Los fallos económicos de Macri podrían ocasionar el regreso del kirchnerismo
Por: The New york Times
Mayo 2019
Fotografia: Sarah Pabst para The New York Times

La pintura turquesa se está desprendiendo de los muros de la humilde vivienda de Claudia Verónica Genovesi. Su techo tiene goteras, pero ella y su esposo -ambos empleados de limpieza en unas oficinas- no pueden costear la reparación.

En las calles irregulares del barrio al otro lado del camino, donde las apestosas letrinas se ubican junto a chozas hechas con l√°minas oxidadas de aluminio, las familias han perdido las esperanzas de tener cloacas.

A los residentes no les cuesta trabajo encontrar una explicaci√≥n para sus penurias: desde que¬†Mauricio Macri asumi√≥ la presidencia, hace m√°s de tres a√Īos, se ha distanciado del populismo que reduc√≠a el presupuesto de la Argentina durante gran parte del siglo pasado, y ha implementado la sombr√≠a aritm√©tica de la ortodoxia econ√≥mica.

Macri recort√≥ los subsidios para la electricidad, el combustible y el transporte, lo que ha generado que los precios se disparen y, recientemente, hizo que Genovesi, de 48 a√Īos, cancelara su servicio de gas, por lo que no puede usar su estufa. Como la mayor√≠a de sus vecinos, se conecta de manera ilegal a las l√≠neas el√©ctricas que corren a lo largo de las calles r√ļsticas y llenas de baches.

"Es un gobierno neoliberal", dijo ella. "Es un gobierno que no favorece al pueblo".

Las tribulaciones que se viven en las modestas viviendas de esa zona son una consecuencia previsible del alejamiento de Macri del populismo de izquierda. √Čl prometi√≥ reducir los d√©ficits monumentales de Argentina al disminuir la generosidad del Estado. El problema es que los argentinos todav√≠a no han experimentado lo que el mandatario prometi√≥: la reactivaci√≥n econ√≥mica que supuestamente ocurrir√≠a despu√©s de los dolorosos recortes.

Los simpatizantes de Macri proclamaron su elecci√≥n en 2015 como un¬†milagroso brote de normalidad en un pa√≠s con una reputaci√≥n bien ganada por su histrionismo. √Čl terminar√≠a con el gasto irresponsable que provoc√≥¬† que la Argentina cayera en suspensi√≥n de pagos en ocho ocasiones. La austeridad ganar√≠a la confianza de los grupos financieros internacionales, lo que atraer√≠a inversiones que generar√≠an empleos y nuevas oportunidades.

No obstante, conforme Macri busca la reelecci√≥n este a√Īo, los argentinos lamentan cada vez m√°s que no ven ning√ļn progreso. Incluso los negocios que han sido beneficiados por sus reformas se quejan de que ha fracasado en la ejecuci√≥n, al dejar a la naci√≥n enfrentar la misma f√≥rmula de miseria que la ha plagado durante d√©cadas. La econom√≠a se est√° contrayendo. La inflaci√≥n es superior al 50 por ciento y el desempleo est√° estancado por encima del 9 por ciento. La pobreza aflige a un tercio de la poblaci√≥n, y la cifra est√° en aumento.

Más allá de la situación que se vive en este país de 44 millones de personas, el gobierno de Macri está poniendo a prueba las ideas que darán forma a la política económica, en una era de recriminación ante cualquier estrategia que aumente la desigualdad. Su presidencia supuestamente ofrecería un escape al gasto despilfarrador mientras se establece una ruta alternativa para los países que se enfrentan al ascenso mundial del populismo. Ahora, su mandato amenaza con convertirse en la antesala del regreso al populismo.

Conforme se acerca la elección de octubre, Macri batalla con la creciente posibilidad de una candidatura por parte de la presidenta que lo antecedió, Cristina Fernández de Kirchner, que enfrenta una serie de acusaciones criminales por corrupción. Su gasto sin freno ayudó a generar la crisis que Macri heredó. Su regreso sería visto como un reproche hacia las reformas orientadas al mercado, además podría significar que el país regresaría a su tradición política: el populismo de izquierda, en incómoda proximidad a la insolvencia económica.

