Autorretrato de un tirano
Por: Jaime Gonz√°lez / ABC
Junio 2017
Fotografia: FEDERICO PARRA / AFP

Dec√≠a Octavio Paz que toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el mon√≥logo y el mausoleo. La frase del escritor mexicano describe cabalmente lo que est√° ocurriendo en Venezuela, donde Nicol√°s Maduro ha coronado esa cima desp√≥tica que solo los tiranos sin matices son capaces de alcanzar. ¬ęSi la revoluci√≥n bolivariana fuera destruida, lo que no se pudo con los votos, lo har√≠amos con las armas¬Ľ, ha dicho en un rapto de sinceridad que no era necesario, porque ya sab√≠amos que a Maduro el traje de la democracia le queda tan estrecho que hace tiempo que decidi√≥ romperle las costuras.

Las dictaduras de izquierdas han encontrado en el concepto de revoluci√≥n una excusa para ocupar el poder (no les basta alcanzarlo) e impedir por la fuerza -muy bruta, por cierto- que triunfe la contrarrevoluci√≥n y se abra paso la democracia. Lo que se est√° viviendo en Venezuela es una contrarrevoluci√≥n en toda regla, porque quien se ha echado a la calle en leg√≠tima defensa es el mismo pueblo que se agarr√≥ a la revoluci√≥n bolivariana seducido por el mantra del ¬ęsocialismo del siglo XXI¬Ľ. No son los peones del imperialismo, sino gran parte de los hijos del chavismo quienes est√°n renegando del padre. O como dir√≠an los dirigentes de Podemos, es la gente. Es curioso: la gente que se echa a la calle en Venezuela deja de ser gente y se convierte -a los ojos del r√©gimen- en agentes del imperialismo, del capitalismo, del neocolonialismo, en cualquier cosa ominosa que termine en ismo y pueda ser utilizada como coartada para denunciar un complot contra la revoluci√≥n.

No es nuevo, porque todos los dictadores de Iberoam√©rica -antes, con botas y uniforme; ahora, en ch√°ndal- han hecho lo mismo. Maduro terminar√° saliendo por piernas alguna madrugada, pero entretanto le llegue la hora de buscar refugio en otra parte, seguir√° llenando de sangre las aceras y reprimiendo a balazos a la gente. Perd√≥n, ¬ęagentes¬Ľ. Ya han muerto casi un centenar de ¬ęagentes¬Ľ, porque adem√°s del mon√≥logo y el mausoleo, otro de los rasgos de los dictadores es que les da por vaciar el cargador cuando el pueblo no atiende a razones y se empe√Īa en hacer la contrarrevoluci√≥n.

 

 

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