Por qué la crisis en Nicaragua divide tanto a la izquierda de América Latina
Por: BBC Mundo
Agosto 2018
Fotografia: Getty Images

Una generaci√≥n atr√°s, la izquierda de Am√©rica Latina se sent√≠a inspirada por la revoluci√≥n sandinista y vibraba al ritmo de la "canci√≥n urgente para Nicaragua", del m√ļsico cubano Silvio Rodr√≠guez.

Pero ahora ese pa√≠s centroamericano, en crisis por la represi√≥n que dej√≥ cientos de muertos en las protestas contra el presidente que luch√≥ en aquella revoluci√≥n, Daniel Ortega, se ha vuelto una cu√Īa divisora para la izquierda regional.

Las posturas varían desde el firme respaldo a Ortega expresado por sus homólogos venezolano, Nicolás Maduro, y boliviano, Evo Morales, hasta la sugerencia de que renuncie lanzada por el expresidente uruguayo José Mujica.

Mientras el Foro de S√£o Paulo, que re√ļne a organizaciones de la izquierda latinoamericana, acusa a Estados Unidos y a la "derecha golpista" de querer desestabilizar a Nicaragua, el Partido Socialista chileno expresa "indignaci√≥n por la violenta represi√≥n" en el pa√≠s.

Ortega "está polarizando a la izquierda muchísimo, tal vez más que Venezuela" con el fallecido presidente Hugo Chávez, dice Javier Corrales, profesor de ciencia política en el Amherst College de EE.UU., a BBC Mundo.

Y detrás del fenómeno hay varias explicaciones.

"Un sue√Īo se desv√≠a"

Parte de la izquierda dej√≥ de ver a Ortega como la continuaci√≥n de una guerrilla que derroc√≥ a la dinast√≠a de los Somoza a fines de los a√Īos '70 e instal√≥ un amplio gobierno democr√°tico, enfrentando la acci√≥n armada de los "contras" financiada por EE.UU. en los '80.

Ortega es acusado ahora de impulsar la ola represiva de polic√≠as y paramilitares contra manifestantes opositores desarmados, muchos de ellos j√≥venes, que dej√≥ m√°s de 300 muertos desde abril seg√ļn distintos conteos.

"Siento que algo que fue un sue√Īo se desv√≠a, cae en autocracia, y entiendo que quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido, que en la vida hay momentos que hay que decir 'me voy'", dijo Mujica, un exguerrillero tupamaro, en el Senado uruguayo el mes pasado.

El exsacerdote brasile√Īo Leonardo Boff, otrora aliado de los sandinistas y exponente de la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n, indic√≥ en una carta estar "perplejo por el hecho de que un gobierno que condujo la liberaci√≥n de Nicaragua pueda imitar las pr√°cticas del antiguo dictador".

"El proceso de desencanto con Ortega ha sido difícil y lento, pero ahora sí estamos en un punto donde se ha dividido la izquierda", sostiene Corrales.

A√Īade que, aparte de los "socialdem√≥cratas" que lo critican y los "radicales" que lo apoyan, Ortega es considerado traidor por una parte de la izquierda desde que en el pasado se ali√≥ con empresarios y la Iglesia cat√≥lica, a cuyos obispos ahora acusa de apoyar a "golpistas".

De hecho, el presidente nicarag√ľense ha generado divergencias dentro del propio sandinismo, con viejos referentes de la revoluci√≥n que tomaron distancia de Ortega antes de la actual crisis.

"Rodilla en tierra"

Una pregunta que cobra fuerza es qu√© actitud tendr√° ante la crisis nicarag√ľense el presidente electo mexicano, Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador, un izquierdista que asume en diciembre.

El actual gobierno de México ha estado activo a nivel regional para condenar la violencia en Nicaragua, pero el futuro canciller designado por López Obrador, Marcelo Ebrard, anunció que "va a seguir una política exterior respetuosa de la no intervención" en los asuntos internos de ese y otros países como Venezuela.

Uno de los principales respaldos que recibi√≥ Ortega hasta ahora provino delForo de S√£o Paulo, reunido a mediados de julio en Cuba con la presencia de Maduro, Morales y el presidente salvadore√Īo, Salvador S√°nchez Cer√©n.

"Denunciamos los graves actos de barbarie y violaci√≥n a los derechos humanos cometidos por la derecha golpista y terrorista nicarag√ľense", indic√≥ la declaraci√≥n del Foro.

Y afirmó que el gobierno de Ortega tiene "legítimo derecho a la defensa".

Al encuentro tambi√©n asisti√≥ la expresidenta brasile√Īa, Dilma Rousseff, cuyo Partido de los Trabajadores (PT) sostuvo en una declaraci√≥n previa que en Nicaragua hay una "institucionalidad democr√°tica establecida".

El expresidente cubano, Ra√ļl Castro, tambi√©n expres√≥ la semana pasada su "solidaridad" con Nicaragua.

Maduro envi√≥ el s√°bado un saludo a su "hermano" Ortega y a su esposa, la vicepresidenta nicarag√ľense Rosario Murillo, que a su juicio est√°n siendo atacados por el "imperio".

"Venezuela est√° firme con ustedes. Rodilla en tierra estamos con Nicaragua", dijo. "A Nicaragua le est√°n aplicando el gui√≥n casi igualito que hacen con nosotros hace casi un a√Īo".

Sentimientos cruzados

Las críticas a Ortega generaron roces dentro de la izquierda latinoamericana difíciles de imaginar poco tiempo atrás.

Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente venezolana, respondi√≥ p√ļblicamente a Mujica: "Todos se pueden ir y √©l est√° pensando ser candidato otra vez en Uruguay; los egos enferman".

Pero quienes se oponen a Ortega también han trazado paralelismos entre Nicaragua y Venezuela, otro país cuyo gobierno es acusado de autoritarismo y represión violenta de opositores.

"En Venezuela como en Nicaragua no hay un socialismo, lo que hay es el uso de una retórica de izquierda del siglo XX para encubrir una oligarquía que se roba el estado", tuiteó el exguerrillero colombiano y exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, la semana pasada.

Sin embargo, Nicaragua y Venezuela parecen generar sentimientos diferentes para algunos referentes izquierdistas latinoamericanos.

Una distinci√≥n se√Īalada fuera de micr√≥fono por alguno de ellos es que mientras el l√≠der de la revoluci√≥n venezolana, Ch√°vez, ha muerto, en Nicaragua los protagonistas a√ļn est√°n vivos.

Venezuela "nunca gener√≥ esa m√≠stica que hab√≠a con el sandinismo", se√Īala el polit√≥logo uruguayo Adolfo Garc√© a BBC Mundo.

No obstante, compara que a la izquierda regional parece costarle cuestionar a Venezuela porque el chavismo tejió lazos políticos y económicos más recientes en el subcontinente.

"Es como que el amor de la izquierda por Nicaragua fue muy intenso, pero mucho m√°s lejano en el tiempo", dice Garc√©, "y mucho menos contante y sonante en los √ļltimos a√Īos".

 

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