El peso argentino perdi√≥ la mitad de su valor contra el d√≥lar el a√Īo pasado, lo que caus√≥ que el banco central aumentara las tasas de inter√©s a un nivel superior al 60 por ciento, una decisi√≥n que afecta al comercio. Argentina se vio obligada a asegurar un rescate de 57.000 millones de d√≥lares por parte del¬†Fondo Monetario Internacional, lo que caus√≥ una profunda herida en la dignidad de los argentinos dado que el fondo es ampliamente despreciado por la austeridad que impuso a finales de la d√©cada de los noventa, una medida que convirti√≥ la recesi√≥n econ√≥mica de ese momento en una depresi√≥n.

A Macri no le sobra el tiempo. Los recortes al gasto que √©l decidi√≥ afectaron a la poblaci√≥n de inmediato. Los beneficios prometidos mediante sus reformas -una moneda estable, influencia m√°s controlada, nuevas inversiones y empleos- podr√≠an tomar a√Īos en materializarse, lo que dejar√≠a a los argentinos enojados y con a√Īoranza por el pasado.

Macri prometió que su mandato sería una forma de gobierno ideal para estos tiempos, una dosis crucial de fuerzas del mercado mezcladas con programas sociales.

No obstante, ante los ojos de los argentinos, el país simplemente ha vuelto a caer en la rutina que ha definido a la vida nacional desde el tiempo que la mayoría de la gente puede recordar.

"Vivimos emparchando cosas", dijo Roberto Nicoli, de 62 a√Īos, que administra una compa√Ī√≠a de cubiertos de mesa afuera de la capital, Buenos Aires. "Nunca reparamos las cosas. Yo siempre digo: 'Cuando nos comience a ir mejor, empezar√© a prepararme para la pr√≥xima crisis'".

Cultivando una fortuna

Como muchos granjeros argentinos, Roque Tropini es propenso a discutir el presente al contar historias sobre el pasado.

Hace un siglo, Argentina se ubicaba entre las naciones más ricas de la Tierra. Para Tropini, ese estatus resultó del extenuante trabajo de pioneros como su abuelo, que llegó a la provincia de Entre Ríos de su nativa Italia y convirtió a la tierra en prosperidad.

Una tarde, Tropini, de 69 a√Īos, condujo su auto por el molino de harina que su abuelo erigi√≥ en 1920, junto a lo que en ese entonces era una parada desierta de un nuevo ferrocarril. Se detuvo frente a la inmensa iglesia que su abuelo construy√≥ en el pueblo que se expandi√≥ alrededor del molino, Viale. √Čl la llam√≥ Parroquia de Santa Ana, en homenaje a la catedral de su pueblo natal en el norte de Italia.

Manejó hacia sus campos, donde el resplandor dorado del sol iluminaba hileras de soya que se extendían hasta el horizonte. Una máquina cruzaba por el lugar mientras cosechaba cultivos que, en su mayoría, serían exportados a China.

Seg√ļn¬†Tropini, sin los esfuerzos de su familia, Viale ser√≠a un lugar en blanco en el mapa. Si tan solo la historia terminara ah√≠, dijo. Sin embargo, la historia trajo a los populistas que han gobernado Argentina durante la mayor parte de su vida adulta.

Al principio estaba Juan Domingo Per√≥n, el carism√°tico general del ej√©rcito que fue presidente de 1946 a 1955, y que luego volvi√≥ a gobernar de 1973 a 1974. Tuvo mano dura y us√≥ el poder del Estado para defender a los pobres. √Čl y su esposa, Eva Duarte -ampliamente conocida como Evita- dominaron la vida pol√≠tica mucho tiempo despu√©s de sus muertes, lo que inspir√≥ a pol√≠ticos de todo el espectro ideol√≥gico a seguir su camino.

Entre los más vehementes peronistas se encontraban Néstor Kirchner, presidente de 2003 a 2007, y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, que asumió el cargo en 2007 y permaneció en el poder hasta que Macri fue electo en 2015.

