La historia del PCC, la banda que aterroriza a Brasil y dio el golpe contra Prosegur en Paraguay
Por: Infobae
Abril 2017
Fotografia: Infobae

El Primeiro Comando da Capital es considerada la mayor organización criminal del gigante sudamericano. Nació en las cárceles de San Pablo y se extendió a las favelas de todo el país, donde maneja gran parte del narcotráfico
Un ejército. El asalto del lunes a la madrugada en la sede de Prosegur en Ciudad del Este, Paraguay, fue perpetrado por decenas de combatientes (versiones hablan de entre 30 y 50) altamente entrenados, armados con fusiles de guerra, granadas y explosivos. Volaron la fachada del edificio, entraron y se llevaron seis millones de dólares. Para evitar la acción de la Policía, incendiaron vehículos repletos de municiones en los accesos a la Jefatura.

A las 3:30 los delincuentes se fueron en cinco camionetas y emprendieron la huida, dividi√©ndose en tres grupos para despistar a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, poco despu√©s de que arribaran en lanchas a Itaipulandia, Brasil, algunos de los criminales fueron interceptados por la polic√≠a, que mat√≥ a tres de ellos, detuvo a cuatro y recuper√≥ una parte del bot√≠n. El resto de la banda contin√ļa pr√≥fugo.

La pregunta que todos se hac√≠an era qu√© organizaci√≥n pod√≠a tener la envergadura para montar un operativo semejante. El interrogante empez√≥ a develarse en las √ļltimas horas: todo apunta al Primeiro Comando da Capital (Primer Comando de la Capital, PCC), la mayor organizaci√≥n criminal brasile√Īa.

 

El PCC nació a principios de los 90 en el Centro de Rehabilitación Penitenciaria de Taubaté, una cárcel del estado de San Pablo en la que eran alojados criminales de alta peligrosidad. En gran medida fue una respuesta a la Masacre de Carandiru, en la que la Policía Militar paulista puso fin a un motín matando a 111 reclusos, el 2 de octubre de 1992. Muchos delincuentes juntos, un contexto de violencia extrema y una profunda sed de venganza contra las autoridades, fueron el combo perfecto para la creación de una organización que se puso como objetivo controlar las cárceles del estado.

En un primer momento, el PCC, tambi√©n llamado 15.3.3 por el orden de las letras en el alfabeto, se limitaba a organizar motines para reclamar mejoras en las condiciones de detenci√≥n. Luego empez√≥ a ejecutar atentados contra edificios p√ļblicos, como otra herramienta de presi√≥n. Entrados ya los a√Īos 2000 su ambici√≥n¬†pas√≥ a ser tener el control del crimen organizado, especialmente del narcotr√°fico.

 

Hoy se calcula que tiene presencia en el 90% de las c√°rceles de San Pablo, en 22 de los 27 estados brasile√Īos, y en las regiones fronterizas de Paraguay, Bolivia, Argentina y Colombia. Algunos investigadores estiman que su facturaci√≥n asciende a 40 millones de d√≥lares al a√Īo. Adem√°s de la venta de coca√≠na y marihuana, tambi√©n se financia a trav√©s del robo de bancos.

En 2001 se conoció el estatuto de la organización. Los miembros deben pagar una cuota mensual de 16 dólares si están presos, y de 320 dólares si están libres. Para ingresar es necesario ser propuesto por otro integrante y contar con tres padrinos para el bautismo. El castigo por no colaborar con la organización o con alguno de los "hermanos" (así se llaman entre ellos) es "la muerte sin perdón".

 

Durante todos estos a√Īos ha tenido distintos jefes, que no siempre son personajes visibles e identificados. Uno de los √ļltimos fue Marcos Willians Herbas Camacho, alias Marcola, que fue condenado a 44 a√Īos de prisi√≥n por asaltar distintos bancos. De todos modos, se cree que ya no forma parte de la c√ļpula.

Hasta hace poco, el PCC era aliado de la otra gran banda criminal brasile√Īa, el Comando Vermelho (rojo en portugu√©s), creado en 1979 en R√≠o de Janeiro. Ten√≠an un mutuo entendimiento de no meterse en los negocios del otro. Sin embargo, esto empez√≥ a cambiar el a√Īo pasado. La se√Īal m√°s clara de la ruptura ocurri√≥ en octubre, cuando integrantes del PCC en la prisi√≥n de Roraima invadieron los sectores destinados a los presos del Comando Vermelho (CV) y mataron a 10 integrantes. Siete fueron carbonizados y tres decapitados. As√≠ comenz√≥ la guerra.


 

La venganza del CV lleg√≥ en A√Īo Nuevo. Un mot√≠n en el Complejo Penitenciario An√≠sio Jobim, de Manaos, Amazonas, se extendi√≥ durante 17 horas entre el domingo 1 y el lunes 2 y dej√≥ un saldo de 56 muertos, casi todos miembros del PCC. Muchos fueron decapitados, mutilados y quemados, en un show macabro que fue filmado y difundido por los propios reclusos. La banda paulista respondi√≥ cuatro d√≠as despu√©s, asesinando a 33 internos en una c√°rcel del estado de Roraima, en el norte del pa√≠s.

Una de las imágenes más impactantes de esta guerra brutal se difundió a fines de enero, en la cárcel de Alcaçuz, estado de Rio Grande do Norte. En represalia por el asesinato de 26 miembros de la facción Sindicato do Crime de Rio Grande do Norte (SDC), ordenada por el PCC, se desató un motín que duró 11 días. En el medio se conoció el video de un grupo de reos de una facción rival al PCC delante de una fogata en la que asaban restos humanos. "Churrasco do PCC", gritaban desaforados.

 

"PCC y CV adoptaron, en los √ļltimos a√Īos, una estrategia de nacionalizaci√≥n para controlar las rutas del tr√°fico internacional de drogas y armas. El CV eligi√≥ hacer alianzas de tipo 'franquicia', que suponen una asociaci√≥n, pero sin subordinaci√≥n. El PCC tiene una estrategia diferente, de control territorial y bautismo, que incluye la imposici√≥n de acciones y una jerarqu√≠a. Tras a√Īos de sociedad entre PCC y CV, estas facciones han roto relaciones y ahora los efectos se est√°n viendo en todo el pa√≠s", explic√≥ en una entrevista reciente con Infobae Renato S√©rgio de Lima, director y presidente del Foro Brasile√Īo de Seguridad P√ļblica.

En el marco de esta escalada de la violencia, se conoci√≥ que el PCC estaba reclutando miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para extender sus redes de narcotr√°fico por Latinoam√©rica. Seg√ļn Lincoln Gakiya, un fiscal que ha estado investigando por diez a√Īos al grupo, "el PCC est√° obsesionado con conseguir entrenamiento militar". El ataque en Ciudad del Este parece indicar que obtuvo lo que estaba buscando.

 

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