Lago Maracaibo: la petrolera venezolana lo est√° exterminando
Por: Eduardo Salazar Uribe/VICE News
Junio 2017
Fotografia: comunicas.org

Desde hace 30 a√Īos Wilfredo L√≥pez pesca en el Lago de Maracaibo, en Venezuela; pero ahora pr√°cticamente ya no saca pescados, sino que extrae petr√≥leo con sus propias manos. Es un hombre alto e imponente, de mirada profunda. Inspira respeto y demuestra liderazgo apenas habla.

Wilfredo huele a gasolina. Lleva casi un a√Īo 'duch√°ndose' con ella, y no con agua, como todo el mundo. Su piel, morena oscura, gruesa y curtida por el sol, terminar√° resentida tarde o temprano. Pero no tiene otra opci√≥n. Tiene que lavarse los brazos con gasolina casi todos los d√≠as.

Wilfredo se encarga, junto a otras docenas de hombres y mujeres -reunidos en una cooperativa que √©l organiza- de los derrames petroleros que se registran con mayor intensidad desde hace un a√Īo en la zona. De hecho, lo que m√°s le preocupa no es su salud, sino el agua del Lago de Maracaibo, pues asegura que de eso depende su futuro y el de sus hijos. √Čl es del estado Zulia, que se ubica en el occidente venezolano, muy cerca de la frontera con Colombia. Tiene un acento cantado, ojos rasgados, barba de dos d√≠as y manos gruesas. Cuando voltea a ver el lago, mueve su cabeza a modo de negaci√≥n al ver las extensas manchas negras que esconden el azul profundo de sus aguas.

De los 800 kil√≥metros de costa del Lago de Maracaibo, 300 est√°n contaminados, seg√ļn Marcelo Monnot, investigador y profesor universitario, quien preside el Colegio de Ingenieros del estado Zulia, Cidez, desde hace tres a√Īos.

L√≥pez tiene a sus espaldas el reservorio de agua salobre m√°s importante de Latinoam√©rica, aunque puede ser que esa categor√≠a ya la haya perdido. Est√° parado sobre una arena negra y pegajosa, que antes era suelta y beige. Su peque√Īa embarcaci√≥n, varada en la orilla, era de color naranja con proa blanca y ahora esta parte es negra. Una capa de petr√≥leo viscoso la cubre por completo. "Esto nunca hab√≠a ocurrido aqu√≠... demasiados derrames, y el Gobierno no hace nada", dice Wilfredo.

Después de cada jornada de 12 horas de pesca él llega a su casa junto a su familia, con las manos, los brazos y otras partes de su cuerpo embadurnadas de crudo; la mitad del pescado que obtiene de su faena también está cubierta de crudo, por eso se limpia con jabón y agua, estopa y gasolina, la cual consigue en cualquier estación de servicio.

Wilfredo vive en la Costa Oriental del Lago, que la conforman siete municipios del estado Zulia, donde viven aproximadamente un mill√≥n de personas. En Ciudad Ojeda, donde estamos, al menos la mitad de sus pobladores, se dedica a alguna actividad relacionada a la pesca o a la de las empresas de hidrocarburos; de hecho, muchos de estos pueblos fueron construidos tras el 'boom' petrolero de mediados del siglo XX, la mayor√≠a de su gente es mestiza. Todos ellos son testigos de un proceso de 100 a√Īos que est√° acabando con el Lago de Maracaibo, el m√°s antiguo del mundo en su tipo y formaci√≥n geol√≥gica.

La historia de este lago, atravesado de costado a costado por el puente Rafael Urdaneta de m√°s de 12 kil√≥metros, y fuente de inspiraci√≥n y orgullo de Venezuela, ha dejado de ser bonita. Desde hace un a√Īo la empresa estatal petrolera venezolana, Petr√≥leos de Venezuela, S.A. (PDVSA), derrama a diario 250 barriles de crudo sobre el Lago de Maracaibo, rese√Īados en informes del Cidez a los que VICE News tuvo acceso directo. Estad√≠sticas que tambi√©n maneja Jos√© Bodas, dirigente de la Federaci√≥n √önica Nacional de Trabajadores Petroleros de Venezuela, quien resalta que el deterioro de los oleoductos y tuber√≠as que transportan crudo, gas y otros productos esparcen de 300 a 1000 barriles de hidrocarburos en aguas y tierras.

