Trump y Kim Jong-un se juegan la paz nuclear a cara o cruz
Por: El País
Marzo 2018
Fotografia: Getty Images

A la historia le gusta sentarse a un lado del tablero. Mirar a los contendientes y ver c√≥mo fracasan o vencen. Donald Trump y Kim Jong-un han decidido aceptar el reto y, rompiendo las reglas, entablar un cara a cara que les sit√ļa en el filo de la navaja. Ambos tienen tanto que perder como ganar. No es solo que el L√≠der Supremo se juegue su supervivencia y el presidente de EE UU un rid√≠culo c√≥smico, sino que un fracaso reabrir√≠a la espita de un conflicto nuclear, pero esta vez sin red diplom√°tica.

El juego es a cara o cruz. De la cumbre nuclear saldr√° el pacto o la derrota. Pocos expertos creen que quepan otros caminos. "El fracaso no es opci√≥n. Trump no puede legitimar el r√©gimen sin obtener la desnuclearizaci√≥n. Si falla, ser√≠a una p√©sima se√Īal, y no olvidemos que Ir√°n est√° mirando de cerca lo que pasa", afirma Jonathan Schanzer, vicepresidente del think tank Fundaci√≥n para la Defensa de las Democracias.

Para asegurar que nada se tuerza, la Casa Blanca ha marcado un camino un√≠voco. No bajar√° la guardia y mantendr√° "la m√°xima presi√≥n". Las sanciones, las maniobras militares y el cerco internacional seguir√°n apretando el cuello de la paup√©rrima Corea del Norte hasta lograr un acuerdo. "No vamos a cometer los errores del pasado. Hemos revisado lo que se hizo en anteriores negociaciones y todas condujeron a una distensi√≥n; se hac√≠an concesiones a cambio de mantener el di√°logo. Pero esta vez el presidente tiene claro que no dar√° ninguna recompensa a Kim Jong-un", se√Īala un portavoz de la Casa Blanca.

Este cerco, al que ha ayudado China, es posiblemente el causante del viraje del L√≠der Supremo, pero tambi√©n le ha abierto margen para legitimar su r√©gimen. Kim es un apestado de la escena internacional que, despu√©s de tensar el arco nuclear, ha conseguido que una delirante tiran√≠a comunista hereditaria, acusada de atroces cr√≠menes y embarcada en una vertiginosa carrera armament√≠stica, se siente en condiciones de igualdad con la democracia m√°s poderosa del mundo. Para lograrlo, ha ofrecido la desnuclearizaci√≥n. Algo que sabe que va a ser bien acogido. EE UU, bajo la √©gida de Trump, no pide avances democr√°ticos y se da por satisfecho con la retirada del armamento nuclear. Y a China le basta con asegurar la continuidad de una dictadura que act√ļa de glacis de seguridad frente a Corea del Sur y las tropas americanas.

Ese es el cuadrante ideal de esta negociación. Pero la realidad no suele hallarse a gusto con la geometría. "Si Trump no siente que tiene lo que quiere, se corre el riesgo de que dé marcha atrás, considere muerta la vía diplomática y se lance a la acción", afirma Jenny Town, del Instituto EE UU-Corea en la Universidad Johns Hopkins. "Este acto de diplomacia tan desconcertante puede acercarnos también a la guerra. Si las negociaciones fallan en la cumbre, las partes se quedarán sin el recurso de la diplomacia", ha escrito en The New York Times el experto Victor Cha.

Esta sombra de fracaso, con su amenaza de choque nuclear, se acrecienta por la propia personalidad de los líderes. Kim es letal y no se le conoce capacidad de diálogo. Hijo y nieto de tiranos, mantiene a su país en una cueva oscura, mientras él se deja adorar bajo una escenografía kitsch. Trump, aparte de su experiencia empresarial, nunca ha llevado antes una negociación de este tipo. Impredecible e instintivo, sus reacciones pueden tanto ayudar como hundir cualquier esfuerzo.

"Yo creo que el acuerdo es posible. Corea del Norte nunca ha vivido una presi√≥n como la de ahora ni ha negociado con alguien tan impredecible como Trump. Eso hasta puede ser una ventaja. Pero hay que ser conscientes de lo que ocurri√≥ otras veces: los norcoreanos dec√≠an una cosa y luego hac√≠an otra", se√Īala el experto Schanzer.

La desconfianza hacia Pyongyang no ha dejado de aumentar desde que la noche del jueves se anunci√≥ la reuni√≥n. Sin fecha ni lugar concretados para la cita, los expertos alertan de que Trump ha ocupado el espacio de sus diplom√°ticos y ha tomado el liderazgo de una negociaci√≥n ins√≥lita, mientras que su rival norcoreano no ha hablado en p√ļblico. Todo lo que se sabe procede del relato de emisarios surcoreanos que cenaron con el tirano. Y ni siquiera hay acuerdo sobre qu√© entiende Pyongyang al referirse a desnuclearizaci√≥n.

Las diferencias son muchas y la velocidad alta. La reunión puede acabar con un choque de trenes o un nuevo orden coreano. Pero difícilmente habrá salidas intermedias. Solo cabe ganar o perder.

Apoyo de la ONU y Europa

La ONU, la UE y las principales capitales europeas saludaron la futura reunión entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y el tirano norcoreano, Kim Jong-un. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, celebró a través de su portavoz "el liderazgo y visión de todas las partes". La UE consideró el paso "positivo" y la canciller alemana, Angela Merkel, habló de un "destello de luz".

M√°s prosaico, en Estados Unidos, el vicepresidente Mike Pence record√≥ que la Casa Blanca no hab√≠a hecho ninguna concesi√≥n para lograr este cara a cara y atribuy√≥ todo el m√©rito al presidente, Donald Trump, y su estrategia de cerco. "Hemos aumentado constantemente la presi√≥n al r√©gimen de Kim. Nuestra pol√≠tica es firme: todas las sanciones siguen estando en pie y mantendremos la presi√≥n hasta que Corea del Norte d√© pasos concretos, permanentes y verificables", se√Īal√≥ Pence en un comunicado.

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Mundo
Artículos Relacionados:
Crimen & Drogas
Medio Ambiente
Actualidad