El plan ambiental de Costa Rica podría convertirse en un modelo para el planeta
Por: The New York Times
Marzo 2019
Fotografia: Celia Talbot Tobin para The New York Times

Es un gran acuerdo verde para un pa√≠s en un territorio diminuto. Costa Rica, con una poblaci√≥n de cinco millones, desea liberarse del uso de combustibles f√≥siles para 2050. La principal evangelista de la idea es una planeadora urbana de 38 a√Īos llamada Claudia Dobles, quien por cierto tambi√©n resulta ser la primera dama.

Si el mundo busca evitar las m√°s graves consecuencias del calentamiento global, todos los pa√≠ses tendr√°n que aspirar a algo similar, dicen los cient√≠ficos. Aunque la huella de carbono de Costa Rica es diminuta en comparaci√≥n con la de otros pa√≠ses, Dobles tiene una meta m√°s alta en mente: eliminar los combustibles f√≥siles mostrar√≠a al mundo que un pa√≠s peque√Īo puede ser l√≠der en enfrentar un problema formidable y mejorar la salud y el bienestar de sus ciudadanos.

Combatiría, dijo ella, un "sentido de negatividad y caos" de cara al calentamiento global. "Necesitamos empezar a brindar respuestas".

La apuesta verde de Costa Rica, aunque est√° llena de desaf√≠os, tiene una ventaja de arranque. La electricidad ya proviene en gran parte de fuentes renovables -principalmente hidroel√©ctrica, pero tambi√©n e√≥lica, solar y geot√©rmica-. Despu√©s de d√©cadas de deforestaci√≥n, el pa√≠s ha duplicado su cobertura forestal en los √ļltimos treinta a√Īos para as√≠ cubrir la mitad de su superficie terrestre con √°rboles. Eso ha resultado ser un enorme sumidero de carbono y un gran atractivo para los turistas. Adem√°s, el cambio clim√°tico no es un tema pol√≠tico que polarice en Costa Rica.

Ahora, si su estrategia para reducir el carbono tiene √©xito, podr√≠a brindar un mapa para otros, especialmente para los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo, al mostrar c√≥mo los l√≠deres electos democr√°ticamente pueden hacer crecer sus econom√≠as sin depender de fuentes contaminantes. Si no funciona, sin embargo, en un pa√≠s tan peque√Īo y tan pol√≠ticamente estable, de igual manera tendr√≠a profundas consecuencias.

"Si no podemos lograrlo para 2050, es probable que ning√ļn otro pa√≠s pueda lograrlo", dijo Francisco Alp√≠zar, un economista en el Centro Agron√≥mico Tropical de Investigaci√≥n y Ense√Īanza en Turrialba, Costa Rica, y asesor para el gobierno en asuntos clim√°ticos. "Eso ser√≠a realmente malo".

Para Dobles, la prioridad es arreglar el transporte. El sector representa la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de Costa Rica. El n√ļmero de autos y motocicletas en circulaci√≥n est√° creciendo r√°pidamente, de acuerdo con una encuesta por parte de un grupo no gubernamental llamado Estado de la Naci√≥n. El auto promedio en el pa√≠s fue fabricado hace diecisiete a√Īos. La congesti√≥n es un gran problema; el tr√°fico matutino en el √°rea metropolitana de San Jos√© se mueve a una velocidad promedio de 15 kil√≥metros por hora. Al mediod√≠a, es peor.

El Plan Nacional de Descarbonización contempla trenes eléctricos, de pasajeros y de carga, en servicio a partir de 2022, que es cuando el esposo de Dobles, el presidente Carlos Alvarado, concluirá su periodo. Con este plan, casi un tercio de los autobuses serán eléctricos para 2035, se construirán decenas de estaciones de carga y casi todos los autos y los autobuses en los caminos serán eléctricos para 2050. A diferencia de muchos otros países, Costa Rica no depende del carbón para generar su electricidad.

