A prop贸sito de Evo Morales
Por: Juan Jes煤s Aznarez / El Pa铆s
Diciembre 2018
Fotografia: CARLOS JASSO / REUTERS

La desconfianza de Am茅rica Latina en la reelecci贸n presidencial es manifiesta desde el siglo XIX, en que el debate presidencialismo versus parlamentarismo fue precursor. Chocaron los defensores de la pr贸rroga de mandatos para aprovechar los buenos liderazgos y quienes advert铆an contra la tentaci贸n aut谩rquica de los reelectos. El presidente Evo Morales ha reactivado la pol茅mica y los recelos al forzar la reinterpretaci贸n del texto fundamental de Bolivia para intentar un cuarto mandato y gobernar hasta 2025. "No puedo decepcionar a mi pueblo", se justific贸. Al creerse irremplazable, pretende la imposible cohabitaci贸n entre el providencialismo pol铆tico y el Estado el derecho. El pueblo que invoca rechaz贸 en el refer茅ndum de 2016 la reforma constitucional que autorizar铆a su reelecci贸n indefinida. Un a帽o despu茅s del rev茅s, los operadores gubernamentales cabildearon hasta que el Tribunal Constitucional anul贸 las limitaciones establecidas por la voluntad popular. La mitad de sus magistrados ocupan hoy cargos en la Administraci贸n.Un tribunal electoral de mayor铆a oficialista le inscribi贸 como candidato en las generales de 2019 entre las protestas de la oposici贸n, que teme por la democracia al considerar que Morales no cree en ella. La manipulaci贸n de los controles institucionales, el personalismo mesi谩nico y el paternalismo de Estado son se帽as de identidad de las autocracias regionales. El debate sobre la repetici贸n de mandatos ha sido c铆clico. Pa铆ses que en los ochenta prohibieron la reelecci贸n para barrer los rescoldos de las dictaduras castrenses, la aprobaron a partir de los noventa. Durante los tres 煤ltimos decenios, reformaron sus Constituciones Brasil, en 1988; Colombia, en 1991; Paraguay, en 1992; Per煤, en 1993; Bolivia, en 1994, 2004 y 2009; Argentina, en 1995; Ecuador, en 1998, 2008, 2011 y 2017; Venezuela, en 1999 y 2009; Chile, en 2005.

El exsindicalista cocalero es el presidente l贸gico de un pa铆s tutelado hasta su llegada por minor铆as blancas y criollas, cuyas bases sociales menosprecian los derechos de la mayor铆a ind铆gena, afrentada por el racismo y la marginaci贸n. El Banco Mundial reconoce que la pobreza se redujo en Bolivia del 59,9% en 2006, al 36,4% en 2017, y se ampli贸 el acceso de las comunidades ind铆genas a la electricidad y agua. Pero los logros, por muy admirables que sean, no son patente de corso para la perpetuaci贸n en el poder.

De ascendencia aymara, el bolivariano conduce una naci贸n con el 58% de sus habitantes ind铆genas: 28% quechuas, 19% aymaras, 11% de otras etnias; 30% mestizos y 12% de origen europeo, seg煤n datos de la Divisi贸n de Investigaci贸n Federal de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Conciliar ese pluralismo nacional no es f谩cil.

Las Constituciones de la Am茅rica Latina multi茅tnica y multicultural son garantistas y ret贸ricamente abarcadoras (441 art铆culos la boliviana, contra 169 de la espa帽ola), pero tambi茅n contradictorias y ambiguas, incapaces de establecer valladares contra la tentaci贸n absolutista, la espuria intromisi贸n de las instituciones del Estado y las conspiraciones de pol铆ticos, jueces y poderes empresariales.

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