Siria: ¬Ņqu√© riesgos corren EE.UU. y sus aliados con una intervenci√≥n militar?
Por: BBC Mundo
Abril 2018
Fotografia: EPA

Donald Trump ordenó este viernes un ataque "de precisión" contra Siria.

El presidente de Estados Unidos dijo que Francia y Reino Unido se unieron a su respuesta militar al supuesto ataque con armas químicas ocurrido hace unos días en la localidad de Douma, en Siria.

Pero ¬Ņqu√© pueden conseguir con una intervenci√≥n militar?

La posibilidad de actuar por sorpresa, una virtud fundamental en las acciones militares, había desaparecido desde hace tiempo de los planes de ataque que Washington y sus aliados realizan contra las instalaciones sirias.

De hecho, las fuerzas sirias han tenido más varios días para trasladar sus aviones y otros equipos militares a las bases rusas en Latakia, Tartus y Hmeymim, donde estarán bajo la burbuja protectora de los altamente eficaces misiles tierra-aire rusos S-400.

El gobierno de Bashar al Asad ha vaciado sus bases de infantería y ha dispersado a sus fuerzas armadas tanto como ha podido, anticipándose a la llegada de los misiles occidentales.

No hay duda de que los rusos intentarán proteger sus bases, si son atacadas, por lo que la situación está marcada por el arriesgado juego de las superpotencias y el peligro de un conflicto accidental.

Para los responsables de planificar las acciones militares de Occidente las dos preguntas principales son: ¬Ņqu√© pueden lograr con una acci√≥n armada en este contexto? y ¬Ņqu√© beneficios puede generar esta desde un punto de vista estrat√©gico?

Dado que las fuerzas sirias ya estaban sobre aviso, dispersadas y bajo protección rusa, los ataques occidentales tendrán que concentrarse en las instalaciones militares sirias que son inamovibles: pistas de aterrizaje, edificios y el equipamiento importante que no haya sido trasladado.

Los ataques de Occidente probablemente buscarán destruir el sistema de mando y control de las fuerzas militares sirias, con el uso de bombas antibunker y misiles de penetración profunda. Es posible que intenten desmantelar la infraestructura militar que Siria ha logrado reconstruir desde 2015.

De forma más ambiciosa, pero también más arriesgada, Estados Unidos podría declarar una política de largo plazo de volver a atacar estos objetivos para mantenerlos fuera de operación y así mantener los aviones de guerra sirios encerrados dentro de las bases rusas, intentando así implantar algo parecido a una zona de exclusión aérea, al menos durante un tiempo.

El a√Īo pasado, cuando Estados Unidos bombarde√≥ la base a√©rea de Al Shayrat, en retaliaci√≥n por el uso de armas qu√≠micas en Khan Sheikhoun, en la provincia de Idlib, la Fuerza A√©rea Siria se asegur√≥ de ser vista operando nuevamente apenas un d√≠a despu√©s.

Esta vez, Washington estar√° decidido a que esto no vuelva a ocurrir, raz√≥n por la cual podemos esperar que haya una campa√Īa a√©rea m√°s duradera con repetidos ataques sobre lugares clave.

Estrategia política

Pero ¬Ņqu√© objetivo estrat√©gico puede lograrse con esto?

Ciertamente, esto no significará ninguna diferencia inmediata para la población civil de Siria, que tanto ha sufrido a manos de su propio gobierno y de los numerosos grupos rebeldes, guerrilleros y terroristas, algunos de los cuales los han intimidado tanto como los han representado.

Por otra parte, es improbable que el presidente Al Asad vaya a ceder en su decisión de consolidar su poder sobre el país.

Entonces, ¬Ņpara qu√© correr todos los riesgos de una escalada con Rusia as√≠ como de las posibles consecuencias imprevistas que normalmente se derivan de estas acciones?

Por sí solo, el uso de la fuerza militar no tiene sentido. Tiene que ser parte de una estrategia política y, en este caso, la estrategia versa sobre asuntos más grandes que la propia Siria y solo ofrece un atisbo de esperanza para la población de ese país en el largo plazo.

El primer objetivo es hacer retroceder la creciente "normalización" del uso de armas químicas en guerras de cualquier tipo.

El tab√ļ en contra de estas ha sido sorprendentemente fuerte desde finales de la I Guerra Mundial y la Convenci√≥n contra las Armas Qu√≠micas de 1993, de la cual Siria es signataria.

En 2013, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que √©l mantendr√≠a ese tab√ļ como una "l√≠nea roja" pero, luego, no lo hizo. Y, pese a las firmes negativas del gobierno de Al Asad, hay evidencias abundantes de que las fuerzas sirias -con la connivencia de Rusia- han estado usando armas qu√≠micas en contra de sus propios ciudadanos de forma regular desde entonces.

Muchos políticos occidentales sienten que -con todas las áreas grises que hay en esta situación desde el punto de vista moral- ellos no pueden obviar este asunto nuevamente. Se ha convertido en un caso que pone a prueba en la escena internacional el estado de derecho, el cual se encuentra bajo fuertes presiones en muchos frentes.

M√°s all√°, algunos se√Īalan que una acci√≥n militar efectiva representar√≠a que las potencias occidentales han logrado volver a entrar en el juego pol√≠tico en Medio Oriente en un momento en el que la regi√≥n est√° colapsando.

La campa√Īa contra el autodenominado Estado Isl√°mico (EI) siempre fue un asunto secundario desde el punto de vista geopol√≠tico y la influencia occidental sobre lo que ocurre en la regi√≥n, desde L√≠bano hasta Yemen, ha venido en franco declive.

Evidentemente para los líderes occidentales, resulta tentador y comprensible, querer dejar las cosas como están. Pero mientras ellos se concentraban en combatir a EI, el futuro de la región estaba siendo decidido por Irán, Rusia y en parte también por Turquía.

Lo que deben estimar es si los intereses de largo plazo de Occidente estarán mejor protegidos por su implicación más que por la indiferencia ante una constelación de potencias que se está saliendo de control.

Para la poblaci√≥n siria la esperanza reside en la posibilidad de que una campa√Īa militar efectiva logre empujar al presidente Asad de vuelta a la mesa de negociaciones para que la guerra pueda terminar con un resultado m√°s humano que una victoria despiadada.

Usar la fuerza militar nunca es fácil pero puede solo puede ser eficaz si forma parte de una estrategia política coherente y realista.

 

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