El populismo en Europa Oriental profundiza las fisuras de la UE
Por: Steven Erlanger / The New York Times
Diciembre 2017

La ola populista que este a帽o amenaz贸 con empoderarse en Europa Occidental y despert贸 preocupaciones existenciales en Bruselas parece haberse desacelerado, sino es que desaparecido.

Nigel Farage, el populista que ayud贸 a definir el voto del Reino Unido para salir de la Uni贸n Europea, ahora pr谩cticamente es un marginado presentador de un programa en vivo. Marine Le Pen, quien aterroriz贸 a las instituciones francesas como candidata presidencial del Frente Nacional, fue sensatamente derrotada. Geert Wilders, quien qued贸 en segundo lugar en las elecciones en los Pa铆ses Bajos en marzo, fue desplazado por una coalici贸n de cuatro partidos.

Sin embargo, la historia es diferente en Europa del Este, que se ha convertido en un escaparate del populismo en sus distintas variedades, ampliando la fisura en el bloque.

Hay cuatro naciones en el este de la Uni贸n Europea que ponen nerviosos a los miembros m谩s antiguos:聽Polonia, Hungr铆a, Rep煤blica Checa y Eslovaquia, todas dirigidas por populistas de una u otra cepa.

El populismo no es f谩cil de definir, el origen de su 茅xito es variado y sus adeptos no representan una ideolog铆a 煤nica, aunque todos critiquen la migraci贸n descontrolada, en especial de musulmanes. Sin embargo, su 茅xito est谩 fragmentando la pol铆tica tradicional y haciendo que sea m谩s dif铆cil lograr gobiernos de coalici贸n.

Ciertamente ese es el caso en Europa Central. El partido populista de extrema derecha Alternativa para Alemania le ha complicado la vida a Angela Merkel, quien a煤n lucha para formar una coalici贸n despu茅s de las elecciones de septiembre en las que el partido qued贸 en tercer lugar. Se espera que en Austria, Sebastian Kurz, de solo 31 a帽os, se convierta en canciller despu茅s de una campa帽a populista que se apropi贸 del mensaje contra la inmigraci贸n de Libertad, un partido de extrema derecha.

La situaci贸n en Alemania y Austria es un recordatorio de que el populismo sigue siendo una fuerza con la que hay que lidiar, aunque, por ahora, su avance en gran parte de Europa Occidental se haya contenido.

El hecho de que hoy en d铆a haya populistas gobernando Europa del Este y Central amenaza con legitimar los movimientos que alguna vez estuvieron en la periferia de la pol铆tica.

En la Rep煤blica Checa, Andrej Babis, un oligarca que incit贸 una ola de enojo hacia la corrupci贸n y la complacencia de la pol铆tica convencional, gan贸 rotundamente las elecciones en octubre.

"Las situaciones nacionales son diferentes pero la tendencia general es la misma", dijo Milan Nic, del Consejo Alem谩n de Relaciones Exteriores. "Est谩 en todas partes, pero el Este est谩 m谩s expuesto o m谩s debilitado porque la democracia comenz贸 o se restaur贸 hace solo veinticinco a帽os".

Jiri Pehe, un acad茅mico checo que trabaj贸 de cerca con el expresidente checo Vaclav Havel, dijo que la elecci贸n de Babis "es por supuesto parte de una tendencia, pero al mismo tiempo hay variaciones sobre el mismo tema".

Las cuatro naciones, conocidas como los pa铆ses del Grupo Visegr谩d, son dirigidas por populistas que son muy distintos entre ellos, dijo.

El primer ministro de Hungr铆a, Viktor Orban, "es un nacionalista de derecha"; el dirigente polaco Jaroslaw Kaczynski "es un ide贸logo" obsesionado con Rusia y la muerte de su hermano gemelo; el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, "es un populista de izquierda", y Babis es m谩s cercano en esp铆ritu, seg煤n Pehe, a figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. Babis ha prometido eliminar la corrupci贸n del pa铆s y dirigirlo como si fuera una empresa.

La sugerencia de que Babis es de extrema derecha es una exageraci贸n, dicen los analistas. No se considera -como con Orban y Kaczynski- que est茅 tratando de crear un Estado autoritario de un solo partido. "Igual que el Estado comunista, solo que dirigido por ellos", dijo Norman Davies, un distinguido historiador de la regi贸n que ahora ense帽a en el Pembroke College, en Cambridge.

Lo que une a los populistas, dijo Pehe, es que "toman la ola del nerviosismo -respecto de la globalizaci贸n, la migraci贸n y los nuevos fen贸menos- y apelan a quienes buscan protecci贸n".

La ansiedad relacionada con la identidad nacional es particularmente fuerte en los pa铆ses que antes eran comunistas y estaban sometidos por la Uni贸n Sovi茅tica, los cuales recuperaron hace poco su soberan铆a.

Est谩n ansiosos de seguir siendo parte de la Uni贸n Europea como una protecci贸n en contra de Rusia y como una fuente generosa de ayuda y empleos regionales para cualquiera que desee viajar por el bloque.

Sin embargo, al mismo tiempo, el principio de una gobernanza compartida les causa ansiedad y no les gusta seguir las 贸rdenes de Bruselas.

En especial en la Rep煤blica Checa -que nunca acept贸 la separaci贸n de 1993 con Eslovaquia- la identidad es fluida, con un sistema pol铆tico que b谩sicamente est谩 en implosi贸n despu茅s de la presidencia de Havel, sugiere Pehe.

Como ciudadanos de un pa铆s peque帽o atrapado entre imperios, los checos siempre han tenido un "escepticismo innato" hacia la autoridad, dijo Tomas Valasek, director de Carnegie Europe, una instituci贸n de investigaci贸n con sede en Bruselas.

Babis no tiene ni una ideolog铆a ni una pol铆tica claras, dijo Valasek. "Decidi贸 postularse porque sent铆a que la sociedad checa estaba fragmentada y era ineficaz, y que pod铆a manejarse", dijo.

Es probable que sea maleable, dijo Valasek, y cit贸 a Fico, de Eslovaquia, quien comenz贸 estando fuertemente en contra de Europa y ahora es un gran defensor del bloque aunque se opone, como todos los dirigentes de la regi贸n, a aceptar la cuota de migrantes musulmanes ordenada por la Comisi贸n Europea.

Valasek tambi茅n considera que las opiniones en contra de la inmigraci贸n y la Uni贸n Europea est谩n propag谩ndose hacia el oeste, aunque no est谩n ganando a las mayor铆as.

"Estos votantes no est谩n completamente equivocados", dijo. "Los alemanes y los austriacos tambi茅n tienen un sentido innato de a帽oranza por el orden y odio hacia el caos".

Davies considera que el com煤n denominador es "un resentimiento masivo sobre una u otra cosa", pero eso puede variar de un pa铆s a otro.

"Un segmento importante de la poblaci贸n en cada uno de estos pa铆ses siente que le robaron algo, que lo dirigieron mal y lo enga帽aron", dijo.

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