Elecciones en Brasil: Bolsonaro vs. Haddad, lo que la profunda polarización revela sobre el alma de Brasil
Por: BBC Mundo
Octubre 2018
Fotografia: AFP

Las elecciones del domingo en Brasil, que determinan una segunda vuelta entre el candidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad, muestran un país que se aleja de su mejor idea.

El escritor brasile√Īo Luiz Puntel advierte que uno de sus libros para ni√Īos entr√≥ de forma absurda en la din√°mica de polarizaci√≥n que vive su pa√≠s en estas elecciones presidenciales.

Antes del voto del domingo, que envi√≥ a una segunda vuelta al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro y al izquierdista Fernando Haddad, un colegio tradicional de R√≠o de Janeiro suspendi√≥ el texto "Ni√Īos sin patria" de Puntel ante quejas de padres que lo tildaban de propaganda comunista.

Es un libro de ficción sobre una familia obligada a exiliarse por los militares que gobernaron Brasil desde 1964 a 1985, que ha sido leído en escuelas de todo el país desde su publicación en 1981.

"Lo curioso es que en el 81 todavía teníamos dictadura; ni en aquella época pasó esto", le dice el autor a BBC Mundo.

A su juicio, la división en Brasil hoy "no es sólo una cuestión política, sino de valores, de comportamiento".

"Perdimos la alegr√≠a de 'discrepar sambando', como dicen los brasile√Īos: discrepo contigo, pero vamos a bailar samba juntos", se√Īala Puntel.

De hecho, la atm√≥sfera de crispaci√≥n y perplejidad que cubre Brasil tras los esc√°ndalos de corrupci√≥n y la dolorosa crisis econ√≥mica de los √ļltimos a√Īos, ha permeado diferentes √°mbitos de la vida cotidiana, como aulas escolares o estadios de f√ļtbol.

Y, seg√ļn expertos, muestra una realidad muy distante de la imagen de j√ļbilo, esperanza y cordialidad que el gigante tropical de Sudam√©rica sol√≠a transmitir al mundo.

El alma de Brasil est√° diferente, y eso lo refleja el duelo entre Bolsonaro (que obtuvo 46,03% de los votos v√°lidos) y Haddad (29,28%) para el 28 de este mes.

"El presente es un patíbulo"

Hay varias se√Īales de que los brasile√Īos votaron con ira el domingo: una encuesta de Datafolha revel√≥ la semana pasada que ese era el sentimiento de dos de cada tres votantes (68%).

También indicó que prácticamente cuatro de cada cinco electores en el país del carnaval decían estar tristes (79%) o desanimados con su propia nación (78%).

Esta amargura contrasta con el entusiasmo que Brasil ten√≠a a√Īos atr√°s, en pleno boom econ√≥mico: en 2011 una encuesta internacional lo ubic√≥ entre los pa√≠ses m√°s optimistas del mundo.

"Brasil, el país del futuro", definió el escritor y dramaturgo austríaco Stefan Sweig en 1941.

"Aquel futuro de Stefan Sweig no existe m√°s", escribi√≥ el cronista y guionista brasile√Īo Antonio Prata en el diario Folha de S.Paulo el mes pasado. "El presente es un pat√≠bulo que se abre bajo nuestros pies todos los d√≠as -para descubrir que debajo hay una guillotina y delante un pelot√≥n de fusilamiento".

Ronald Inglehart, un polit√≥logo y profesor em√©rito de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, argumenta en su reciente libro "Cultural Evolution" que los valores y actitudes de los pueblos var√≠an seg√ļn la seguridad que sienten sobre su supervivencia: cuando es baja, tienden a cerrar filas detr√°s de un l√≠der fuerte.

Define este fenómeno como el "reflejo autoritario".

Quiz√° esto ayude a explicar en parte el resultado electoral del domingo en Brasil.

Bolsonaro es un diputado y excapit√°n del Ej√©rcito que ha expresado nostalgia por el r√©gimen militar brasile√Īo, ha elogiado a un coronel reconocido como torturador por la justicia y promete mano dura contra el crimen.

