Puerto Rico: 'La gente no murió a causa de los vientos, se está muriendo ahora'
Por: Frances Robles / The New York Times
Octubre 2017
Fotografia: Dennis M. Rivera Pichardo for The New York Times

Harry Figueroa, un profesor que estuvo una semana sin recibir el ox√≠geno que le ayudaba a respirar, falleci√≥ aqu√≠ la semana pasada a los 58 a√Īos. Su cuerpo estuvo tanto tiempo sin refrigerar que el director de la funeraria no pudo embalsamarlo debido al avanzado estado de descomposici√≥n del cad√°ver.

A Miguel Bastardo Beroa le est√°n fallando los ri√Īones. Sus m√©dicos en la unidad de cuidados intensivos del Doctors Hospital de Carolina lo est√°n tratando por una enfermedad bacteriana que pudo haber contra√≠do en las crecidas de agua contaminada con orina de animales, despu√©s de que el hurac√°n Mar√≠a devast√≥ Puerto Rico.

Jos√© L. Cruz se levanta a mitad de la noche tres veces por semana para asegurar su puesto en la fila y as√≠ poder recibir su tratamiento de di√°lisis, a las seis de la ma√Īana, en un centro donde se redujeron las horas de tratamiento para ahorrar el combustible que alimenta los generadores.

"Muchas personas murieron debido al problema de la electricidad y otras siguen muriendo", dice Lisandra, de 30 a√Īos, hija de Figueroa. "No te puedes enfermar".

A casi tres semanas de que Mar√≠a toc√≥ tierra, muchas personas enfermas en toda la isla siguen en peligro de muerte. Detr√°s de los continuos mensajes alentadores que anuncia el gobierno cada ma√Īana subyacen nuevas emergencias: en todo Puerto Rico, pacientes gravemente enfermos que necesitan di√°lisis se enfrentan a reducciones de hasta un 25 por ciento del tiempo de su tratamiento debido a que los hospitales a√ļn no cuentan con un abastecimiento regular de di√©sel para hacer funcionar los generadores. Funcionarios del sector salud del pa√≠s afirmaron que, en las semanas posteriores a la tormenta, se present√≥ a trabajar menos de la mitad de la fuerza laboral m√©dica de Puerto Rico.

Los hospitales se están quedando sin medicamentos y los pacientes son cada vez más, pues reciben a quienes provienen de los centros de salud donde los generadores han fallado. El miércoles pasado falló un generador en un hospital de Humacao, lo cual forzó la evacuación de veintinueve pacientes (incluidos siete que estaban en la unidad de cuidados intensivos, y otros más en la mesa de operaciones), a quienes se envió a un buque médico militar de Estados Unidos ubicado cerca de la costa norte de Puerto Rico.

Hay intentos desesperados por ayudar. El gobierno estadounidense envió diez Equipos de Asistencia Médica para Desastres, integrados por médicos, enfermeras y paramédicos civiles, entre otros. Además, se instalaron cuatro hospitales móviles en los estacionamientos de algunos hospitales, se puso en funcionamiento el buque médico Comfort y se abrirá un hospital con 44 camas en la devastada región de Humacao, en el sudeste.

Sin embargo, a pesar de que los Grupos de Ingenieros del Ej√©rcito de Estados Unidos han armado decenas de generadores en instalaciones m√©dicas clave y los trabajadores laboran para restaurar la energ√≠a en 36 hospitales, los m√©dicos, los farmac√©uticos y los pacientes se√Īalan que la intensa crisis m√©dica persiste y que las dificultades el√©ctricas y de comunicaci√≥n han propiciado que el verdadero n√ļmero de muertes directamente relacionadas con el hurac√°n sea impreciso. El 10 de octubre la cifra ascendi√≥ de 39 a 43, pero no queda claro si figuran algunos decesos relacionados con la tormenta, como el de Figueroa.

Distribuir los recursos de acuerdo con las necesidades sigue siendo un problema. En la √ļltima semana, el Departamento de Salud de Puerto Rico envi√≥ √ļnicamente a 82 pacientes al Comfort, a pesar de que cuenta con personal para atender a 250 pacientes. El lunes, los 800 miembros del personal m√©dico del buque atend√≠an a solo siete pacientes.

El fin de semana, la alcaldesa de Canóvanas, al noreste de la isla, advirtió que muchas personas de su ciudad habían fallecido a causa de la leptospirosis, la enfermedad bacteriana que se cree que padece Miguel Bastardo Beroa. El Departamento de Salud de Puerto Rico declaró el domingo 8 de octubre que se estaban evaluando varios casos, pero que todavía no recibían los resultados de laboratorio que confirmarían el diagnóstico; mientras tanto, la agencia pidió a la gente beber agua embotellada y usar zapatos protectores cerca de los cuerpos de agua que puedan estar contaminados con orina animal.

Carmen C. Deseda, epidemióloga de Puerto Rico, comentó que se está tratando a seis personas por leptospirosis, aunque los resultados de laboratorio de confirmación del diagnóstico no estarán listos sino hasta dentro de una o dos semanas.

Con el 40 por ciento de la isla carente de agua corriente debido al apag√≥n, que sigue afectando al 85 por ciento de la isla, muchas personas est√°n ba√Ī√°ndose en r√≠os y recibiendo agua no potable de enormes camiones cisterna.

Yarelis Rosa, de 37 a√Īos, afirm√≥ que su esposo, Bastardo Beroa, se infect√≥ porque se hab√≠a cortado la mano unos d√≠as antes de la tormenta y pas√≥ varias horas en la inundaci√≥n tratando de escapar. D√≠as despu√©s, Bastardo Beroa comenz√≥ a tener dolor de cabeza, rodillas y pies, con una fiebre de hasta 41 grados. Su esposa dijo que lo llev√≥ al hospital m√°s de diez veces.

