Brasil, sin salida
Por: Carol Pires / The New York Times
Mayo 2017
Fotografia: Fernando Bizerra Jr/European Pressphoto Agency

La agon√≠a que asfixia a Brasil desde el controvertido proceso que culmin√≥ con la salida de la presidenta Dilma Rousseff, en agosto de 2016, ha llegado¬†a su punto m√°s alto. El mi√©rcoles 17 de mayo, el diario O Globo revel√≥ una grabaci√≥n en la que Joesley Batista -due√Īo del mayor frigor√≠fico del mundo, JBS-, le cont√≥ al presidente Michel Temer en un encuentro personal que pagaba una mensualidad al exdiputado Eduardo Cunha en la c√°rcel. Cunha, aliado de Temer, es el extodopoderoso presidente la C√°mara de Diputados que lider√≥ el proceso de destituci√≥n de Rousseff y termin√≥ preso por corrupci√≥n. Desde que fue encarcelado¬†es un hombre-bomba a punto de explotar. Si cuenta lo que sabe puede desestabilizar a√ļn m√°s la pol√≠tica y la econom√≠a.

Es ir√≥nico que el punto de inflexi√≥n en el juicio contra Rousseff tambi√©n haya sido la publicaci√≥n de una escucha telef√≥nica en la que ella y el expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva acordaban el env√≠o de su designaci√≥n como ministro para que √©l lo usara "en caso de necesidad". Quienes protestaban en las calles contra Dilma vieron all√≠¬†un intento de proteger a Lula de las investigaciones en su contra y reaccionaron con furia. El partido de Temer, Partido del Movimiento Democr√°tico Brasile√Īo, siempre estuvo involucrado en la investigaci√≥n Lava Jato, de modo que la sorpresa ha sido m√°s por la grabaci√≥n en audio del presidente que por la denuncia.

La crisis pol√≠tica de los √ļltimos a√Īos ense√Ī√≥ dos cosas a los brasile√Īos: que los pol√≠ticos no aprenden de los errores ajenos -siguen siendo intervenidos¬†y grabados diciendo las peores barbaridades-¬†y que nunca sabemos si ya hemos llegado al fondo del abismo.

El Partido de la Social Democracia Brasile√Īa -principal partido de oposici√≥n al Partido de los Trabajadores de Dilma y¬†Lula,¬† que hoy sirve como l√≠nea de auxilio al gobierno Temer- tambi√©n ha sido golpeado por las revelaciones del mi√©rcoles. Su presidente, el senador A√©cio Neves, fue grabado solicitando dos millones de reales al mism√≠simo Joesley Batista. En la grabaci√≥n, descaradamente, pide que la persona designada para buscar la plata sea alguien "que nosotros podamos matar antes de que delate". La grabaci√≥n fue hecha en abril, m√°s de dos a√Īos despu√©s del inicio de Lava Jato, lo que deja claro que algunos pol√≠ticos siguen seguros de su impunidad.

Al d√≠a siguiente de la publicaci√≥n del audio, en un pronunciamiento p√ļblico tras una jornada de rumores pol√≠ticos sobre su renuncia y hasta un cierre temporal de las operaciones¬†de la bolsa de valores para frenar su¬†ca√≠da, Temer dijo que no renunciar√° al gobierno. Aun as√≠, miembros de su gabinete amenazaron con renunciar y el Partido Socialista de Brasil ya abandon√≥ su alianza parlamentaria con el presidente. Otros tres discuten seguir el mismo camino. Si mantiene su negativa a¬†renunciar, pero tampoco logra reorganizar su base de apoyo, podr√≠a abrir las puertas a un nuevo juicio pol√≠tico para destituir a un presidente.

Esta semana la Corte Suprema decidirá si la investigación contra Temer sigue o no. Será un día decisivo. Y no solo la posible complicidad para comprar el silencio de Cunha pesa en su contra. En la misma grabación, Batista dice haber corrompido a dos jueces y un procurador en Brasilia para obstruir investigaciones contra su empresa. Temer, quien tiene la obligación legal de reportar estos delitos, no lo cuestionó. Uno de sus asesores más cercanos también fue grabado por la Policía Federal recibiendo una maleta de dinero por un soborno.

La pr√≥xima semana, el presidente tambi√©n ser√° juzgado por acusaciones de donaciones ilegales para su campa√Īa junto a Dilma en 2014. Hasta la semana pasada se esperaba que la mayor√≠a de la corte lo salvara de perder la presidencia para evitar una nueva crisis pol√≠tica. Ahora √©l mismo es la crisis pol√≠tica y su salida por decisi√≥n de la corte electoral se vuelve una soluci√≥n posible.

Si la salida de Temer es confirmada, la constitución prevé una elección indirecta, con un nuevo presidente elegido por el parlamento. Con más de la mitad del parlamento involucrado en denuncias de corrupción, resolveremos la vacante en la presidencia, pero no la legitimidad del presidente.

El 12 de mayo, Temer cumpli√≥ su primer a√Īo como el presidente m√°s impopular de Brasil: tiene ocho por ciento de aprobaci√≥n, menos que Rousseff en la v√≠spera del juicio pol√≠tico. Si logra sostenerse ser√° porque ha convencido al mercado financiero de que su impopularidad puede ser un triunfo. Como no necesita rendir¬†cuentas a una base popular, porque no la tiene, ser√≠a la persona ideal para aplicar el amargo ajuste econ√≥mico necesario para que la econom√≠a vuelva a crecer. Seg√ļn una encuesta de DataFolha, la mayor√≠a de los brasile√Īos cree que su reforma laboral beneficia m√°s a los empresarios que a los trabajadores.

En abril se realizó el mayor paro nacional en dos décadas y, el 1 de mayo, día de los trabajadores, estuvo marcado por protestas. Pero el gobierno no escucha el grito de las calles. El audio de Temer produjo un nuevo grito, el de "Diretas Já" ("¡Elecciones directas ya!"), una consigna utilizada por la resistencia a la dictadura en los ochenta. Es difícil saber si el congreso modificará la constitución para convocar nuevas elecciones y tampoco hay un líder capaz de unir al país en la escena política.

Cuando Rousseff dej√≥ la presidencia escrib√≠ que muchos manifestantes reaccionaban ante ella como hinchas de f√ļtbol. Estos fan√°ticos, vestidos con las camisetas verde y amarillo de la Selecci√≥n Nacional de Brasil, lograron fracturar¬†al PT, pero el sistema pol√≠tico podrido sigui√≥ en pie. La lecci√≥n que deber√≠a quedar de la crisis es que solo la gente en las calles puede impedir un nuevo pacto entre la √©lite pol√≠tica. A estas alturas, es comprensible el fastidio con la pol√≠tica, pero sin una intensa participaci√≥n popular el pa√≠s seguir√° sin salida.

 

 

Carol Pires es reportera pol√≠tica y colaboradora regular de The New York Times en Espa√Īol. Vive en R√≠o de Janeiro.

 

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