Los accidentes son reportados por trabajadores y los sindicatos, pues PDVSA no aporta informaci√≥n oficial a la prensa. VICE News intent√≥ en varias ocasiones entrevistar a los Ministros de Petr√≥leo, Eulogio del Pino (encargado de esta cartera hasta enero de 2017) y a Nelson Mart√≠nez (actual ministro), pero al comunic√°rsele que busc√°bamos la postura frente a los derrames no hubo respuestas. Tambi√©n se visit√≥ al Ministerio del Ambiente; de Energ√≠a y Minas; Agricultura y Cr√≠a; Interior y Justicia; y al Instituto para la Conservaci√≥n del Lago de Maracaibo, Iclam, y ninguno de estos entes muestran proyectos firmes y permanentes que permitan el tratamiento de las aguas del Lago y combatir los da√Īos causados por la industria petrolera.

Aunque los accidentes petroleros datan desde que la industria comenzó, diversos actores tanto políticos como sociales entrevistados por VICE News durante un recorrido de varios días por el Lago de Maracaibo, denuncian que ahora no se atienden de manera efectiva pese a la gravedad del asunto. Tampoco se hace el debido mantenimiento a las tuberías y sólo se aplican paliativos, lo que deja un terrible panorama: un pueblo devastado sin pesca, una flora y fauna destruida, más de 500 familias arruinadas porque no tienen que pescar, y un Estado que a pesar de ofrecer un discurso cien por ciento nacionalista, está exterminando su más preciado recurso natural: el Lago de Maracibo.

El Zulia huele a petr√≥leo, a agua entre salada y dulce, a mandoca y patac√≥n. Hay vientos fuertes y un sol inclemente. Al norte est√° Sinamaica, al sur el Catatumbo y entre costado y costado Maracaibo, la Sierra de Perij√° y la Costa Oriental. Seg√ļn se llega a esta provincia ubicada a 40 minutos de Caracas en un vuelo comercial, se advierte lo siguiente: el Zulia no es una sola regi√≥n, son varias en s√≠ misma. Pero, el Lago de Maracaibo, representa la relaci√≥n entre cada una de ellas. Todos los municipios del estado, 21 en total, tienen una parte de esta bah√≠a, la m√°s grande de Am√©rica Latina con una superficie de 13.820 km2.

Especialmente en la Costa, las casas lucen sucias, las paredes y los suelos dejan ver salpicaduras de petr√≥leo, y la gente padece de enfermedades respiratorias, como Marina Garc√≠a, una mujer blanca de cabello casta√Īo oscuro y actitud apesadumbrada. "Esto es horrible, yo tengo gran parte de mi vida aqu√≠, y esta es la primera vez que se ve de tanta magnitud". Se refiere a los derrames que est√°n a simple vista, por eso toma un respiro y enfatiza: "no s√≥lo yo que sufro de asma me veo afectada, mucha gente, con alergias en la piel y problemas respiratorios... mir√°, esto es inhumano... esto es horrible (sic)", repite como qui√©n desea que se le crea.

Seg√ļn los ecologistas Richard Hern√°ndez, del Movimiento Ambiental de Perij√° - con 12 a√Īos trabajando sin fines de lucro para proteger a la Sierra - y Marcelo Caridad, de la Fundaci√≥n de Ambientalistas Manatara de Venezuela - que lleva 25 a√Īos promoviendo la defensa del ecosistema, y ha capacitado hasta la fecha a 5.000 personas con el fin de conservar la ecolog√≠a en el pa√≠s, especialmente en el Zulia -, la estatal PDVSA dispone de agentes qu√≠micos que degradan el petr√≥leo vertido sobre el Lago, el mayor efecto es la desaparici√≥n del crudo de la superficie r√°pidamente, pero √©ste no se elimina sino que se asienta en el suelo marino destruyendo la fauna y la flora, y poniendo en riesgo la cuenca hidrogr√°fica.

