Sérgio Moro, el juez que puso contra las cuerdas al Lula
Por: BBC Mundo
Marzo 2016
Fotografia: REUTERS
Fotografia: BBC
Fotografia: Getty

S√©rgio Moro era un juez desconocido en gran parte de Brasil hasta hace un par de a√Īos, aunque ahora se encuentra en el centro de uno de los mayores esc√°ndalos pol√≠ticos de la historia reciente de la naci√≥n sudamericana.

Hoy este magistrado de 43 a√Īos es un personaje clave en su pa√≠s, que puso contra las cuerdas al gobierno de Dilma Rousseff y al expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva, inspira a manifestantes que exigen la ca√≠da de la presidenta y divide opiniones por su modo de actuar.

Moro es el juez federal que este mes obligó a declarar bajo custodia policial a Lula da Silva y que el miércoles levantó el secreto sobre un polémico diálogo telefónico entre Lula y Rousseff.

Estas medidas le valieron a Moro tantos aplausos como acusaciones de atropello a la ley. La propia Rousseff criticó este jueves la divulgación de las escuchas telefónicas, diciendo que son un peligro para el Estado de derecho.

Como juez de la gigantesca causa de sobornos en la petrolera estatal Petrobras, Moro ya ha puesto tras las rejas a políticos y algunos de los empresarios más ricos de Brasil, algo que parecía impensable en este país.

Por todo esto, activistas anticorrupci√≥n lo se√Īalan como un ejemplo.

"El est√° prestando un gran servicio al pa√≠s", dijo Gil Castello Branco, un economista al frente de la ONG brasile√Īa Cuentas Abiertas que conoci√≥ a Moro tiempo atr√°s en un evento de Transparencia Internacional.

"En el caso del juez Sérgio Moro, no sólo estamos luchando con el crimen organizado, (sino) con el crimen institucionalizado", agregó en diálogo con BBC Mundo.

"Super Moro"

Basado en Curitiba, ciudad del sureste brasile√Īo donde tambi√©n da clases a estudiantes de Derecho, Moro es especialista en lavado de dinero, un tema sobre el que recibi√≥ formaci√≥n en Estados Unidos.

Antes de la causa Petrobras ya había conducido varios casos relacionados a ese delito, promoviendo como pocos antes la cooperación internacional con Brasil para detectar cuentas bancarias en el extranjero.

Uno de esos procesos fue contra el mexicano Lucio Rueda Bustos, al que sentenció en 2013 por lavar dinero del narco en Brasil, subastando inmuebles y autos de lujo de su propiedad por más de US$6 millones. Todo un récord en Brasil hasta ese entonces.

Fue por un caso de delitos financieros que Moro indagó a Alberto Youssef, un cambista que figuraba entre sus acusados. El juez dijo que entonces descubrió "incidentalmente" el vínculo de Yousseff con Paulo Roberto Costa, exdirector de Petrobras.

As√≠ cobr√≥ forma el operativo policial "Lava Jato" (Lavacoches), denominado de ese modo porque se lanz√≥ en marzo en una estaci√≥n de gasolina donde, seg√ļn los investigadores, enviaban dinero al exterior de forma clandestina.

Hoy Youssef y Costa se volvieron delatores primordiales en el esc√°ndalo de sobornos de Petrobras, tras cerrar un acuerdo con la justicia para contar lo que saben a cambio de recibir penas menores.

Sus denuncias indicaron que empresas constructoras pagaban sobreprecios para obtener jugosos contratos con Petrobras, y que el dinero ilícito financió al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y a otros grupos políticos.

Es "el mayor esc√°ndalo de corrupci√≥n de nuestra historia", sostuvo en ese momento el procurador general brasile√Īo, Rodrigo Janot.

Hasta ahora en el marco de la causa conducida por Moro han sido condenadas 67 personas, se investigaron sobornos por un total de unos US$1.700 millones y se recuperaron US$800 millones por acuerdos judiciales.

En la lista de quienes se les ha decretado prisión figuran José Dirceu, exhombre fuerte del gobierno de Lula, Joao Vaccari, extesorero del PT, así como Marcelo Odebrecht y Otávio Azevedo, que presidían dos de las mayores empresas constructoras de América Latina: Odebrecht y Andrade Gutierrez.

Y Moro es hoy una especie de ídolo de los manifestantes antigubernamentales en Brasil.

Durante las protestas multitudinarias del domingo, su rostro y su nombre aparecieron en innumerables carteles, camisetas o banderas. Algunos hasta lo llamaron de "Super Moro".