Su versión del peronismo -que se conoce como kirchnerismo- era decididamente de izquierda, al despreciar el comercio global como una fuerza malévola. Extendieron las becas en efectivo a los pobres e impusieron impuestos a las exportaciones agrícolas en una apuesta para mantener bajos los precios de los alimentos argentinos.

Como lo cuentan los agricultores del pa√≠s, el kirchnerismo es solo un t√©rmino elegante para la confiscaci√≥n de su fortuna y la dispersi√≥n de los ganancias a los sectores de la poblaci√≥n que no eran productivos. Ellos se√Īalan como responsable al impuesto del 35 por ciento que Fern√°ndez le impuso a las exportaciones de frijol de soya.

"Teníamos un dicho: 'Por cada tres camiones que se iban al puerto, uno era para Cristina Kirchner'", dijo Tropini.

Debido a todo eso, Tropini festejó la llegada del nuevo presidente.

Macri prometió modernizar el gobierno al mismo tiempo que reforzaría la posición de Argentina ante los inversionistas internacionales. Los tecnócratas cosmopolitas de su gobierno disfrutaron enormemente su papel como el antídoto a las fuerzas destructivas que arrasaban el continente.

"Somos un pa√≠s que est√° luchando para apartarse de un legado de populismo que ha fracasado", dijo Marcos Pe√Īa, el jefe de gabinete de Macri, en una entrevista reciente. "Nosotros aceptamos esa idea de mostrarle a la regi√≥n y al mundo, pero especialmente a los argentinos, que con una sociedad m√°s abierta, con un sistema pol√≠tico m√°s abierto, con una econom√≠a m√°s abierta, puede irnos mejor que con una cultura estatal cerrada y populista".

Entre las primeras cosas que el nuevo presidente anunció fue una reducción gradual en los impuestos a la exportación.

"Finalmente, podías respirar", dijo Tropini, el agricultor.

√Čl estaba libre de los Kirchner, pero a merced de la naturaleza. Las inundaciones de 2016 arrasaron con m√°s de la mitad de sus cultivos. El a√Īo pasado¬†una sequ√≠a caus√≥ m√°s caos.

"Esta cosecha, este a√Īo, es un regalo de Dios", dice.

No obstante, si el cielo está cooperando ahora, y si las personas en Buenos Aires representan el cambio, Tropini critica el fracaso de Macri para superar la crisis económica.

Una moneda más débil hace que los frijoles de soya argentinos sean más competitivos, pero también incrementa el costo del diésel que Tropini necesita para operar su maquinaria. Las altas tasas de interés hacen que sea imposible para él comprar otra cosechadora, lo que le permitiría expandir su granja.

En septiembre, afectado por una caída en los ingresos del gobierno, Macri volvió a instaurar algunos impuestos a la exportación.

"Ese dinero sirve para pagar programas sociales para personas que no est√°n trabajando", se queja Tropini. "Se destina para apoyar la pereza. Mucha gente se acostumbr√≥ a no trabajar durante el peronismo. Se han llevado mi producci√≥n tantos a√Īos. No se lleven todas mis ganancias. Dejen algo para m√≠".

¬ŅQu√© sali√≥ mal?

Por qu√© la econom√≠a contin√ļa mal es el tema de un debate que podr√≠a determinar si Macri logra reelegirse o si Argentina cambia de rumbo nuevamente hacia el populismo.

Los economistas son enfáticos en que los problemas de Argentina son tan enormes que cualquier gestión habría enfrentado graves dificultades.

Fern√°ndez hab√≠a legado un desastre total -un d√©ficit presupuestal de alrededor del ocho por ciento de la producci√≥n econ√≥mica anual del pa√≠s-, seg√ļn las autoridades. La recopilaci√≥n de datos hab√≠a sido err√°tica y sujeta a manipulaci√≥n pol√≠tica, lo que dificultaba poder determinar el alcance de la crisis.

Desde hace tiempo, el gobierno operaba como un benefactor de las masas al despreciar las matemáticas presupuestarias como una conspiración de derecha. Macri fue el aguafiestas con una hoja de cálculo que detuvo las celebraciones, consciente de que un mayor gasto ocasionaría hiperinflación.

