Amnistía Internacional denuncia miles de ahorcamientos en una cárcel siria
Por: El País
Febrero 2017
Fotografia: AMNISTIA INTERNACIONAL / EPV

La organizaci√≥n no gubernamental¬†Amnist√≠a Internacional ha denunciado al r√©gimen sirio por llevar a cabo de manera extrajudicial el ahorcamiento de entre 5.000 y 13.000 personas durante cinco a√Īos en una prisi√≥n gubernamental cerca de Damasco, la capital del pa√≠s. La mayor√≠a, seg√ļn la ONG pro derechos humanos, se estima que eran civiles opositores. En el informe lanzado la pasada madrugada, la organizaci√≥n asegura que se trata de una "pol√≠tica de exterminio".¬†Su investigaci√≥n, titulada¬†El matadero humano: Ahorcamientos masivos y exterminio en la prisi√≥n de Saidnaya, est√° basada en entrevistas con 84 testigos, entre ellos guardias, detenidos y jueces.

Seg√ļn los datos provistos por la ONG, al menos 17.723 personas han perdido la vida (ejcutadas o por enfermedades derivadas por la falta de alimentaci√≥n y asistencia m√©dica) bajo custodia del Gobierno sirio entre marzo de 2011 y diciembre de 2015, lo que suma una media de 300 muertes por mes. Grupos de unos 50 reclusos eran ahorcados por tandas y en secreto en el centro penitenciario de Saidnaya. Esta pr√°ctica se realizaba una o dos veces por semana en mitad de la noche. "Los prisioneros ten√≠an los ojos vendados", dice el informe de Amnist√≠a, "no sab√≠an ni cu√°ndo ni c√≥mo morir√≠an hasta que colocaban la cuerda alrededor de su cuello".

El treinta√Īero Mahmud Mohamed sobrevivi√≥, al menos f√≠sicamente, a las torturas que durante tres meses recibi√≥ en esa c√°rcel. Asegura que le arrestaron en 2011 por una confusi√≥n de nombres. "√Čramos tantos en una celda peque√Īa sin ventanas que ten√≠amos que hacer turnos para dormir. La mitad nos qued√°bamos de pie, para que la otra mitad pudiera descansar sobre el suelo. No pod√≠amos respirar m√°s que cada media hora cuando los soldados abr√≠an la puerta para llevarse al siguiente preso a la 'electricidad", explica mientras muestra un mapa de cicatrices, dedos amputados y secuelas de las descargas el√©ctricas recibidas.

Con una delgada l√°mina de jab√≥n compartida entre varios reos, el joven asegura que lavaban el cuerpo de aquellos que hab√≠an desarrollado yagas e infecciones de la piel por la falta de higiene y los golpes recibidos. Con un par de aceitunas y una rebanada de pan duro por dieta, otros enfermaron del est√≥mago contrayendo diarreas mortales. " Hab√≠a un muerto casi por d√≠a. A veces los guardias dejaban su cuerpo ah√≠, en la celda, hasta dos d√≠as". Nada m√°s ser puesto en libertad, Mohamed, como tantos otros que no estaban ni a favor ni en contra del r√©gimen, busc√≥ cobijo entre los insurrectos en la localidad libanesa de Arsal, fronteriza con Siria. Por las noches se sigue despertando empapado de sudor, oyendo los gritos de sus compa√Īeros de celda, convencido de que sigue en prisi√≥n.

La ONG destaca en el informe que ninguno de los detenidos ahorcados en Saidnaya recibi√≥ nada parecido a un juicio real, ya que se les presentaba ante lo que se denomina una Corte Militar de Campa√Īa, con una comparec√≠an de uno o dos minutos. Amnist√≠a Internacional lleva denunciando el uso de la tortura por parte de las autoridades sirias en instalaciones penitenciarias desde 1987. Una pr√°ctica que asegura ha sido sistematizada¬†desde que en marzo de 2011 estallaran las protestas populares y posterior guerra en el pa√≠s.

La subdirectora de Investigaci√≥n de la oficina regional de Amnist√≠a Internacional en Beirut, Lynn Maalouf, afirm√≥ en un comunicado de prensa que "los horrores descritos en este informe revelan una campa√Īa secreta y monstruosa, autorizada al m√°s alto nivel por el Gobierno sirio, con el objetivo de aplastar cualquier forma de disenso dentro de la poblaci√≥n siria". Igualmente inst√≥ a la ONU a llevar a cabo una investigaci√≥n independiente.

 

TORTURAS EN LAS CELDAS DE LOS INSURGENTES

N. SANCHA, BEIRUT

El pasado mes de julio, Amnist√≠a Internacional¬†public√≥ otro informe en el que esta vez denunci√≥ las torturas cometidas por varios grupos insurgente: "Hoy en Alepo e Idlib, los grupos armados tienen carta blanca para cometer cr√≠menes de guerra y otras violaciones de la ley humanitaria internacional con impunidad. Sorprendentemente, hemos documentado el uso por parte de grupos armados de los mismos m√©todos y torturas que son habitualmente empleados por el Gobierno sirio". No obstante, se desconoce el n√ļmero de personas que han perdido la vida en las celdas de grupos insurrectos.

Presos entrevistados por este diario y que lograron huir de las mazmorras de grupos insurrectos denuncian un mismo patr√≥n seg√ļn el cual los reos en zona insurgente son divididos en dos grupos: civiles sun√≠es y cristianos en una celda, mientras que alau√≠es (confesi√≥n que profesan los Asad), funcionarios y soldados en otra. Este segundo grupo ser√° el objetivo de las torturas m√°s crueles. En las zonas cercadas por las tropas gubernamentales, los presos son forzados a cavar t√ļneles d√≠a y noche. Aquellos que mueren por el cansancio o el hambre, son enterrados y reemplazados. Los soldados capturados son canjeados por opositores reos en las c√°rceles gubernamentales como la de Saidnaya.

"Pregunta a mi marido, yo no me acuerdo", repite esquiva en Damasco Zuik Karabar, armenia de 46 a√Īos y originaria de Qamishli, al norte del pa√≠s. Karabar ha optado por borrar de su memoria los 75 d√≠as que permaneci√≥ presa bajo una brigada islamista en la localidad de Adra, periferia de Damasco. "Entraron en la asociaci√≥n de caridad en la que trabajaba mi mujer y se la llevaron junto con otras 34 chicas", relata su marido Josef Jalak. El 4 de Agosto de 2013 comenz√≥ el periplo de un hombre determinado a recuperar a su mujer.

Tras ser trasladada a varias prisiones improvisadas, Jalak logr√≥ a trav√©s de un Sheij local entablar comunicaci√≥n con los captores y obtener su liberaci√≥n. Al igual que el resto de mujeres, Karabar sufri√≥ abusos sexuales, un episodio que ha preferido enterrar en una esquina muy profunda de su memoria. "Muchas noches la oigo gritar en sue√Īos. Le aseguro que ya est√° en casa, que est√° a salvo", musita Jalak evitando ser o√≠do.

 

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