Puerto Rico, en 'shock' por la magnitud de su desastre
Por: El País
Septiembre 2017
Fotografia: ABC

"Esto es un desastre mayor. Que a nadie le quepa duda de eso", afirm√≥ este domingo el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rossell√≥, en el cuarto d√≠a de desastre tras el paso de Mar√≠a, el mayor hurac√°n que ha azotado la isla desde 1929. El gobierno ha registrado 10 v√≠ctimas mortales pero advierte de que hay amplias zonas todav√≠a por acabar de revisar, incluidos nueve municipios incomunicados. Las p√©rdidas econ√≥micas, lejos de cuantificaci√≥n precisa, ser√°n de miles de millones de d√≥lares, seg√ļn J√©nniffer Gonz√°lez, comisionada de Puerto Rico en el Congreso de Estados Unidos, del que la isla es Estado Libre Asociado. "Nunca hab√≠amos sufrido una devastaci√≥n como esta", lament√≥ Gonz√°lez, que explic√≥ que en un recorrido en helic√≥ptero contempl√≥ a su pa√≠s devastado: "No queda ni el verdor".

El 100% de la red el√©ctrica est√° arruinada. Descuidado durante a√Īos y con una infraestructura el doble de vieja de lo debido -una media de 44 a√Īos por central-, el sistema el√©ctrico ha sido la v√≠ctima m√°s aparatosa de Mar√≠a. Rossell√≥ ha afirmado que ser√° necesario reconstruirlo por completo, lo que podr√≠a llevar al menos dos a√Īos. Mientras tanto se ir√° parcheando el servicio para devolver la electricidad a las casas, misi√≥n que puede tomar semanas o meses en las zonas m√°s vulnerables del pa√≠s. Sin luz, con un 75% de las casas sin agua corriente y sin se√Īal de tel√©fono apenas, los tres millones y medio de habitantes de Puerto Rico se desesperan por tener soluciones.

En el Centro de Convenciones de la capital, San Juan (390.000 habitantes), habilitado como centro de comando oficial, Dorleen S√°nchez, de 44 a√Īos, ped√≠a ayuda para conseguir un tanque de ox√≠geno para su madre, encamada en su casa. "El que tenemos lo he ido dosificando, baj√°ndole el paso de ox√≠geno al m√≠nimo, pero se est√° quedando a cero y mi mam√° est√° empezando a tener a toser mucho", explic√≥.

Las lluvias torrenciales hab√≠an cesado ayer, dejando el pa√≠s inundado. En algunas zonas el nivel del agua alcanz√≥ 90 cent√≠metros en menos de 24 horas, diez m√°s que las cotas m√°s altas de anegamiento que dej√≥ en agosto el hurac√°n Harvey en Texas. El joven gobernador Rossell√≥, de 38 a√Īos, asegura que los da√Īos materiales que ha causado Mar√≠a son solo comparables a los de Katrina en 2005 en Luisiana.

El punto de mayor emergencia este domingo era la presa del lago Guajataca, un embalse de un siglo fisurado por el tremendo empuje del agua. "No sabemos cuánto va a aguantar", ha reconocido Rosselló. Desde el viernes la Guardia Nacional de Puerto Rico trabaja en la evacuación de 8.000 vecinos que podrían verse afectados. El sábado se logró rescatar una barcaza cargada de petróleo que iba a la deriva contra la costa de la isla. La comisionada afirmó que se evitó "un potencial desastre ecológico". Además de hacer frente a amenazas como estas, las prioridades de las autoridades de momento siguen siendo salvar vidas, garantizar el funcionamiento de los hospitales, dar acceso a combustible a la gente, reabrir las escuelas, que siguen cerradas, y dar techo a quienes perdieron sus casas. Ayer se contaban 15.000 refugiados.

En San Juan, las colas para conseguir gasolina bloqueaban el tr√°fico, si bien el gobernador ha asegurado que no hay falta de combustible sino problemas de distribuci√≥n que ayer se empezaban a solventar. Rossell√≥ ha establecido de manera indefinida el toque de queda de siete de la ma√Īana a cinco de la tarde y la ley seca. Estos d√≠as se han reportado casos de pillaje. En Llor√©ns Torres, un barrio pobre de San Juan, fue saqueado un centro comercial. "Mientras cruzaba el hurac√°n, hombres, mujeres, ni√Īos y viejos vinieron con su carrito a vaciarlo", dijo el vecino Benito del Cueto, de 83 a√Īos. "Iban con el carrito como si fueran de compras".

La comisionada González aseguró ayer que en octubre el Congreso de EE UU abordará la aprobación de fondos específicos para la reconstrucción de Puerto Rico tras el paso del huracán María. La élite del poder político americano ya está en movimiento ante la catástrofe boricua. Este lunes llegará a San Juan el poderoso republicano Marco Rubio, excandidato presidencial, y se espera la pronta visita del presidente Donald Trump.

Con un agujero de 73.000 millones de d√≥lares en deudas a acreedores y 50.000 millones en desprovisi√≥n del fondo de pensiones, tutelado por una Junta de Supervisi√≥n Fiscal designada por el Congreso de EE UU, Puerto Rico ha recibido el cicl√≥n como la puntilla a su ruina. En la isla se cree que el mal es tan grande que hasta podr√≠a traer consigo la soluci√≥n: un plan extraordinario de rescate estadounidense. Aunque el Congreso -controlado por el Partido Republicano, partidario del control severo del gasto p√ļblico- se ha mostrado reacio a inyectar capital a Puerto Rico, dar la espalda ahora a un territorio americano con el agua al cuello podr√≠a tener costes. El peso electoral de la comunidad boricua en EE UU es cada vez mayor, sobre todo en Florida, un estado clave, y su apoyo ser√° preciado de cara a las presidenciales de 2020.

Ajena a las ecuaciones de poder que se tejen en torno al desastre, una mujer que se identific√≥ solamente como "la se√Īora Rivera", sin nombre de pila, pasaba el rato sentada con su padre en un banco de Llor√©ns Torres, rodeada de √°rboles pelados, cenizos y torcidos como tras un bombardeo de napalm. "Esto est√° siendo muy horrible", dijo, "pero en mi casa tenemos lo esencial: jamoncillo y pan".

 

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