En el 2016, el Cidez y diputados de la Asamblea Nacional, anunciaron que denunciarían ante la Fiscalía venezolana a PDVSA por los derrames, y el uso de estos químicos. Sin embargo, hasta ahora no hay sanciones.

Una de las consecuencias directas de los derrames es que los pescadores ya no pueden pescar: las estadísticas dadas por Marcelo Caridad alertan que de 1.500 kilogramos de pescado diarios que se capturaban -al menos desde el 2005 hasta el 2015- ahora sólo adquieren 50 kilos, y eso, con suerte.

En toda la Costa oriental, especialmente en los pueblos de Cabimas, Ciudad Ojeda y Tía Juana no sólo las riberas del Lago están inundadas de petróleo, también lo están las casas, los automóviles y hasta los perros que hacen vida cerca de la orilla.

En declaraciones para VICE News, voceros del Colegio de Ingenieros estiman que los derrames de petr√≥leo, las aguas servidas, los desechos s√≥lidos y t√≥xicos han contaminado al Lago de Maracaibo en un 40 por ciento. La causa de estos derrames, se√Īala el gremio, se debe a la falta de mantenimiento y a que no se han cambiado las tuber√≠as desde hace d√©cadas, pero la situaci√≥n al parecer ha empeorado en el √ļltimo a√Īo.

Venezuela es el pa√≠s con las mayores reservas de crudo probadas en el mundo, as√≠ lo indic√≥ en el 2013, el ex ministro de Energ√≠a, Rafael Ram√≠rez, pues posee una certificaci√≥n de 316 mil millones de barriles petroleros, colocando a la naci√≥n caribe√Īa por encima de Arabia Saud√≠. El 75 por ciento de estos hidrocarburos es de tipo extrapesado, y se ubica en la Faja del Orinoco (otra regi√≥n al sur de la naci√≥n), apenas explorada. En cambio, el 25 por ciento del crudo ligero est√° en Zulia, donde se realiza la mayor actividad desde sus inicios, exportando 2.6 millones de barriles por d√≠a, el 41 por ciento a Estados Unidos, el resto lo distribuyen, entre otros pa√≠ses, a China, India y miembros de PetroCaribe.

El Estado calcula que a este ritmo la producci√≥n alcanzar√≠a para 90 a√Īos m√°s.

Los especialistas del gremio de ingenieros, sindicatos y ONG calculan que PDVSA ha derramado sobre el Lago, al menos 15.000 barriles de petr√≥leo en los √ļltimos 9 meses. La empresa estatal, por su parte, ha reconocido que existen accidentes -que califican de comunes en la industria - pero no da cifras exactas, no obstante, se ha comprometido a dise√Īar estrategias que saneen el estuario, y han puesto en marcha planes para contenci√≥n y recolecci√≥n del crudo derramado.

A unos 20 minutos de dónde están Wilfredo López y Marina García, se encuentran Argenis Molleja y Moisés Raga quienes también se ven afectados por la contaminación del Lago de Maracaibo. Ambos son pobladores de la Costa Oriental; el primero defiende al proyecto socialista-chavista que heredó el presidente Nicolás Maduro, el otro, al contrario, lo rechaza.

Son las tres de la tarde y hace un calor infernal. Junto a los dos hombres hay otra veintena de trabajadores en medio de un terrapl√©n con piscinas de petr√≥leo a los lados. Mois√©s Raga es el vocero del Frente Nacional de Pescadores y Acuicultores del estado Zulia, alto y delgado, con la piel oscura y quemada por el sol. De unos 65 a√Īos. Viste una camiseta identificada con el Partido Socialista Unido de Venezuela, (Psuv) y unos jeans rotos al nivel de las rodillas. Est√° enfurecido porque hay un periodista en el lugar. No quiere dar declaraciones y con voz de mando pide que "se largue". Si no se va, lo sacamos a tiros, dice. No lleva armas s√≥lo una suerte de palo grueso que se supone lo ayuda en su andar.

