El voto de castigo se extiende en América Latina
Por: Rogelio N√ļ√Īez / Infolatam
Marzo 2017
Fotografia: Infolatam

El voto de castigo se ha convertido en el arma más utilizada por el electorado en América latina en la actual coyuntura política marcada por las dificultades económicas. De esa forma la ciudadanía castiga a gobiernos ineficientes en el manejo de la crisis, directamente corruptos o desgastados.

La época de las elecciones plebiscitarias, de apoyo arrasador para los gobernantes ha pasado a la historia. En esos tiempos ya finiquitados, Cristina Kirchner llegó a triunfar en 2011 con el 54% de los votos y aventajó en 37 puntos al segundo, el socialista Hermes Binner. Y en 2013, Rafael Correa obtenía el 57% de los votos, a 35 de Guillermo Lasso.

Ahora¬†subsisten pocos casos similares: uno de los √ļltimos es el de¬†Daniel Ortega en Nicaragua quien result√≥ reelecto a finales de 2016 con el 72% de los votos.

Lo que m√°s abunda en el escenario pol√≠tico ¬†latinoamericano, sin embargo, es el voto de castigo. La victorias opositoras en Am√©rica latina vienen sucedi√©ndose en los √ļltimos a√Īos, en especial desde 2015, y afectan fundamentalmente, pero no en exclusiva, a los l√≠deres y presidentes considerados de izquierda (el kirchnerismo en Argentina, por ejemplo).

Esas derrotas de las diferentes izquierdas (el PT brasile√Īo y la chilena Nueva Mayor√≠a en las elecciones locales de 2016 y del chavismo en las legislativas venezolanas de 2015) vienen acompa√Īadas asimismo de la emergencia de nuevas figuras adscritas al centroderecha (Mauricio Macri en Argentina o¬†Pedro Pablo Kuczynski en Per√ļ).

Ese voto de castigo se está encauzando de dos formas diferentes en estos momentos en la región. A través del apoyo a candidatos "outsiders", ajenos a la política, o por medio de candidatos que se encuentran dentro de las principales y tradicionales fuerzas de la oposición.

Ejemplo de lo primero fue Jimmy Morales, quien en 2015, ante el colapso del sistema de partidos y la clase política guatemalteca a raíz del escándalo de La Líbea, emergió desde fuera del sistema para alzarse con la victoria en la segunda vuelta de las presidenciales.

El voto de castigo en las elecciones de 2017

En este bienio 2017-2018 los ejemplos de voto de castigo van a abundar.

Ya se ha producido en Ecuador donde el candidato oficial, Lenín Moreno, reunió 18 puntos menos que Correa en 2013 y se ha visto obligado a disputar una segunda vuelta en la que si la oposición logra captar la mayoría del voto que en la primera vuelta no se llevó Alianza País rondaría el 55-58%.

De hecho, la √ļnica opci√≥n de ganar que tiene el rival de Moreno en el balotaje,¬†Guillermo Lasso, es reunir en su entorno a todo el anticorre√≠smo lo cual le ha llevado a polarizar al m√°ximo la campa√Īa.

"Lo peor (del correísmo) es el debilitamiento de la institucionalidad, que dejó paso a este modelo de la dictadura de un partido que restringió las libertades en Ecuador", asegura Lasso quien levanta de esta forma las banderas del anticorreísmo como elemento aglutinador del voto antioficialista.

En Chile se va a vivir otro ejemplo del ascenso del voto de castigo que en muchos casos es, en realidad, un¬†"voto bronca"¬†como respuesta a la desaceleraci√≥n/crisis, la existencia de un Estado ineficaz e ineficiente para atender las crecientes necesidades de las emergentes clases medias en materia¬†de servicios p√ļblicos (educaci√≥n, salud y transporte).

En estos momentos¬†Sebasti√°n Pi√Īera encabeza las encuestas lo cual no es sino una muestra del rechazo a la gesti√≥n de Nueva Mayor√≠a y las reformas impulsadas por la administraci√≥n de Michelle Bachelet.