No obstante, renovar el transporte requerirá resolver problemas que tienen poca conexión directa con el cambio climático -como arreglar la salud fiscal del país para poder asegurar préstamos extranjeros significativos para financiar un proyecto tan ambicioso, así como reducir el desempleo, que es una exigencia política apremiante-. También significa abordar las aspiraciones de una población que va en ascenso social.

Stephanie Abarca es una de ellas. Con su bolso y la bolsa de su almuerzo en la mano, de ma√Īana rumbo al trabajo, Abarca, de 32 a√Īos, apoya al cien por ciento los objetivos verdes de la primera dama. Por supuesto, dijo Abarca, Costa Rica deber√≠a ser un "pionero" verde.

No obstante, ella enfrenta problemas m√°s inmediatos. Para Abarca, trasladarse al trabajo significa despertarse a las cuatro de la ma√Īana y ducharse y vestirse, viajar en autob√ļs durante una hora, caminar algunas cuadras (o correr, si el autob√ļs se retrasa), y abordar un lento y ruidoso tren de d√≠sel durante otros veinte minutos para finalmente llegar a su oficina. La mayor√≠a de las semanas, despu√©s de casi dos horas de desplazamiento en cada direcci√≥n, est√° demasiado exhausta para la clase de yoga que su empleador ofrece para aliviar el estr√©s a las seis de la tarde. Los viernes, est√° casi totalmente agotada.

Su objetivo: está ahorrando para comprar un auto compacto usado, un Suzuki Swift. Mejoraría su traslado, dijo, aunque sabe perfectamente que también arrojaría más carbono a la atmósfera. "Todos quieren tener un auto", dijo Abarca que es gerenta en una mueblería. "Eso no ayuda".

Despu√©s del transporte, la agricultura y la basura representan las porciones m√°s grandes de las emisiones de Costa Rica. Para disminuir las emisiones que provienen de los rellenos sanitarios, el plan propone nuevas plantas de tratamiento de residuos, as√≠ como sistemas de reciclaje y creaci√≥n de compost, que actualmente son pr√°cticamente inexistentes. Los productores de pi√Īa y pl√°tano del pa√≠s tambi√©n tendr√≠an que limitar las emisiones. Tambi√©n los ganaderos, lo que podr√≠a significar que reduzcan el uso de terrenos. Los costarricenses, incluidos los miembros de la familia presidencial, disfrutan de consumir carne.

El presidente se rio cuando le pregunté si iba a convertirse en vegano. "No creo que eso suceda", dijo.

C√≥mo pagar por las aspiraciones verdes de Costa Rica es todav√≠a una interrogante. Un c√°lculo bruto inicial fija el precio en 6500 millones de d√≥lares tan solo para los siguientes once a√Īos, los cuales el gobierno ha dicho que se dividir√° entre los sectores p√ļblico y privado. Aun as√≠, la recaudaci√≥n fiscal es baja, las industrias poderosas est√°n exentas de impuestos y las deudas gubernamentales se han disparado, de acuerdo con la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos, OCDE. Un d√©ficit creciente caus√≥ que las agencias calificadoras redujeran la calificaci√≥n crediticia de Costa Rica hace poco. Y una reforma fiscal que Alvarado impuls√≥ el a√Īo pasado gener√≥ protestas en las calles y una paralizante huelga de maestros que dur√≥ meses.

Alvarado, de 39 a√Īos, escribi√≥ una novela hist√≥rica antes de convertirse en presidente el a√Īo pasado y disfruta de invocar el pasado. Los l√≠deres antes de √©l tambi√©n hicieron cosas improbables, se√Īal√≥, como abolir el ej√©rcito en la d√©cada de los cuarenta. √Čl ha llamado al cambio clim√°tico "la gran tarea de nuestra generaci√≥n". Dijo que no ten√≠a caso esperar a que pa√≠ses m√°s grandes y m√°s poderosos actuaran primero. Para 2050, se√Īal√≥, el hijo de la pareja tendr√° 37 a√Īos, la misma edad que Alvarado ten√≠a cuando contendi√≥ por la presidencia.