"El presidente estuvo muy consciente desde el primer d√≠a de que ten√≠a que trabajar tan r√°pido como fuera posible", dijo Pe√Īa, el jefe del gabinete de ministros. "Cuando eres un pa√≠s descompuesto y en bancarrota, tienes que impactar en t√©rminos de credibilidad".

En los primeros a√Īos del gobierno de Macri, la administraci√≥n retir√≥ los controles sobre el valor del peso y relaj√≥ los impuestos a las exportaciones. Los amos de las finanzas internacionales respondieron con un aumento repentino de inversiones. La econom√≠a creci√≥ casi un tres por ciento en 2017 y posteriormente se aceler√≥ en los primeros meses del a√Īo pasado.

No obstante, los inversionistas se retiraron conforme se volv√≠an m√°s temerosos de los d√©ficits de Argentina, lo que ocasion√≥ que el peso se desplomara y despegara la inflaci√≥n. Esa tendencia continu√≥ el a√Īo pasado por lo que el banco central emprendi√≥ un esfuerzo para respaldar la moneda al vender sus reservas en d√≥lares y as√≠ tratar de frenar el descenso del peso. A medida que las reservas disminu√≠an, los inversionistas presenciaron el espect√°culo de un gobierno que fracasa en restaurar el orden. El √©xodo de dinero se intensific√≥, y otra potencial suspensi√≥n de pagos se acercaba, lo que llev√≥ a un Macri abrumado a aceptar un rescate del Fondo Monetario Internacional.

Algunas personas acusan al gobierno de realizar una cobarde persecuci√≥n del gradualismo, al recortar el gasto con demasiada lentitud sin evitar el enojo de las masas. Argentina vendi√≥ 100.000 millones de d√≥lares en bonos del gobierno durante los primeros dos a√Īos y medio de Macri, al explotar su relaci√≥n favorable con los encargados de las finanzas internacionales. El efectivo permiti√≥ que el gobierno mantuviera algunos programas sociales.

"Todos quieren prestarte dinero, ¬Ņas√≠ que por qu√© ser√≠as tan taca√Īo?", dijo Fausto Spotorno, economista jefe en Orlando J. Ferreres & Asociados, una firma de consultor√≠a en Buenos Aires. "Creyeron que pod√≠an posponer la crisis y gradualmente salir de ella".

Entre los errores que generaron m√°s consecuencias est√° la decisi√≥n del gobierno de incluir al banco central de Argentina en un anuncio de diciembre de 2017 de que elevar√≠a su meta para la inflaci√≥n. Los mercados interpretaron eso como una se√Īal de que el gobierno se estaba dando por vencido en su guerra contra la inflaci√≥n al optar por una apuesta tradicional: imprimir m√°s dinero en vez de recortar el gasto.

"Se volvi√≥ claramente un s√≠mbolo de la idea de que hab√≠amos socavado la independencia del banco central", reconoci√≥ Pe√Īa, el jefe de gabinete de ministros.

Otras personas acusan a Macri de fallar en fijar expectativas realistas. Insistió en que podía fácilmente derrotar a la inflación al mismo tiempo que reducía los subsidios, lo que elevó precios para servicios básicos claves como la electricidad.

En cualquier caso, la economía es un desastre, y los negocios están ansiosos.

"La gente tiene miedo", dijo Nicoli, propietario de la compa√Ī√≠a de cuchiller√≠a, Prinox LLC, que fue fundada por su abuelo en 1942.

El gobierno insiste en que vendrán días mejores. Los recortes al gasto han disminuido el déficit presupuestario a un tres por ciento anual de la producción económica. Argentina nuevamente está integrada en la economía global.

"No hemos mejorado, pero los cimientos de la economía y la sociedad están mucho más saludables", dijo Miguel Braun, secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda. "Argentina está en un mejor lugar para generar un par de décadas de crecimiento".

En la cuchillería, Nicoli se burla.

"Eso solo es posible a través de la magia, y nadie les cree", dice. "Este es el peor momento. Y pienso que se va a poner peor".

 

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