"Tener miedo"

Apoyado por la evidencia recogida por la Polic√≠a Federal y fiscales brasile√Īos, el juez avanz√≥ en la causa con acuerdos de delaci√≥n de varios procesados, intentando as√≠ llegar a la cima del esquema de sobornos.

Castello Branco dijo que Moro fue un estudioso de la operaci√≥n "Manos limpias", que destap√≥ en Italia de los a√Īos 90 un gran esc√°ndalo de corrupci√≥n, y concluy√≥ que la independencia y el apoyo de la opini√≥n p√ļblica son esenciales para el √©xito de la acci√≥n judicial.

Sin embargo, las defensas de algunos implicados en el esc√°ndalo de Petrobras han acusado al juez y su equipo de forzar confesiones a cambio de menores de penas.

Luiz Fl√°vio Gomes, un jurista y exjuez brasile√Īo, advirti√≥ ya en 2014 que Moro corr√≠a el riesgo de adoptar medidas "en conflicto con el Estado de derecho", por ejemplo deteniendo indagados sin que sean un peligro para la sociedad.

"Tiene coraje y es trabajador", dijo Gomes a BBC Mundo en aquel momento. "Es un juez que presta un servicio p√ļblico relevante, pero tiene que tener cuidado de no transformarse en un Estado polic√≠aco".

De lo contrario, sostuvo, podría dejar margen para que el proceso sea anulado más adelante por errores cometidos por él o la policía, como ha ocurrido en otros casos en Brasil.

Excesos

En las √ļltimas semanas, las acusaciones de excesos contra el juez crecieron a medida que colocaba su mira en Lula da Silva.

La conducción obligatoria del expresidente a declarar sin enviarle un requerimiento previa fue criticada por algunos juristas e incluso por un ministro del Tribunal Supremo Federal, Marco Aurélio Mello.

"Sólo se conduce coercitivamente (...) al ciudadano que resiste y no comparece a declarar", dijo Mello al diario Folha de S.Paulo. "Vamos a arreglar Brasil. Pero no vamos a atropellar. El atropellamiento no conduce a nada".

El propio Lula dijo haberse sentido "prisionero" al ser llevado por la policía ante los investigadores, pero Moro aclaró en un comunicado que las medidas de investigación "no significan anticipación de culpa".

Un gremio de jueces y otros juristas respaldaron el proceder de Moro.

Los investigadores dicen tener indicios de que Lula recibió donaciones y favores de constructoras involucradas en el escándalo de Petrobras, y buscan determinar si fueron por ayudas que les dio el gobierno.

El expresidente sostiene que siempre actuó de acuerdo a la ley y rechaza las sospechas en su contra.

El miércoles, Moro volvió a sorprender al levantar el secreto de una conversación entre la presidenta y el expresidente, grabada por la policía, que alimentó las acusaciones de que Rousseff nombró ministro a Lula para evitar su arresto.

Como ministro de gobierno, Lula tiene fuero judicial especial y, en caso de ser acusado formalmente, lo juzgar√≠a el Supremo brasile√Īo en lugar de Moro.

En el audio se escucha a Rousseff decirle a Lula que le enviaría el acta de su designación ministerial para usar "en caso de necesidad", algo que sus críticos interpretaron como un intento de obstruir la justicia.

En otra conversaci√≥n interceptada por la polic√≠a y hecha p√ļblica por el juez, se escucha a Lula hablar con un diputado de intimidar a Moro y a los investigadores. "Tienen que tener miedo", dice.

Durante el acto de investidura de Lula este jueves, Rousseff acusó a Moro de actuar al margen de la Constitución al divulgar las escuchas.

"Convulsionar a la sociedad brasile√Īa en base a falsedades, m√©todos oscuros y pr√°cticas criticables viola principios y garant√≠as constitucionales y los derechos", dijo Rousseff. "Los golpes comienzan as√≠".

Pero Moro sostuvo que una democracia "exige que los gobernados sepan lo que hacen los gobernantes" y que "había justa causa y autorización legal para la interceptación" telefónica.

También citó como precedente un fallo de la Suprema Corte estadounidense en 1974 contra el entonces presidente Richard Nixon, que poco después renunciaría por el escándalo Watergate.

"Ni mismo el supremo mandatario de la Rep√ļblica tiene un privilegio absoluto en el resguardo de sus comunicaciones, aqu√≠ cogidas fortuitamente", escribi√≥ el juez en los autos de la investigaci√≥n, que envi√≥ al Supremo despu√©s que Lula fuera investido como ministro.

 

 

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