El √ļltimo domingo de febrero, en una plataforma erigida detr√°s del Museo de Arte Costarricense, su gobierno busc√≥ alentar al pa√≠s a sumarse al plan de descarbonizaci√≥n. Los invitados llegaron. El c√≥digo de vestimenta era tropical informal: florales, ropa de lino, sombreros Panam√°. Los sonidos de la selva hac√≠an eco a trav√©s del espacio. Unos artistas vestidos como animales se mov√≠an entre la multitud. Un jaguar se escabull√≠a por el suelo y rozaba de vez en cuando los pantalones de alg√ļn pol√≠tico, una guacamaya en zancos alborotaba el cabello de una mujer bien vestida, una rana se colaba sorpresivamente en las fotos de las personas en el lugar.

"El verde es el nuevo negro", decía el eslogan en la camiseta que vestía la primera dama.

"Esta es una gran transformación que tenemos por delante", declaró el presidente. "Tenemos que conquistarla con los datos, con la inteligencia, pero más que nada, tenemos que llenarnos de valor para hacerlo".

No ser√° una victoria para todos.

Un grupo sectorial que representa a los due√Īos de los autobuses dijo que si sus flotas se electrificaran, como el gobierno insiste, necesitar√≠an dinero del gobierno, o que los pasajeros pagaran pasajes m√°s caros, lo que muy probablemente crear√≠a dificultades pol√≠ticas para el gobierno.

Los importadores de autos quieren que el gobierno restrinja los autos usados, que tienden a contaminar más. El importador más grande, Javier Quirós, dijo que para pagar para un plan tan ambicioso, el país tal vez querría reconsiderar su prohibición a la perforación petrolera. Y Guillermo Constenla, el líder del partido con mayor presencia en el congreso, rechazó la idea de elevar el impuesto al gas.

Existe otra complicaci√≥n. Menos autos nuevos significar√≠a menos dinero para el gobierno en el momento en el que Costa Rica menos puede permit√≠rselo. Los impuestos asociados con los combustibles f√≥siles, incluidos los que pagan los autos nuevos, representan m√°s del 20 por ciento de los ingresos p√ļblicos, de acuerdo con Ministerio del Ambiente y Energ√≠a.

El gobierno analiza la posibilidad de una reforma fiscal exhaustiva, una empresa políticamente arriesgada. Dobles ha sugerido impuestos más altos en autos que consumen mucha gasolina, lo cual también es riesgoso.

Dobles est√° segura de que los h√°bitos cambiar√°n. Cuando era ni√Īa, dijo, tardaba una hora en ir y volver de la escuela en autob√ļs; ah√≠ es donde conoci√≥ a Alvarado. La mayor√≠a de la sociabilizaci√≥n se hac√≠a en casa, ocasionalmente en un centro comercial. Sus padres la llevaban en auto. "B√°sicamente, nunca sal√≠a", recuerda, excepto cuando visitaba a familiares en el campo. Despu√©s visit√≥ Par√≠s, con una beca universitaria. Le impresion√≥ que no extra√Īara tener un auto.

Es un sentimiento que ella desea que los costarricenses tengan en casa. Para ello, dijo Dobles, el √°rea metropolitana de San Jos√© -vasta y en constante expansi√≥n- necesita un redise√Īo fundamental. M√°s apartamentos, m√°s tiendas, m√°s aceras, m√°s espacios p√ļblicos para que las personas sociabilicen. Y transporte p√ļblico r√°pido, moderno y seguro. Dobles quiere que sus compatriotas vean que no se trata solamente de las emisiones. "Tambi√©n se trata de la calidad de vida", dijo.

Por supuesto, si todas las personas en el mundo se descarbonizaran, ser√≠a un gran problema para Costa Rica. La mayor√≠a de los tres millones de turistas que llegaron el a√Īo pasado lo hicieron por v√≠a a√©rea, lo que dej√≥ una gigantesca huella de carbono en el cielo.

 

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