De igual forma, el candidato preponderante en el oficialismo es Alejandro Guillier quien abandera una opción crítica con el sistema político y la clase política.  En su discurso Alejandro Guillier sostiene que existe una "desafección" con la política por parte de la ciudadanía, de la cual culpa a la "creciente dificultad para articular esa angustia ciudadana y transformarla en un proyecto colectivo".

Guillier achaca a la clase política de esta falta de representatividad: "el problema no está en la sociedad civil, está en una clase política que sigue haciendo lo mismo y no logra darse cuenta de la profundidad del cambio de la clase chilena y que tiene que cambiar. Hay mala gestión pero tampoco hay una visión estratégica, por lo tanto hay descontento y una desafección con la actividad política", agregó.

El voto bronca en 2018

2018 va a ser un a√Īo muy intenso electoralmente ya que va a haber comicios¬†en M√©xico, Brasil, Colombia, Venezuela y Costa Rica. El voto de castigo se va a dar en todos estos pa√≠ses de una forma u otra.

Andrés Manuel López Obrador y los independientes encarnan ese tipo de opción en México de rechazo a los partidos y a los políticos tradicionales y una apuesta por la lucha contra la corrupción. El voto de castigo al priismo lo encarna también el PAN, segunda fuerza en las encuestas.

L√≥pez Obrador acaba de pedir a su hom√≥loga perredista,¬†Alejandra Barrales, que¬†"d√© el paso" junto al partido que encabeza, para que se unan a su proyecto de cara a las elecciones del pr√≥ximo a√Īo y¬†deje de apoyar a lo que √©l mismo ha denominado como 'la mafia del poder' que encarna el priismo y el panismo.

En Colombia, país golpeado por el escándalo Odebrecht, el uribismo es, irónicamente, la fuerza que trata de encarnar el voto de cansancio con respecto a la clase política tradicional y sus maniobras poco transparentes y clientelares, la famosa "mermelada".

A ra√≠z del esc√°ndalo de la empresa brasile√Īa,¬†√Ālvaro Uribe ha denunciado las maniobras del presidente:¬†"El Gobierno Santos abandon√≥ el mejoramiento de esta trocha que contrat√≥ nuestro Gobierno, adujo que solamente dejamos 120 mil millones y el costo supera los 350 mil millones; disculpa balad√≠, si en vez de derrochar dinero en la mermelada corrupta le hubieran asignado 50 mil millones por a√Īo ya estar√≠a terminada".

Estas palabras anuncian que en 2018 el uribismo¬†enarbolar√° dos banderas: la de ser¬†el partido m√°s cr√≠tico con respecto al acuerdo de paz y la de convertirse en¬†la herramienta para castigar a la clase pol√≠tica colombiana. El procurador general de la Naci√≥n,¬†Fernando Carillo, ya ha adelantado que "en¬†el pa√≠s va a haber un voto castigo en las pr√≥ximas elecciones, y lo importante es que la gente vote pensando en la institucionalidad. Que aqu√≠ no haya aventuras, no haya saltos al vac√≠o. Iniciamos un a√Īo electoral que es crucial en uno de los momentos m√°s cr√≠ticos de la historia reciente del pa√≠s".

En Brasil, el derrumbe de la hegemon√≠a del PT ha abierto las puertas a la oposici√≥n tradicional (el PSDB) e incluso se espera la posible emergencia de un candidato al margen de los partidos tradicionales. Sobre todo por las consecuencias del caso Odebrecht: la 'lista Janot' no solo incluye a Lula sino tambi√©n a¬†A√©cio Neves y¬†Jos√© Serra, ministro de Exteriores hasta finales de febrero, ambos senadores del Partido de la Socialdemocracia Brasile√Īa (PSDB), rival hist√≥rico del Partido de los Trabajadores (PT).

Y en Venezuela, el voto de castigo dio el triunfo a la oposición en las legislativas de 2015 y la MUD espera que en 2018 vuelva a ocurrir lo mismo en las presidenciales.

 

 

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