A Raga no le gusta que indaguen en lo que se est√° haciendo en ese lugar que no es m√°s que la recolecci√≥n del crudo derramado, por un grupo de personas sin equipo adecuado. Pero, Argenis Molleja, un expescador y poblador de la zona, de unos 56 a√Īos, explica sin reservas, lo que desde su punto de vista acontece all√≠:

-Hay petróleo en toda la costa, esto lo podéis ver en todos los municipios. Como veis lo que tenemos son cuadrillas que llaman cooperativas, y a su vez contratadas por PDVSA para paliar un poco la situación de los derrames (sic). Contratan a mucha gente, unas 150 por aquí por ejemplo, con parihuelas, que son recipientes o pipotes de agua que ellos los pican por la mitad y les meten dos clavos que sirven como carretilla de aire para llevar el petróleo. Lo recogen con pala y lo tiran ahí -dice el hombre.

Argenis se√Īala una especie de piscina sin agua, la tierra extra√≠da la mantienen al lado, al verter el crudo la sellan con la misma arena para compactarla, como si se tratara de una mezcla de cemento, despu√©s proceden a enrollarla y la trasladan en camiones a dep√≥sitos, pero se desconoce d√≥nde.

Esto ha ocurrido siempre, interrumpe Raga:

-Vos deb√©is saber que este problema tiene 100 a√Īos, y es apenas este Gobierno quien est√° resolviendo. 100 a√Īos de explotaci√≥n, primero Creole, luego Lagoven y ahora PDVSA, metieron esas tuber√≠as que eran para 20 a√Īos, o sea tienen 80 a√Īos vencidas. Hasta el sol de hoy, y es con este Gobierno que se est√°n empezando a cambiar. Eso no hay forma exacta para retirar las tuber√≠as, no es por falta de recursos, s√≥lo que es dif√≠cil.

-Esta es una tierra de pescadores... ¬Ņse han visto afectados por los derrames? -se le cuestiona.

- S√≠, pero no es s√≥lo por los derrames. Es por lo que expulsan all√° en los r√≠os de Colombia, llegan hasta ac√°. Usan un fertilizante para sembrar y eso afecta la pesca porque produce un agua mala y da√Īa el ecosistema.

Debido a los derrames los pescadores se quedan sin trabajo, por lo que las cooperativas de PDVSA son una opción para obtener algo de dinero que les alcance para vivir. Están distribuidas por toda la Costa, y los pescadores trabajan durante algunas horas del día y cobran 16.000 bolívares semanales (4 dólares en el mercado negro).

Lejos de la Costa, encontramos otras historias. En Sinamaica y Perij√°, donde existen pueblos ind√≠genas, no hay hospitales o escuelas suficientes que les garanticen una mejor calidad de vida, tal como lo estipula la Constituci√≥n del a√Īo 1999.

Wilfredo, Marina, Argenis y Mois√©s desconocen que a unas 2 horas de su pueblo, una ni√Īa perteneciente a la etnia Yukpa en la Sierra de Perij√° est√° desnutrida. Tiene 5 a√Īos, ojos hundidos, panza hinchada, piernas y brazos raqu√≠ticos, no habla, no expresa. Ella podr√≠a correr la suerte de otros ni√Īos que fallecieron en los √ļltimos meses por inanici√≥n. Coromoto Mune, una enfermera de la comunidad de Toromo en Perij√°, inform√≥ que las muertes por desnutrici√≥n, tanto de ni√Īos como de adultos han ido en aumento. No cuentan con las cifras oficiales.

Mune, indica que la medicatura que construy√≥ el Gobierno no tiene gasas ni alcohol, y que la escuela est√° cerrada. Beben agua de un manantial contaminado y reciben alimentos subsidiados una vez cada 3 meses. Ella rompi√≥ el miedo y habl√≥. Pero la mayor√≠a, y m√°s de los pueblos ind√≠genas tienen temor a declarar. De norte a sur, el Zulia luce desasistido, la contaminaci√≥n del Lago es apenas una arista de los m√ļltiples problemas que afronta esta regi√≥n: escasez, inseguridad, falta de servicios, pobreza. Es un estado con riquezas naturales que ha dado mucho a esta naci√≥n caribe√Īa desde hace mucho tiempo, pero sus habitantes han recibido poco. O nada.