Haddad es un exalcalde de S√£o Paulo que busc√≥ heredar los votos del l√≠der del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz In√°cio Lula da Silva, que presidi√≥ Brasil en la bonanza de la d√©cada pasada y encabezaba las encuestas cuando fue preso en abril, para cumplir una pena de 12 a√Īos por corrupci√≥n.

Pero tanto Bolsonaro como Haddad tienen también altas tasas de rechazo en la población.

As√≠ las cosas, se han reportado varios episodios de agresiones pol√≠ticas en esta campa√Īa, incluida una pu√Īalada a Bolsonaro en septiembre que lo dej√≥ semanas internado en un hospital, o disparos contra una caravana de Lula en marzo.

Y todo indica que la divisi√≥n crecer√° a√ļn m√°s ahora.

"Un país violento"

Las elecciones de Brasil, con dos candidatos en las ant√≠podas ideol√≥gicas, tambi√©n parecen echar por tierra la vieja noci√≥n de que en el pa√≠s prima la b√ļsqueda de acuerdos en pos de la estabilidad y la convivencia.

Es una idea que se remonta al nacimiento mismo de Brasil: se independizó en 1822 sin armas ni violencia, una gran diferencia con sus vecinos de América Latina.

Pero las im√°genes de pacifismo y cordialidad "se aplicaban a un pa√≠s gobernado por √©lites ilustradas, sin la perturbaci√≥n del pueblo", advierte Jos√© Murilo de Carvalho, un prominente historiador brasile√Īo, a BBC Mundo.

"A partir de la segunda mitad del siglo XX, el pueblo invadi√≥ nuestro sistema pol√≠tico v√≠a elecciones y los conflictos distributivos se agravaron y se a√Īadieron a nuevos conflictos religiosos y culturales manifestados diariamente en las redes sociales, la nueva √°gora pol√≠tica, mucho menos civilizada que la griega", a√Īade.

La confrontaci√≥n y la violencia hoy son rasgos de Brasil m√°s all√° de la pol√≠tica: el a√Īo pasado, el pa√≠s registr√≥ un r√©cord hist√≥rico de 63.880 asesinatos, una media de 175 al d√≠a, una tasa superior a la de M√©xico.

Jóvenes, negros y pobres son las principales víctimas de la violencia, impulsada por grupos criminales o la propia policía.

La sensación de inseguridad también ha influido el debate electoral.

"Posturas cada vez m√°s radicales"

Bolsonaro, cuyo apoyo aumenta entre los brasile√Īos blancos o de mayor renta y escolaridad, seg√ļn encuestas previas a la primera vuelta, promete facilitar el uso de armas de fuego para combatir la delincuencia, lo que seg√ļn sus cr√≠ticos agravar√≠a el problema.

Vera Chaia, profesora de ciencia pol√≠tica en la Pontificia Universidad Cat√≥lica de S√£o Paulo, se√Īala que en Brasil "las posturas est√°n cada vez m√°s radicales: eso lo ves en todos los lugares, hasta en la propia universidad".

La disputa pol√≠tica lleg√≥ incluso al f√ļtbol, la gran pasi√≥n popular de Brasil, con hinchas de clubes como Corinthians o Flamengo que emitieron mensajes de rechazo al candidato de extrema derecha.

Por otro lado, hinchas del Atlético Mineiro entonaron el nombre de Bolsonaro, que ha dicho que prefiere un hijo muerto antes que gay, en un canto homofóbico y amenazante contra sus rivales que obligó al club a emitir un comunicado de repudio.

Felipe Melo, un futbolista de Palmeiras que ha protagonizado incidentes violentos en su carrera, generó polémica al dedicar un reciente gol al "futuro presidente Bolsonaro".

"Brasil no es un pa√≠s cordial; es un pa√≠s violento, con una exclusi√≥n social enorme y una de las mayores concentraciones de renta del mundo. Todo esto hace su cotidiano agresivo, de confrontaci√≥n", dice el soci√≥logo brasile√Īo Mauricio Murad a BBC Mundo.

"Estas polarizaciones, tanto en el mundo del f√ļtbol como en la pol√≠tica ahora, revelan eso", agrega. "El pa√≠s no es lo que se piensa".

El temor de muchos ahora es que Brasil se aleje a√ļn m√°s de su mejor idea en las tres semanas que restan para su segunda vuelta del domingo 28.

 

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