de un barco con 629 personas rescatadas a bordo. El primer mensaje al mundo del nuevo gobierno espa√Īol fue acogerlas.

"Es nuestra obligaci√≥n ayudar a evitar una cat√°strofe humanitaria y ofrecer 'un puerto seguro' a estas personas", dijo en un comunicado el presidente del gobierno espa√Īol, Pedro S√°nchez.

"¡Victoria!", escribió después en Twitter el ministro de Interior italiano y líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, que ha llegado al gobierno con una retórica xenófoba. "¡Primer objetivo conseguido! #CerremosLosPuertos".

El veh√≠culo para esa victoria pol√≠tica fue poner en peligro la vida de 629 personas. De 123 menores que viajan solos, de 11 ni√Īos, de 6 embarazadas. Una partida propagand√≠stica en el mar con refugiados y migrantes como piezas del tablero.

Pero una mirada atenta al rescate revela que ese "primer objetivo" del gobierno italiano puede haberse logrado con un plan más cínico -e incoherente- de lo que parece.

El barco de rescate Aquarius, operado por las oeneg√©s SOS M√©diterran√©e y M√©dicos Sin Fronteras (MSF), efectu√≥ dos rescates en el Mediterr√°neo, pero a√ļn ten√≠a capacidad para m√°s personas, as√≠ que pidi√≥ quedarse para seguir trabajando, algo habitual en la zona de rescate.

"Nos pidieron que fuéramos a Italia", dice Hassiba Hadj-Sahraoui, asesora de asuntos humanitarios de MSF. Fue entonces cuando naves de la Marina y de la Guardia Costera italiana transfirieron al barco humanitario a centenares de personas que habían rescatado ellas mismas. "No habíamos tenido tanta gente a bordo en mucho tiempo. Y entonces supimos que Italia cerraba todos sus puertos".

Se cerraron los puertos al Aquarius, pero no a todo el mundo: la Guardia Costera italiana recibió luz verde para desembarcar en Catania (Sicilia) a 937 rescatados. La "victoria" de Salvini era echar a 629 personas, pero aceptar a 937.

Aunque las organizaciones agradecieron la oferta de Espa√Īa de desembarcar en Valencia, alertaron de que eso supondr√≠a varios d√≠as de traves√≠a y de que no hab√≠a suficiente comida a bordo. La enrevesada soluci√≥n: Italia entrega suministros, parte de los rescatados se transfieren a otros buques italianos y todos ponen rumbo a Valencia.

¬ŅQu√© pasar√° la pr√≥xima vez? Los equipos a bordo del Aquarius tienen previsto volver al mar pero saben que, en palabras de la asesora de MSF, cualquier rescate puede convertirse ahora en "una negociaci√≥n pol√≠tica", algo que de hecho ya ha sucedido en el pasado, en particular entre Italia y Malta, con resultados dram√°ticos.

Una guerra en el mar

Lo que pasa en el Mediterráneo se parece cada vez más a una guerra. Son 7775 muertos en naufragios desde 2014. Son civiles atrapados por la política. Geoestrategia, polarización. Y son países que intentan mirar a otro lado hasta que la situación les estalla en la cara.

Grecia e Italia fueron los pa√≠ses que m√°s miles de personas vieron llegar a sus costas: en el primer caso, hu√≠an, sobre todo, de guerras como Siria, Afganist√°n o Irak, y en el segundo, de Libia, pa√≠s sumido en la violencia desde la ca√≠da de Gadafi. Desde las costas libias salen, sobre todo, subsaharianos, con motivaciones mixtas, que llegan a trav√©s de rutas dur√≠simas -desierto, explotaci√≥n, centros de detenci√≥n- con origen en √Āfrica occidental y el Cuerno de √Āfrica. O que ya viv√≠an en Libia.

La Uni√≥n Europea y sus pa√≠ses miembro dieron la espalda a Grecia y a Italia. Este a√Īo las llegadas est√°n m√°s repartidas, por diferentes rutas, entre ambos pa√≠ses mediterr√°neos y Espa√Īa. Ha sido un lustro de naufragios. De criminalizaci√≥n de las oeneg√©s. De sistemas de "cuotas" para acoger a refugiados y migrantes propuestos desde Bruselas e incumplidos en muchos pa√≠ses. Con el caso del Aquarius, una ensimismada UE se vend√≥ los ojos una vez m√°s y celebr√≥ con euforia la oferta espa√Īola, sin preguntarse, al igual que parte de la opini√≥n p√ļblica, cu√°l era la mejor soluci√≥n para unos rescatados en el limbo desde el fin de semana.

¬ŅQu√© depara el pr√≥ximo lustro? Hay un momento en que las guerras se internacionalizan. La temperatura pol√≠tica en el continente garantiza una discusi√≥n encarnizada sobre la xenofobia y la solidaridad de sus propias sociedades, pero no necesariamente un debate profundo sobre qui√©nes llegan, por qu√© y qu√© pol√≠ticas se pueden aplicar.

¬ŅSuponen las decisiones de Espa√Īa e Italia, para bien o para mal, la europeizaci√≥n definitiva de la tragedia del Mediterr√°neo?

"¬ŅA qu√© coste?", se pregunta la asesora de MSF. "Italia est√° claramente intentando enviar un mensaje pol√≠tico. Es una verg√ľenza que lo haga a costa de personas vulnerables".

 

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