¬ŅQui√©n salva al Coquivacoa?

La cuenca del Lago de Maracaibo es una de las zonas petrol√≠feras m√°s ricas del mundo, y en ella se localiza el Rel√°mpago del Catatumbo. Concretamente en Olog√° se registra este fen√≥meno natural que produce un mill√≥n 176.000 descargas el√©ctricas por a√Īo (297 tormentas el√©ctricas s√≥lo de abril a noviembre), aportando el 10 por ciento del ozono al planeta Tierra, seg√ļn la Asociaci√≥n Estadounidense de Meteorolog√≠a (AMS).

Los amerindios llamaban "Coquivacoa"al Lago de Maracaibo. Este cuenta con una antig√ľedad de unos 20 a 36 millones de a√Īos, siendo el segundo m√°s remoto del mundo, aunque en las √ļltimas 5 d√©cadas se ha deteriorado como nunca antes, as√≠ lo acusa el ingeniero Marcelo Monnot quien se preocupa por las consecuencias, incluyendo el desequilibrio en la cadena de alimentaci√≥n al destruirse los manglares. A su juicio, los accidentes son habituales desde que comenz√≥ la industria petrolera, pero "antes hab√≠a mantenimiento y se recuperaban las tuber√≠as que se venc√≠an. Ahora no, hace tiempo no se invierte como debe ser en el sistema de distribuci√≥n de hidrocarburos y por eso ocurren los derrames", puntualiza el ingeniero.

El olvido, y la falta de trabajo organizado y conjunto entre los distintos actores pol√≠ticos y sociales, podr√≠a ser una de las principales causas de la desidia en la que se encuentra la estatal petrolera, PDVSA, al menos para Eveling Trejo de Rosales, Alcaldesa de Maracaibo, la capital zuliana, quien nunca ha sido llamada desde el poder ejecutivo para resolver alg√ļn problema de las comunidades, mucho menos para sanear el Lago, pese a que desde su ayuntamiento se impulsa el Proyecto de Ley de Saneamiento del Lago de Maracaibo y su cuenca hidrogr√°fica, que ya ha sido discutido en el Parlamento, y se espera una segunda discusi√≥n.

Un derrame petrolero es considerado por la ley ambiental de Venezuela como un delito. Sin embargo, ante los accidentes de los √ļltimos meses no hay ninguna sanci√≥n. Por lo que el ambientalista, Marcelo Caridad sentencia que el primer depredador es el Estado. Curiosamente, el 28 de febrero de 1997, el buque griego Nissos Amorgos encall√≥ en el canal de navegaci√≥n derramando 25.406 barriles de petr√≥leo al Lago de Maracaibo. La empresa en el 2015 s√≠ debi√≥ pagar -como corresponde seg√ļn la Ley- m√°s de mil millones de bol√≠vares por da√Īos ambientales.

Ante esta tragedia medioambiental cada quien tiene una propuesta para salvar al Lago. Para el ingeniero Monnot "se debe sancionar a todos aquellos que incurran en fallas", y piensa que el Estado tiene que invertir en tuber√≠as y buscar personal capacitado. Argenis Molleja y Mois√©s Raga, pese a sus diferencias pol√≠ticas, discurren que tanto el Gobierno, como las empresas privadas y la gente tienen que trabajar en com√ļn, y es algo que Eveling Trejo respalda y eleva su voz hasta Miraflores para que se descentralice el poder.

El Zulia resulta una paradoja de Venezuela, una naci√≥n en crisis. Sus habitantes, empero, se mantienen en pie de lucha. Wilfredo contin√ļa con su faena, bajo una temperatura de unos 45 grados cent√≠grados, tal y como lo encontramos; quiz√° ma√Īana o pasado tenga suerte y pesque algo limpio, pero quiz√° no y s√≥lo le toque ducharse, una tarde m√°s, con gasolina.

 

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