"Suero, inyección, vete pa tu casa; suero, inyección, vete pa tu casa; suero, inyección, vete pa tu casa", dijo Rosa al describir la ida y vuelta del tratamiento médico.

El viernes lo entubaron, el mismo día que falleció el paciente a su lado, dijo ella.

"¬ŅNerviosa? Parec√≠a una zona de guerra que hab√≠a que evacuar para sobrevivir", agreg√≥ a su descripci√≥n del ajetreo de los m√©dicos. "Los pol√≠ticos dicen que todo est√° bien porque ellos viven en lugares bonitos. ¬ŅPor qu√© no trajeron aqu√≠ a Donald Trump?".

En Caguas, una ciudad con 142.000 habitantes al sur de San Juan, el director municipal del 911, José Oramas, comentó que las ambulancias de la ciudad habían acudido a atender al menos a cuatro pacientes que se habían quedado sin electricidad para sus tanques de oxígeno o ventiladores y que fallecieron durante las dos semanas posteriores a la tormenta. En el hospital Hima en Caguas, los médicos militares atienden pacientes en un estacionamiento, debajo de una carpa con aire acondicionado.

"La situaci√≥n es grave", se√Īal√≥ Mar√≠a Jacobo, administradora del hospital. "La situaci√≥n en toda la isla es muy grave, en especial lo relacionado con el ox√≠geno". Apunt√≥ que la semana pasada recibieron a alrededor de diez pacientes que hab√≠an suspendido su tratamiento de di√°lisis durante varios d√≠as.

"La gente no muri√≥ a causa de los vientos", dijo Luz Alverio, que se encontraba en el hospital m√≥vil con su hermana de 72 a√Īos, Irma, quien ten√≠a las piernas hinchadas y p√°lidas debido a picaduras de insectos, a pesar de haber ido al hospital la semana pasada. "Se est√° muriendo ahora".

La situaci√≥n es especialmente alarmante para los 6000 pacientes de di√°lisis de Puerto Rico. En Status, el sitio en el que el gobierno puertorrique√Īo difunde la informaci√≥n m√°s actualizada del hurac√°n, se afirma que ya reabrieron los 46 centros de di√°lisis. Sin embargo, no se puntualiza que la escasez de di√©sel sigue siendo tan grave que a los pacientes a los que normalmente se somet√≠a a doce horas de limpieza sangu√≠nea a la semana ahora solo se les est√°n dando nueve horas de tratamiento.

"En determinado momento, el gobierno dijo que el problema de la diálisis estaba controlado y que las instituciones que ofrecían el servicio estaban recibiendo el diésel, pero es probable que solo se haya suministrado a tres o cuatro instituciones de las 26 que tenemos", afirmó Lisandro Montalvo, director de Fresenius Medical Care North America, una cadena de centros de diálisis del país.

Cruz, el paciente de di√°lisis que recibe tratamiento en una cadena de centros distinta, coment√≥ que todos los centros estuvieron cerrados en los d√≠as posteriores a la tormenta, por lo que la gente se volc√≥ hacia los hospitales, donde les administraban √ļnicamente la mitad del tratamiento prescrito. Presenciar la muerte de una mujer durante su di√°lisis lo convenci√≥ de que deb√≠a trasladarse a Orlando, en lugar de seguir batallando para encontrar un espacio en la lista de espera.

"Están acortando mi vida", dijo Cruz. "El gobernador no puede estar en todos lados al mismo tiempo. Si su equipo le dice que todo está bien, él cree que así es".

El gobernador Ricardo Rosell√≥ afirm√≥ el lunes que las autoridades estaban haciendo lo posible para evitar un desastre de salud p√ļblica, y agreg√≥ que casi el 70 por ciento de las farmacias de la isla ya reabri√≥ y que se puso en servicio una l√≠nea telef√≥nica especial para que la gente reciba insulina. Adem√°s, coment√≥ que los centros de di√°lisis estaban "al d√≠a" en cuanto a combustible, as√≠ como reparaci√≥n y mantenimiento de generadores, y que se hab√≠a evacuado a muchos pacientes a tierra firme en Estados Unidos.

Ricardo Ramos, director ejecutivo de la compa√Ī√≠a el√©ctrica de Puerto Rico, la Autoridad de Energ√≠a El√©ctrica de Puerto Rico, declar√≥ que restaurar la energ√≠a de los hospitales era la prioridad n√ļmero uno de la compa√Ī√≠a. Tambi√©n argument√≥ que muchas de las fallas se deb√≠an a que bastantes hospitales estaban utilizando generadores antiguos que no hab√≠an recibido mantenimiento. A√Īadi√≥ que la compa√Ī√≠a trabaj√≥ arduamente para asegurarse de que por lo menos hubiera un hospital funcionando en cada regi√≥n del pa√≠s y adem√°s restableci√≥ la energ√≠a en una de las dos f√°bricas productoras de ox√≠geno medicinal de la isla.

Robert P. Kadlec, secretario adjunto de Preparación y Respuesta del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, dijo que la Administración para los Asuntos de los Veteranos también había abierto sus instalaciones para los no veteranos con el fin de ayudar a cubrir las necesidades urgentes.

"Creo que la devastación que vi fue equivalente a la de una explosión nuclear", declaró Kadlec. "Cualquier cosa que hagas será casi insuficiente ante la demanda y necesidades que requieren estos 3,5 millones de estadounidenses en Puerto Rico. Estamos haciendo todo lo que podemos ante lo que tenemos, y tenemos bastante".

 

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